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Rillette de atún con tartar de tomate. Receta veraniega muy fácil, sabrosa y ligera


El tomate es uno de los indiscutibles reyes del verano, le tomemos solo —no necesita mucho más que unas escamas de sal y un chorrito de aceite de aceite de oliva virgen extra para conquistar cualquier mesa— o acompañado de otros productos tan veraniegos y prácticos como un buen atún en conserva, siempre se convierte en un apetecible manjar cuando llega a la mesa.






Encontrar tomates de calidad puede ser una tarea bastante complicada cuando estamos fuera de temporada pero mi consejo es que no desesperes, seguro que si buscas bien y dejas que te asesoren, tienes a mano alguna variedad que pueda llegar darte muchas alegrías durante todo el año.



INGREDIENTES 

1 tomate mediano
1 lata de atún en conserva (al natural o con aceite de oliva)
2 o 3 tomates secos rehidratados en aceite de oliva (te dejo aquí mi receta)
2 cucharadas de postre de queso crema 
1 cucharadita de mostaza de Dijon
1 cucharadita de salsa de soja
Ralladura de limón
Un poquito de perejil fresco picado o cebollino
Unas gotas de aceite de sésamo
Una pizca de pimienta negra recién molida
Semillas de sésamo 


ELABORACIÓN


1. Pela, elimina las semillas y trocea la carne del tomate en dados pequeñitos de unos 0,5 centímetros  (este tipo de técnica se denomina concassé o concasser, se trata de un corte específico).
Coloca en un colador para que drene el agua de vegetación mientras continuas con el resto de pasos de la receta.


2. Escurre el atún (tanto si es al natural como si has elegido una conserva en aceite de oliva), pon en un pequeño cuenco y mezcla con el queso cremoso, los tomates deshidratados que habrás partido en pequeños trocitos, el perejil o cebollino fresco picadito fino, un toque de pimienta negra y la mostaza, mezcla hasta conseguir una especie de paté con textura de hebras. Reserva.

3. Pon los dados de tomate en otro pequeño cuenco, añade la salsa de soja, unas gotitas de aceite de sésamo y la ralladura de limón. Mezcla.

4. Con la ayuda de un aro de emplatar coloca una base de tomate en el plato de presentación —ten la precaución de presionar con una cucharita para que se asiente y forme una base compacta—, cubre con el paté de atún*, remata con semillas de sésamo y sirve acompañado de unas rebanadas de pan casero tostado, colines, regañás o unos palitos tipo 'grisinni'.


¡Espero que te guste!


*te aconsejo hacerlo con antelación para tener los ingredientes bien fríos a la hora de montar el plato y así disfrutar plenamente de esta refrescante y sencilla idea.
Puedes añadir unas gotitas de tu picante favorito, va a quedar de lujo seguro.

Fuente de la receta: elcorteingles.es



Zanahorias aliñadas (o aliñás). Receta de tapa de zanahorias típica de Cádiz


Refrescante, super fácil de hacer y muy económica. Así es la deliciosa tapa que hoy aprendemos a preparar, estrella de la gastronomía andaluza —en especial de la cocina gaditana— se trata de una receta donde las zanahorias maceradas con ajo, especias y vinagre de Jerez son las principales protagonistas.




Descubre cómo preparar de una forma extremadamente sencilla un encurtido inmediato y olvídate de meses de reposo o maceraciones prolongadas. Estas zanahorias aliñadas son la salida ideal para impacientes.



INGREDIENTES

· 500 g de zanahorias bien frescas
· 175 ml de caldo de cocción de las zanahorias
· 80 ml de vinagre de Jerez
· 3 o 4 dientes de ajo
· 1 cucharada de postre de orégano
· 1 cucharada de postre de cominos (yo lo uso en grano pero puedes ponerlo en polvo si lo prefieres)
· 1 cucharada de postre de pimentón de la Vera
· Sal



ELABORACIÓN


1. Pela, o lava bien (sin necesidad de retirar la piel) si son caseras y tienes las certeza de que no han sido tratadas con fertilizantes químicos o pesticidas, las zanahorias.

2. Pon en la olla a presión y cubre con un poquito de agua, lo justo para cubrir las zanahorias y un poquito más. Añade una pizca de sal, cierra la olla y lleva a la fuego a máxima potencia. En cuanto suba la válvula de presión cuenta 1 minuto exacto, después apaga y retira del fuego. Deja que la olla pierda la presión completamente para poder abrirla y saca las zanahorias a un plato, reserva el caldo de cocción porque vas a necesitarlo.

3. Pela los dientes de ajo, pon en un mortero junto con un poquito de sal y comienza a 'majar' hasta conseguir una pasta. Añade el comino, el orégano, el pimentón y mezcla bien.
Cuando has logrado una pasta de ajo y especias, añade el vinagre y parte del caldo de la cocción de las zanahorias que tenías reservado.

4. Trocea las zanahorias en rodajas gruesas y pon en un recipiente hermético que tenga tapa. Vierte sobre ellas el aliño, tapa y deja reposar en la nevera un mínimo de 6 horas antes de degustarlas.

5. Estas deliciosas zanahorias aliñadas aguantan en la nevera varios días sin problema aunque es bastante probable que no duren tanto tiempo jajajaja.
Sirve bien fresquitas como aperitivo o disfruta como guarnición de carnes o pescados a la brasa, como acompañamiento de legumbres o como ingrediente de ensaladas. Incluso puedes poner una pequeña cantidad la próxima vez que prepares ensaladilla rusa ¡Verás que toque más rico!



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: Las Maria Cocinillas


Morcilla de verano. Receta de morcilla vegana en Thermomix


La mejor forma de definir esta receta vegana es diciendo 'Berenjena que sabe a morcilla', así, sin más. Sin rodeos ni florituras porque aquí lo importante es ir al grano y que te enteres de cómo puedes preparar este sorprendente y sabroso plato 100% vegetal cuanto antes.
Te animo a que tomes buena nota porque si pruebas esta berenjena que sabe a morcilla es probable que se convierta en la reina de muchas de tus comidas o cenas durante este verano.





El resultado te sorprenderá por su sabor y te encantará por su textura, jugosa y untable, ideal para servir —como tapa o aperitivo— sobre rebanadas de pan recién tostado. Busca tu pan preferido y ve corriendo a casa a preparar esta sencillísima receta de morcilla vegetariana porque es absolutamente recomendable.
¡Ah, olvidaba deciros que también queda genial en revuelto con huevos de gallinas felices!



INGREDIENTES


· 500 g de berenjena (con piel)
· 250 g de cebolla
· 30 g de piñones
· 25 g de aceite de oliva virgen extra
· 2 cucharadas soperas de tomate frito
· 1/2 cucharada de postre de pimentón de la Vera (dulce o picante, tú decides)
· 1 cucharada de postre de orégano
· 1 cucharada de postre de comino (molido o en grano, como prefieras)
· Sal
· Pimienta negra recién molida



ELABORACIÓN


1. Lava y corta la berenjena en rodajas, coloca en una fuente y espolvorea con sal, deja reposar durante unos 30 minutos para que pierdan la mayor parte de su agua de vegetación. Pasado ese tiempo seca las rodajas con un trapo.

2. Pon la cebolla cortada en cuartos en el vaso de la Thermomix y programa; 10 segundos, velocidad 4.
Saca a un plato y reserva.

3. Ahora pon los trozos de berenjena en el vaso y programa; 8 segundos, velocidad 5.
Ayudándote con una espátula baja los restos de las paredes hacia el fondo.

4. Añade la cebolla que tenías reservada, el tomate frito, los piñones, el aceite, el orégano, el pimentón, el comino, la sal y la pimienta. Programa; 15 minutos, temperatura Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara.

5. Destapa, comprueba el punto de sal —con cuidado de no quemarte— por si hiciera falta rectificarlo, baja los restos hacia el fondo otra vez y programa los mismos parámetros de nuevo; 15 minutos, temperatura Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara.

6. Deja que repose unos minutos y ya estará listo para disfrutar como más te apetezca.
Se conserva 2 o 3 días en la nevera sin ningún problema. Puedes calentarlo para servirlo o comerlo frío directamente.



¡Espero que te guste!
Fuente de la receta: Internet



Tomate relleno de ventresca de bonito del norte sobre salmorejo improvisado. Receta fácil y resultona


Si tienes una cena y quieres deslumbrar, si tienes ganas de innovar para huir de la rutina entre fogones o si simplemente ha llamado tu atención la forma de preparar un tomate al ver la imagen, te recomiendo esta facilísima receta porque te aseguro que no te va a defraudar y la tendrás lista en un pispás.





INGREDIENTES

· 1 tomate de ensalada
· 1 lata de ventresca de bonito del norte 
· 1 huevo cocido
· Mayonesa
· Ketchup
· Unas gotitas de Tabasco®
· Unas gotas de Salsa Perrins®
· Una pizca de sal
· Una pizca de pimienta negra
· Anchoas de Santoña (opcional pero absolutamente recomendable)

-Para el salmorejo improvisado:
· 1 tomate (que sea bien maduro y grande)
· 1 diente de ajo
· Aceite de oliva virgen extra
· Un poquito de vinagre de Jerez (opcional)
· Sal



ELABORACIÓN


1. En primer lugar necesitamos pelar el tomate y para ello podemos optar entre dos técnicas: retirar la piel con la ayuda de un pelador de este tipo o practicar una ligera incisión en forma de cruz en la base del tomate y pelarlo después de escaldarlo. Tan solo tendrás que sumergirlo unos 15-20 segundos en un cazo con agua hirviendo e inmediatamente meterlo en agua bien fría con hielo para que el contraste de temperatura nos ayude a retirar la piel sin problema.

2. Una vez pelado retira el pedúnculo ayudándote de un pequeño y afilado cuchillo o puntilla. Corta la parte superior de forma circular y vacía el tomate con mucho cuidado de no romperlo, lo harás fácilmente si usas un 'sacabolas' o 'parisien' (si no lo tienes no te preocupes, puedes hacerlo también con una cuchara y un poquito más de mimo y paciencia). Cuando lo hayas vaciado, salpimenta el interior del tomate y pon con la abertura hacia abajo sobre una rejilla para que escurra el exceso de agua de vegetación durante unos minutos.

3. Mezcla la ventresca de bonito (habrás retirado el aceite de la lata) con el huevo cocido y rallado, un poquito de mayonesa y ketchup al gusto. Añade unas gotas de Tabasco y Salsa Perrins, mezcla de nuevo con un tenedor, pon en un recipiente con tapa y reserva en la nevera hasta que lo necesitemos.

4. Prepara el salmorejo improvisado, es muy sencillo, tan solo tienes que triturar el tomate (añade los restos del interior del otro tomate ¡Aquí no se tira nada!) con el ajo, el aceite, el chorrito de vinagre si lo deseas y la sal. Bate hasta conseguir una crema homogénea, pasa por el chino para lograr una textura fina y lisa y guarda también en la nevera para que esté fresco a la hora de servirlo.

5. Llegado el momento de montar el plato; rellena el tomate con la pasta de ventresca, sirve el salmorejo en el fondo de la fuente de presentación, coloca el tomate con la abertura hacia abajo (como ves en la imagen), corona con una anchoa de Santoña —sirve el resto de 'compañeras' en un platito con pan cerca para regocijo de tus comensales, anda...jajaja— y disfruta como ensalada, entrante, aperitivo o incluso plato principal si a ti lo que te apasiona es el tomate.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: Canal Cocina


Ensalada de tomate y burrata. Cómo preparar la receta básica y su versión de lujo


Para la ensalada de tomate y burrata que hoy te propongo necesitarás muy poquitos ingredientes pero eso sí, de mucha calidad todos ellos. Toma buena nota porque no vas a arrepentirte si decides probarla en casa.

El éxito de este sencillo plato se basa en la combinación de la cremosidad y sabor suave y un tantín dulce de la burrata —un queso fresco de origen italiano, en concreto de la zona de la Puglia— con el intenso sabor del resto de ingredientes. El resultado de esta explosiva mezcla resulta muy fácil de describir; equilibrio, agradable textura y frescor en cada bocado ¿Quién podría resistirte a ello?



Lo más complicado será encontrar tomate de calidad fuera de temporada, a veces puede llegar a convertirse en misión imposible, es más, conseguir tomates ricos en plena temporada también resulta una aventura llena de riesgo.
El caso es que el esfuerzo —físico y económico— que inviertas en el tomate será directamente proporcional al resultado de la ensalada que prepares, así que teniendo en cuenta este dato, te recomiendo que busques un buen tendero/a y te lo cameles para que te abastezca de tomates sabrosos durante todo el año.
No, ahora en serio, mi consejo es que compres los mejores tomates que puedas conseguir —independientemente de su precio— y te aseguro que éxito el de la receta está garantizado.



INGREDIENTES

· 1 o 2 tomates de ensalada (depende del tamaño)
· 1 burrata
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal en escamas
· Pimienta recién molida al gusto

-Para la versión de lujo, que sin duda te recomiendo probar, necesitarás; rúcula, piñones, tomates secos y/o aceitunas negras y pesto.



ELABORACIÓN


1. En primer lugar debes ser previsor y sacar la burrata de la nevera un par de horas antes de consumirla para que se atempere. Es un paso importante, no te lo saltes a la torera o el resultado se verá alterado.

2. Lava, pela si lo deseas y parte en lonchas los tomates.

3. Dispón en el plato o fuente de presentación que hayas elegido, sazona un poquito el tomate (con sal, pimienta y aceite de oliva virgen extra será fantástico) y coloca la burrata justamente en el centro.

4. Practica una incisión para que el queso muestre su excepcional cremosidad, remata con unas gotas de aceite de oliva y un poquito de hierbabuena fresca picada finamente o una pizquita de orégano.

5. En caso de que te decantes por preparar la versión de lujo; coloca una cama de tomate en el fondo del plato, añade un puñadito de rúcula, pon sobre ella la burrata abierta y unos trocitos de tomate seco rehidratado en aceite de oliva virgen extra (receta aquí) o aceitunas negras troceada en dados pequeños, remata con un puñadito de piñones y como 'broche fin de fiesta' aliña a tu gusto con pesto (si es casero pues mucho mejor, aquí te dejo también la receta de una salsa pesto super sencilla de hacer)


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia

Cómo aliñar una ensalada. Orden correcto de aliño en ensaladas (vinagreta tradicional)


Y tú ¿Cómo aliñas las ensaladas cuando usas una vinagreta tradicional?
Ante esta pregunta, que así de buenas a primeras puede sonarte a simpleza, es probable que me des una respuesta que nada tiene que ver con lo que la ciencia asegura que es la forma lógica y correcta de hacerlo. Pero no te preocupes, es normal, casi todos cometemos el mismo error.

El orden en el que (la mayoría de los mortales) incorporamos el aliño básico a las ensaladas suele ser este; aceite, vinagre y sal ¿Verdad? Pues bien, es justamente al contrario de cómo debería ser, ya que lo correcto es poner en primer lugar la sal (es hidrosoluble y penetra fácilmente en alimentos ricos en agua como el tomate), justo después el vinagre (al ser un elemento líquido terminará de disolver los restos de sal) y por último el aceite (este ingredientes es apolar y crea una película oleosa sobre los alimentos que frena la absorción del resto de componentes del aliño)




Por supuesto podemos introducir modificaciones posteriores a esta fórmula básica como variar el tipo de sal, sustituir el vinagre por zumo de limón (al ser también un medio ácido realiza el mismo papel en la vinagreta) o alternar aceite de oliva virgen extra 'al natural' por otros que hayamos aromatizado con hierbas como tomillo, orégano, romero, albahaca o perejil, ajo, guindilla etc.

Si tienes en cuenta esta sencilla pauta y además te preocupas de usar ingredientes de calidad, el resultado va a ser extraordinario. Tus ensaladas no solo ganarán en rigor científico sino que además estarán infinitamente más sabrosas.

Resumiendo, el orden correcto quedaría tal que así; sal, vinagre, aceite.

Quédate con la copla y ponlo en práctica ahora que llega el buen tiempo, verás lo que ganan tus ensaladas con tan solo modificar este simple y cotidiano gesto.

¡Espero que te resulte útil!


Salsa 'cacahuete picoso'. Receta de salsa sin lácteos ni huevo


Esta salsa cremosa y picante de sabor oriental se prepara en un pispas y resulta una delicia para acompañar cualquier verdura cocinada a la plancha, al vapor o al horno. Prueba con unas patatas asadas o unos espárragos verdes a la plancha y verás que es todo un acierto. También puedes usarla como aliño de ensaladas o untada sobre el pan recién tostado en sándwiches o bocadillos.

Su textura recuerda ligeramente a una mahonesa (de sabor exótico, eso sí) pero sin huevo, por lo que puede ser una interesante opción para aquellas personas que no deban incluirlo en su dieta.




Queda riquísima y es tan sencilla de hacer que es bastante probable que a partir de ahora se adueñe de un rinconcito en tu nevera.


INGREDIENTES

· 1/4 de taza o 50 g de cacahuetes crudos y pelados
· 1/3 de taza o 65 g de agua
· 1 o 2 dientes de ajo (depende del tamaño y de lo mucho que te guste)
· 1 trozo de jengibre fresco ya pelado (de unos 2 cm)
· 1 cucharada sopera de salsa de soja
· Un trocito de chile chipotle (puedes usar el adobado de 'La Costeña') o unas gotas de Tabasco®
· El zumo de un limón
· 1 cucharadita de azúcar de coco (o panela o el azúcar que uses habitualmente)
· Una pizca de sal



ELABORACIÓN


1. Tuesta en una sartén a fuego medio durante un par de minutos los cacahuetes, se queman con facilidad, mueve a menudo y vigila el proceso. Retira a un plato cuando comiencen a dorarse.
Deja que pierdan un poquito de temperatura antes de proseguir con la receta.

2. Pon los cacahuetes junto con el resto de ingredientes en un robot procesador o en la Thermomix y licua hasta conseguir una pasta cremosa. Puedes añadir más o menos cantidad de cualquiera de los ingredientes hasta conseguir la consistencia y sabor que más te guste.

3. Pon en un bote con tapa y guarda en la nevera. Aguantará sin problema alrededor de una semana.


¡Espero que te guste!



Cómo asar pimientos en cazuela. Receta de pimientos asados sin horno


Asar pimientos siempre es una agradable ocupación, el aroma que poquito a poco inunda toda la casa resulta muy agradable —y apetecible— en un día hogareño cualquiera. Además, si los pones en un bote de cristal (el típico que reciclas de cualquier conserva de verduras, mermeladas etc) o en un recipiente hermético, se mantienen perfectos durante varios días y quedan deliciosos en un montón de recetas.




Hacer estos pimientos sin la necesidad de tener que encender el horno tiene sus ventajas, por un lado no nos de pereza hacerlos en épocas calurosas y por otro nos ayuda a ahorrar energía eléctrica.

¿Te animas a prepararlos conmigo? Pues vamos a ello.


INGREDIENTES

· 2 pimientos rojos hermosos
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal



ELABORACIÓN


1. En primer lugar lava bien y seca los pimientos.

2. Frota con unas gotas de aceite y echa un poquito de sal.

3. Pon en la cazuela (yo usé una cocotte), tapa y lleva al fuego (o placa de inducción, cada uno lo que buenamente pueda). Cocina durante unos 45 minutos a fuego o potencia media (mi placa tiene 9 niveles de potencia y lo mantuve al 5 durante todo el proceso).
Si es posible no destapes en ningún momento, ni para dar la vuelta a los pimientos. En caso de que su tamaño te lo permita, mueve la cazuela para que sin destapar ellos solitos se den vuelta. En caso de que no sea así y te suceda como a mi, que los pimientos son tan grandotes que queden muy justos en el interior, destapa y voltea con la ayuda de dos utensilios romos de madera (no uses tenedores porque si pinchas los pimientos se saldrá el vapor que se genera en su interior y se fastidiará el invento) y listo. Repite la operación dos o tres veces durante la cocción.

4. Pasados los 45-50 minutos, apaga, retira del fuego y deja reposar unos minutos para poder pelar los pimientos sin riesgo de escaldarte las yemas de los dedos.
Eso sí, te aconsejo comenzar a pelarlos cuando aún están tibios porque así resulta mucho más cómodo y sencillo hacerlo.

5. Mantén en trozos grandes o corta en tiras, colóca en un recipiente hermético o bote de cristal con tapa y guarda en la nevera.
Aguantará varios días sin problema, por supuesto puedes optar por congelarlo ya que el resultado también es fantástico.



¡Espero que te resulte útil!

Fuente de la receta: Mercado Calabajío

Marinara. Salsa de tomate asado, ajo y albahaca


La marinara es la salsa de tomate ideal para servir con pasta tradicional o con zoodles o tallarines de verduras como calabacín o calabaza. También resulta deliciosa como salsa base para pizzas, lasañas o canelones de carne. Pero no todo va a a ser con aire de Italia, prueba a usarlo en un pisto o como acompañamiento de unos huevos fritos con jamón ¡Verás que cosa más buena!




Toma nota y ponte manos a la obra cuanto antes con esta aromática y deliciosa salsa de tomates asados porque tiene mucho que contarte. Además, su delicado aroma invadirá tu cocina y creará un apetecible ambiente.


INGREDIENTES

· Entre 12 y 14 tomates de rama maduros 
· 12 dientes de ajo
· 20 hojas de albahaca fresca
· Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
· 1 cucharada de postre de vinagre de manzana
· Sal
· Pimienta negra (preferiblemente recién molida)


ELABORACIÓN


1. Precalienta el horno a 200º.

2. Lava los tomates, pela los dientes de ajo y colócalos sobre una bandeja de horno (te recomiendo que antes la hayas forrado con papel de hornear para manchar lo mínimo).

3. Hornea durante 25-30 minutos.

4. Retira los dientes de ajo, resérvalos en un plato. Hornera los tomates durante 30 minutos más.

5. Saca del horno los tomates, deja reposar unos minutos antes de pelarlos.





6. Tritura junto con los dientes de ajo, la albahaca fresca y el vinagre de manzana.
Prueba y corrige el punto de sal y de pimienta si fuera necesario.

7. Pon en un bote de cristal con tapa y guarda en la nevera para utilizarlo a medida que lo necesites.
Aguanta sin problema dos o tres días, siempre que lo mantengas refrigerado, eso sí.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia


Centrifugadora para ensaladas, un imprescindible en tu cocina


La clave para conseguir ensaladas perfectas reside en realizar una selección de apetecibles ingredientes frescos y variados pero también en un detalle que a veces pasamos por alto, la total ausencia de agua después del proceso de lavado al que sometemos a las hojas verdes.





Lavar las hojas de lechuga, endivias, berros, rúcula, canónigos etc es un proceso fundamental como medida de higiene, pero también como potenciador del grado de frescor de los brotes más tiernos, cogollos u hojas verdes exteriores. Pero no debemos olvidar que tan importante es lavar concienzudamente los vegetales —para eliminar tierra, pequeña 'fauna' o animalicos poco apetecibles y posibles restos de productos químicos— como preocuparnos de que después queden completamente secos para evitar esa desagradable sensación de ensalada 'aguada' que todos hemos experimentado en alguna ocasión.

Para resolver la situación y asegurarnos un resultado perfecto, una centrifugadora de ensaladas es la opción más eficaz. Funciona de un modo muy sencillo, al accionar la palanca la fuerza centrífuga ayuda a que los vegetales expulsen todo el agua del que están impregnados y quedan completamente secos y listos para ser usados.
Además con ella podrás realizar una doble tarea, ya que no solo sirve para centrifugar, también es extremadamente útil a la hora de refrescar poniendo a remojo las hojas verdes con agua fría (agregar unos cubitos de hielo es un truco infalible si necesitas 'revitalizar' hojas mustias que has encontrado por tu nevera y transformarlas en un crujiente vergel para que luzcan de maravilla cuando lleguen a la ensaladera).

De verdad, pon una centrifugadora de vegetales en tu vida, es probable que tus ensaladas nunca vuelvan a ser las mismas.





¡Espero que te resulte útil!

Más info en: kuhnrikon.com


Sopa miso. Receta de cocina japonesa


Reconfortante y exótica, esta sopa miso será un motivo más por el que estar deseando llegar a casa en un desapacible día de invierno. Es ligera, deliciosa y se prepara en menos de 10 minutos. 
Pruébala y verás como es una estupenda forma de cuidarte mientras descubres aromas y sabores que de inmediato te transportan a otras culturas.





¿Qué es el miso?
El miso es una sabrosísima pasta, de origen japonés, resultado de la fermentación (activada por el hongo koji 'Aspergillus oryzae') de semillas de soja, sal y algún tipo de cereal. Se utiliza principalmente en sopas pero teniendo la precaución de añadirlo diluido en caldo o agua y siempre cuando la cocción ya ha terminado, ya que el miso nunca debe hervir o perderíamos todas sus beneficiosas propiedades.
¿Por qué deberíamos incluir el miso en nuestra despensa?
El miso posee enzimas que repueblan nuestra flora intestinal y mejoran las digestiones. Es rico en minerales como calcio, magnesio, zinc, hierro y fósforo, además ayuda a eliminar metales pesados de nuestro organismo, tiene un alto contenido en proteínas y aporta una buena dosis de B12 a nuestra dieta.



INGREDIENTES

· 1200 ml agua
· 12 g de alga wakame deshidratada
· 3 cucharadas de miso (puedes poner más o menos cantidad en función de tus gustos)
· 175 g de tofu (he usado ahumado pero puedes elegir el que prefieras)
· 100 g de verdura (puerro y parte verde de cebolleta fresca)



ELABORACIÓN


1. Pon el agua en un cazo y lleva al fuego, antes de que comience a hervir separa un poquito en un vaso y diluye la pasta de miso con la ayuda de una cucharita o una pequeñas varillas. Reserva.

2. Una vez comience el hervor añade las algas y cocina durante unos 5 o 6 minutos.

3. Incorpora el tofu (cortado en dados del tamaño que prefieras), el puerro y la cebolleta (limpios y cortados en aros). Cocina 5 minutos más.

4. Retira del fuego, añade el 'caldo' de miso que tienes reservado, mezcla con una cuchara, sirve y disfruta.
(no es necesario añadir sal ya que la pasta de miso es un ingrediente muy concentrado y de un potente sabor salado)



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: Danza de fogones



Ensalada de hinojo, apio y zanahoria con salsa de eneldo. Receta ligera y deliciosa


De esta ensalada fresca, ligera y sabrosa te va a gustar todo. Su crujiente textura, su delicado sabor y lo fácil que resulta prepararla ¡Todo!
La ensalada de hinojo, apio y zanahoria con aliño de mayonesa es una riquísima opción tanto si la sirves sola como si optas por utilizarla como guarnición de otros platos. Resulta el complemento perfecto para carnes de ave, con pollo asado es una verdadera delicia, o pescados cocinados a la plancha, en este caso te recomiendo que pruebes con salmón.





INGREDIENTES

· 1 bulbo de hinojo
· 1 rama de apio
· 1 zanahoria

-Salsa cremosa de eneldo-
· 2 cucharadas soperas de mahonesa (utiliza una baja en calorías si lo deseas)
· 1 cucharada sopera de vinagre de arroz (o de manzana si lo prefieres porque lo tienes más a mano)
· 1 cucharadita de eneldo
· 1/2 cucharadita de semillas de hinojo (que habrás machacado previamente con la ayuda de un mortero)
· Pizca de sal
· Pizca de pimienta negra recién molida



ELABORACIÓN


1. Lava y retira las partes oscuras u 'oxidadas' del hinojo. Lava y elimina los posibles 'hilos' que puedas encontrar en la rama de apio. Pela la zanahoria.

2. Lamina (muy) finamente el hinojo y el apio, bien con la ayuda de una mandolina o con un robot de cocina y el accesorio adecuado—la segunda opción resulta mucho más cómoda—. Ralla de forma gruesa la zanahoria.
Llévalo todo a un cuenco amplio —mejor si tiene tapa para después guardarlo en la nevera— y reserva mientras continuamos preparando el aliño cremoso.

3. Pon los ingredientes de la salsa de eneldo en un pequeño cuenco y mezcla con la ayuda de unas varillas —te recomiendo tener unas pequeñitas para este tipo de elaboraciones, resultan super prácticas y apenas ocupan espacio en un cajón— o un tenedor, mezcla bien hasta conseguir una salsa homogénea. Si queda demasiado espesa puedes añadir un poquito de agua hasta conseguir la consistencia deseada, si por el contrario quedó demasiado líquida puedes añadir un poco más de mahonesa.

4. Vierte la salsa sobre las verduras, mezcla bien para que quede totalmente impregnado. Comprueba el punto de sal.

5. Tapa el cuenco (o guarda en un recipiente hermético) y reserva en la nevera durante unas horas para servir fría. Decora con los brotes del bulbo de hinojo, lleva a mesa y disfruta.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


Fideos soba salteados con cerdo y verduras. Receta de fideos soba


En esta deliciosa receta de fideos soba salteados con cerdo y verduras hay un detalle primordial que debería destacar por encima del resto ¡Se prepara en menos de lo que dura un suspiro!





Incluso si no dispones de tiempo para cocinar podrás disfrutar de todo el sabor de la cocina asiática de una forma sencilla y ligera. Toma nota porque esta receta va a ayudarte siempre que emprendas la complicada misión de intentar llegar a casa y tener listo en pocos minutos un plato saludable y rico que llevar a la mesa.
Olvídate de los atracones de fuet —o lo primero que pilles al abrir la nevera—, serán historia cuando lleves a la práctica ideas tan simples como esta.



INGREDIENTES (para 2 personas)


-Para cocinar los fideos:
· 150 g de fideos soba
· Agua 
· Sal
- Para el resto de la receta:
· 1/2 cebolla
· 1 diente de ajo
· Un trocito de jengibre fresco rallado
· 1/2 pimiento rojo
· 4 champiñones Portobello
· 3 filetes de lomo de cerdo*
· 1 cs de aceite de cacahuete o de sésamo**
· 1 cs de salsa de soja
· 1 cs de salsa de pescado
· 1/2 cs de vinagre de arroz
· Sésamo

cs= cucharada sopera
*adobado o no, como prefieras
**si lo prefieres por supuesto puedes usar oliva virgen o el aceite de semillas que más te guste


ELABORACIÓN


1. Cocina los fideos soba siguiendo las indicaciones del fabricante. Escurre y reserva unos instantes.

2. Pela y trocea en juliana fina la cebolla y el ajo, lava y trocea en tiras el pimiento. Limpia y lamina los Portobello.

3. Pon el aceite en un wok y lleva al fuego. Cuando este bien caliente, añade: el lomo de cerdo cortado en tiras finas, la cebolla, el ajo, el jengibre, el pimiento y los champiñones, por este orden.

4. Saltea un par de minutos a fuego muy fuerte.

5. Añade los fideos, la salsa de soja, la salsa de pescado y el vinagre de arroz. Saltea un par de minuto más a fuego fuerte, retira y sirve inmediatamente espolvoreado con un poquito de sésamo por encima. Cuando dispongo de ello, también suelo poner un poquito de la parte verde de una cebolleta fresca cortada en aros finos, le da al plato un sabor fresco y delicioso y mucho color.


- Consejos -
·Sustituye la carne de cerdo por pollo, pavo o gambas si lo deseas. El resultado en fantástico en cualquiera de los casos.
·Incorpora las verduras que desees; pimiento verde, zanahoria rallada, berenjena, calabacín, pequeños arbolitos de brócoli o delicioso Bimi, espárragos verdes frescos etc. Únicamente debes preocuparte de emplear el corte adecuado e ir añadiéndolos al wok en el orden que corresponda según su dureza. 
·Añade huevo para incrementar el porcentaje de proteína de esta receta, en forma de tortilla francesa —como si se tratase de arroz tres delicias— queda perfecto.
·El picante también tiene cabida en esta fórmula; sriracha, copos de chile, kimchi etc. Prueba y descubre con cuál te quedas.
·Añadir un puñadito de cacahuetes o anacardos mejora sustancialmente el resultado. Intenta que alguno de estos frutos secos nunca falte en tu despensa, verás todo lo que son capaces de hacer cuando los incluyes en este tipo de recetas.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia





Garbanzos con espinacas, alga kombu y bacalao (con olla a presión)


Te presento una socorrida y 'express' versión del tradicional potaje de garbanzos con espinacas y bacalao que nuestras abuelas elaboraban con tanto acierto gracias al mimo y buena mano con la que siempre se manejaban entre fogones.
Nosotros hoy actualizamos el método de cocinado, adaptándolo al frenético ritmo de vida al que por desgracia se ve sometido la mayor parte del personal, y conseguimos un plato de cuchara riquísimo que tendremos listo sin apenas esfuerzo y en un tiempo record.

Tal vez te llame la atención que en esta receta comenzamos la cocción del garbanzo partiendo de agua fría —lo habitual y recomendado para evitar que se 'encallen' es hacerlo con agua hirviendo—, pero no solo eso, es que el garbanzo está remojado sí, pero también está congelado cuando lo agregamos a la olla rápida, lo cual probablemente te parezca una aberración. Pero estate tranquilo, en este caso te aseguro que el resultado es fantástico. Si trabajamos con un estándar mínimo de calidad, el garbanzo no tiene por qué darnos ningún disgusto. Quedará perfecto, con una textura fantástica (no van a parecer perdigones, te lo prometo) y sin que se desprenda el pellejo.





Si apenas dispones de tiempo para cocinar pero te preocupa —y apetece— comer de manera saludable y equilibrada, quédate con esta idea porque seguro que no te defrauda.


INGREDIENTES (para 4 personas)

· 400 g de garbanzos remojados*
· 300 g de bacalao desalado**
· 1 trozo (generoso) de alga kombu
· 1 bolsa de espinacas frescas
· 1 puerro pequeño
· 1/2 cebolla roja
· 1 zanahoria
· 1 diente de ajo
· 2 cucharadas soperas de tomate frito casero
· 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
· Agua
· Sal
· 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
· 1 hojita de laurel



ELABORACIÓN

1. Pon los garbanzos remojados en la olla, sin descongelar ni nada —aquí radica la gracia de esta elaboración tan práctica—, añade el ajo pelado y troceado o machacado, la cebolla partida en juliana, el alga kombu cortado en tiras con la ayuda de una tijera y la zanahoria (previamente pelada) y el puerro (bien lavado) partidos en rodajitas.

2. Vierte el agua, el nivel debe quedar como un dedo por encima de los garbanzos, añade la salsa de tomate, la hojita de laurel, el pimentón, la sal y el aceite.

3. Cierra la olla, lleva a fuego fuerte y deja que suba la válvula de presión, en ese momento baja la potencia de tu placa y cocina entre 50 y 60 minutos (o el tiempo que tú estimes necesario).

4. Espera a que la olla pierda totalmente la presión para poder abrir de forma segura. Añade las espinacas (lavadas y escurridas) y el bacalao (puedes agregarlo directamente congelado, yo lo hago así y queda perfecto también), deja que se cocine a fuego muy suave durante unos 15 minutos más para que espese un poquito el caldo.

5. Aparta del fuego y prueba por si hiciera falta rectificar el punto de sal. Deja reposar unos minutos. A la hora de servir puedes añadir huevo cocido, le va genial, y así completarás el plato.


*Siempre dispongo de garbanzos que he remojado durante 12 h y posteriormente congelado para aquellas ocasiones en las que quiero preparar este tipo de recetas y no he sido nada previsora (que es la mayor parte de las veces).
**Uso unos tacos congelados que vienen sin espinas y en su 'punto de sal', los compro en Mercadona.


¡Espero que os guste!


Fuente de la receta: propia.


¿Necesito un espiralizador? La respuesta es 'sí' y lo sabes


Aparecen en revistas, programas de televisión de índole gastronómico y rrss. Bombardean nuestra voluntad y nos crean la necesidad de probarlos. Son los espiralizadores, se han instalado en nuestras vidas y parece que tienen intención de quedarse para largo.

Puede que aún no hayan llamado a tu puerta, en cuyo caso este artículo está escrito para ti. En él descubrirás qué es y por qué vas a sentir el impulso de salir corriendo a comprar un espiralizador desde el mismo instante en que termines de leer este artículo.

¿Qué es un espiralizador?
Pues algo muy sencillo, se trata únicamente de un aparato que sirve para realizar el corte de hortalizas duras en forma de espagueti (con los modelos más sencillos) o tagliatelle y fetuccini (con los trastos más sofisticados).
Esto nos ayuda a presentar verduras y hortalizas de una manera original y nos permite dejar volar nuestra imaginación para crear platos de 'zoodles' diferentes y muy divertidos.


Cortador de verduras en espiral 'spiralfix' de Cooking the Kitchen Company


¿Qué tipos de espiralizadores existen en el mercado?
Existes tres tipos (al menos que yo conozca)
- El más básico en forma de sacapuntas o afilador de lápices (aquí)
- Un modelo cruce entre guillotina y potro de tortura que funciona a manivela y cuenta con diferentes cuchillas de corte intercambiables para obtener distintos acabados.
- En formato recipiente y con mecanismo giratorio (aquí)

¿Con qué tipo de hortalizas funciona?
Con las variedades duras, principalmente; calabacín, zanahoria, patata, nabo, remolacha, rábano o pepino.

¿Son fáciles de usar?
Absolutamente sí, hasta un niño que pretenda emular a sus ídolos de  'MasterChef Junior' podría usarlos sino fuera porque una de las piezas que lo componen es la cuchilla que practica el corte.

Y su limpieza ¿Se pueden meter en el lavavajillas?
Sí, sin problema. Si su uso es fácil su limpieza y almacenaje hasta el siguiente uso es coser y cantar.


BIMI, un superalimento al alcance de todos. Qué propiedades tiene y cómo se cocina el bimi


El BIMI es una hortaliza originaria de Japón, variedad natural entre el brócoli y el kai-lan (col china), también llamado 'baby broccoli' o 'broccolini'. Seguro que te suena porque a estas alturas ya habrás escuchado o leído maravillas sobre él. 
Es tierno (su tallo resulta muy similar en textura y sabor a los espárragos trigueros) y tiene un sabor suave y delicado.

BIMI es rico en nutrientes, tiene; hierro, calcio, acido fólico, zinc, vitamina c, antioxidantes y potentes sustancias antiinflamatorias y anticancerígenas.



BIMI es 100% comestible, es decir, se aprovecha todo ya que se come tanto el florete como el tallo.
Puede presumir abiertamente de suponernos cero desperdicio por lo que cada céntimo de su precio (entorno a los 2€ la bandeja) estará perfectamente invertido.
Viene en bandejas, limpio, listo para usar, lo que resulta indudablemente práctico y super cómodo cuando disponemos de poco tiempo para cocinar pero pretendemos comer de una manera saludable.

¿Dónde se cultiva?

Se cultiva en el sureste e interior de la península (zonas como Murcia, Albacete, Granada, Aragón e incluso Soria son los principales focos de producción del BIMI), lo que lo convierte en una elección sostenible. No viaja cientos de miles de km como otros denominados 'superalimentos' hasta llegar a nuestra cesta de la compra con el consiguiente impacto medioambiental que esto implica. 

¿Cómo puedo incluirlo en en mi cocina?

En infinidad de recetas:
- Puedes consumirlo crudo pero cocinado a la plancha (un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal bastarán para aderezarlo) o al vapor (en papillote junto con pescados como salmón con vinagreta de mostaza y miel o merluza con un trocito de mantequilla, ralladura de limón y pimienta negra o ajo laminado y perejil fresco ligeramente rehogados en aceite de oliva virgen extra) se convierte en un manjar. 
Cocinarlo tan solo te llevará entre 3 y 5 minutos, depende el punto que quieras darle. 
También puedes saltearlo junto con otros vegetales (y unas gotas de aove u otro aceite más exótico como sésamo o cacahuete, jengibre, ajo y añadirle un chorrito de salsa de soja, vinagre de arroz o sake) como si de un 'wok' se tratase.

Puedes servirlo solo o como guarnición de carnes o pescados. Como ingrediente en platos de pasta, en revueltos con huevo y unos taquitos de jamón ibérico, en arroces, ensaladas (con fresas, unas avellanas, queso feta y vinagreta de soja, te sorprenderá descubrir lo mucho que te gusta) o cremas de verduras (en este caso no lo tritures, saltéalo y colócalo encima a modo de decoración, como harías con unas yemas de espárragos verdes).




¿Un secreto?
Yo lo cocino en el microondas, dentro del estuche al vapor, y lo tengo listo en 4 minutos. Tardo más tiempo en decidir si voy a tomarlo solo o como guarnición de algo.

BIMI es la esencia del brócoli y está cada vez más cerca de ti. No le des de lado, la próxima vez que te cruces con él llévalo a casa y dale la oportunidad que merece. Si te gusta el brócoli te va a gustar, si no te gusta el brócoli te va a gustar también.



4 cremas de verduras sencillas que te harán triunfar. Recetas y trucos para conseguir el puré de verduras perfecto


Prepararlas no entraña ningún misterio pero que resulten sabrosas y apetecibles ante los ojos de nuestros comensales ya es otro tema y requiere ciertas habilidades. Seguro que te resultan familiares las caras lánguidas o los ceños fruncidos cuando a la pregunta '¿Qué comemos hoy?' contestas 'Crema de verduras'.
Bueno pues vamos a intentar que esto deje de ser así y no solo que nuestras nuevas cremas de verduras gusten a todos, sino que las esperen con muchas ganas e impaciencia por usar la cuchara.


Crema de calabacín y guisantes


La elaboración es la misma en todas las cremas de verduras de las que hablaremos a continuación, tan solo debes poner los ingredientes en una olla (tradicional o rápida, tu decides) y cocinarlos (adaptando el tiempo según el método de cocción que hayas elegido, desde los 15 o 20 minutos en olla rápida a los 35 o 40 en una cazuela convencional), así de sencillo.
También puedes optar por saltear o sofreír la verdura antes de cocerla, te llevará más tiempo pero realmente merece la pena, conseguirás caramelizar los azúcares que la verdura contiene de manera natural y esto repercutirá directamente en el resultado. Potenciarás el sabor de todos los ingredientes y eso es un 'sí' rotundo.

Aunque lo realmente importante llega a la hora de triturar, este paso es el que sin duda marca la diferencia. Resulta fundamental batir durante un rato largo, mínimo entre 6 y 8 minutos, para integrar perfectamente todos los ingredientes y conseguir una crema melosa y delicada. Eso sí, te aconsejo utilizar un robot de cocina (Thermomix o similar), si usas un aparato con sistema de batido en jarra te dará menos pereza, no te cansarás, y triturarás durante más tiempo que si empleas la batidora de brazo tradicional.

Pero el truco definitivo es servir tus cremas con diferentes guarniciones como arroz basmati (simplemente cocido, es muy aromático y queda delicioso, en especial si lo utilizas para acompañar la última de las cremas que comentaremos más abajo), espeltaquinua u otro tipo de cereal cocido previamente, picatostes caseros (son fáciles de hacer con pan del día anterior o pan de molde cortado en pequeños dados, además puedes variar sus sabores; tomate y orégano, ajo y albahaca, curry, pimentón etc), legumbres cocidas (garbanzos, lentejas coral etc) o verdura salteada con un poquito de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal (puntas de espárragos verdes, pequeños arbolitos de brócoli o bastones de delicioso bimi, hongos Portobello, tiras de pimientos de diferentes colores etc).

Resumiendo, utiliza ingredientes variados y muy frescos, huye de aquellos demasiado 'contundentes' como nata o mantequilla y bate, bate y bate como si no hubiera un mañana.

*Acompañamientos o 'toppings' con los que servimos la crema


CREMA DE CALABAZA

La crema de calabaza está en el 'top favoritos' de todo aficionado al cuchareo que se precie. Con la llegada del otoño alcanza su máximo esplendor, los mercados se llenan de este fantástico fruto naranja y es casi imposible resistirse a una de las muchas ideas que nos asaltan desde los recetarios y que llevan calabaza como ingrediente principal.

Ingredientes:

·300 gr de calabaza (aproximadamente) ·2 o 3 patatas (medianas tirando a pequeñas) ·1 manzana pequeña ·1 puerro (la parte blanca) ·1 cebolla  pequeña ·1 diente de ajo ·aceite de oliva virgen extra ·agua ·sal ·una pizca de curry ·pimienta recién molida
*mezcla de semillas (calabaza, girasol, lino, chía, cañamo etc)


CREMA DE CALABACÍN Y GUISANTES

Sencilla y sorprendente, acabo de descubrirla y ya se ha ganado un puesto de honor en mis básicos a la hora de organizar nuestro menú semanal.

Ingredientes:

·1 calabacín ·3 patatas medianas ·1 zanahoria pequeña ·1 puerro ·300 gr de guisantes finos congelados ·agua ·sal.
*queso fresco batido o yogur griego al natural y semillas o frutos secos.



CREMA DE ESPINACAS Y PUERRO

Puede que sea con la que más complicado tenga convencerte de que te animes a entrar de lleno en el maravilloso mundo de los vegetales, pero te prometo que es una delicia y que seguro que si la pruebas repites.

Ingredientes: 

·1 bolsa de espinacas frescas (300 gr aproximadamente) ·2 patatas ·1 puerro ·1 cebolla pequeña ·agua ·sal
*queso gorgonzola y picatostes caseros de pan con ajo


CREMA DE BONIATO Y COCO

Exótica pero de aroma y sabor suaves y muy agradables, cálida y reconfortante. Resulta ideal para tomar tanto como aperitivo —si la sirves en pequeños vasitos— o como plato principal si buscas ideas sorprendentes y ligeras para renovar tu repertorio de platos de cuchara.

Ingredientes:

·750 gr de boniato ·1 lata de leche de coco ligera ·caldo de verduras (la medida serían 2 latas) ·1 trocito de jengibre fresco rallado ·1 cucharadita de comino en polvo ·sal ·pimienta negra recién molida
*cilantro picado, unos copos de coco al natural, ralladura de lima y un poquito de sriracha (picante, totalmente opcional)



¡Espero que te gusten!

Fuente de las recetas: webos fritos, propia


Bastones de calabacín con mayonesa de cebollino


Como guarnición, aperitivo o plato único. Estos bastones de calabacín están tan ricos y son tan fáciles de hacer que estoy segura de que van a robarte el corazón desde el minuto uno.





La idea es, partiendo de un básico, jugar con hierbas aromáticas y/o especias para dar sabor al pan rallado del rebozado e ir variando la receta cada vez que la preparemos. Además a la hora de servir podremos también variar la salsa de acompañamiento para ampliar el repertorio de opciones.
Quedarán deliciosos con salsa tártara, ranchera, de tomate, de cilantro y limamayonesa picante con Sriracha, por poner algunos ejemplos.



INGREDIENTES

· 2 calabacines pequeños
· 2 huevos
· 2 cucharadas soperas colmadas de harina (puedes usarla integral si lo deseas)
· 3 ó 4 cucharadas de pan rallado
· Una pizca de sal
· Una pizca de pimienta negra
· Aceite de oliva suave o de girasol o maíz
· Otros condimentos como; pimentón dulce, ajo en polvo, sazonador 'Tex-mex' casero, curry, comino, orégano, tomillo, queso parmesano rallado etc 


ELABORACIÓN


1. Lava, seca y elimina ambos extremos de los calabacines. Córtalos en cuartos, retira las pepitas si tuvieran y termina partiendo en bastones del tamaño de patatas fritas aproximadamente.
Salpimenta y reserva unos instantes.

2. Echa la harina en una bolsa de plástico que esté bien limpia —utiliza una de las pequeñas que usamos para congelación o para bocadillos—. Mete los bastones de calabacín, cierra la bolsa y agita. Quedan perfectamente enharinados, es un trucazo que aprendí hace mucho tiempo y utilizo habitualmente.

3. Embadurna los bastones que acabas de enharinar con el huevo batido.

4. Mezcla el pan rallado con las hierbas o especias que hayas decidido poner (yo hoy he utilizado el sazonador 'Tex-mex' casero' ¡Queda riquísimo!) y reboza ligeramente los bastones. Sacude para eliminar el exceso.

5. Fríe en abundante aceite bien caliente hasta que queden ligeramente dorados. Te aconsejo freírlo por tandas y cambiar el aceite a medida que se vaya ensuciando. Saca a un plato que habrás cubierto con papel de cocina para que dejen allí el exceso de grasa.

6. Sirve inmediatamente acompañado con mayonesa de cebollino —es muy fácil de hacer, únicamente tienes que preparar una mayonesa casera como lo hagas habitualmente y mezclar con un poquito de nata líquida, leche evaporada o yogur y una cantidad generosa de cebollino fresco picado— y disfruta.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia




Causa limeña de atún. Receta tradicional de Perú


Directa de Perú nos llega esta riquísima causa rellena de atún o causa limeña de atún, super fácil de hacer y muy apropiada para los meses de verano donde siempre buscamos recetas ligeras pero sabrosas. Si la pruebas repites fijo.




Es el ají amarillo lo que hace este plato tan especial, convierte lo que podría ser un simple pastel de patata en un básico de la cocina peruana que sin ninguna duda merece toda nuestra atención.
Conseguir pasta de ají amarillo no es complicado, y si te atreves —y encuentras ají amarillo fresco o congelado— incluso puedes prepararla en casa, es muy fácil de hacer.



INGREDIENTES (ingredientes para 4 personas)

· 1 kg de patatas (si son amarillas mejor que mejor)
· 1 cucharada de postre de pasta de ají amarillo
· El zumo de media lima
· Una pizca de sal
· Una pizca de pimienta negra recién molida

- Relleno:
· Bonito del norte* 
· 2 cucharadas de mayonesa (mejor si es casera)
· 1 cucharada de cebolla roja finamente troceada
· Huevo cocido y aceitunas negras (para decorar)

*que hayas comprado fresco y después cocido en casa (con; agua , una hojita de laurel, unas bolas de pimienta, un par de dientes de ajo, un chorrito de aceite y una pizca de sal) o en conserva de aceite de oliva virgen extra, elige la opción que más cómoda te resulte.


ELABORACIÓN


1. Lava y cuece sin pelar las patatas* en abundante agua con sal. Pasados 20 minutos escurre el agua, espera unos minutos para que pierdan temperatura y pela con cuidado de no quemarte.

2. Tritura las patatas (no es necesario esperar a que se enfríen por completo) con la ayuda de un pasapuré (o con un robot, Thermomix o similar) y mezcla con el zumo de lima, una pizca de sal y pimienta al gusto, hasta conseguir una masa suave y cremosa —puedes incluso añadir un chorrito de leche evaporada para aumentar la cremosidad si la textura no termina de convencerte—.

3. Pon el bonito en un cuenco y mezcla con la mayonesa y la cebolla. Reserva.

4. Pela, retira la pepita y lamina el aguacate.

5. Monta la causa con la ayuda de un aro de emplatar, es muy sencillo, tan solo debes alternar capas de ingredientes. Pon una base de patata continua con el aguacate, añade relleno de bonito y finaliza con una nueva capa de patata.

6. Decora a tu gusto, lleva a la nevera durante al menos 45 minutos y sirve bien fresquito para disfrutar plenamente de esta deliciosa receta peruana.


*este detalle es importante ya que ayuda a preservar el sabor de la patata y además le confiere una textura menos 'aguada'. Observarás una patata más compacta, mucho más adecuada para este tipo de preparaciones.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia.


Edamame, el aperitivo japonés. Qué es y cómo cocinarlo. Receta de ensalada de edamame


Se podría decir que el edamame es el aperitivo japonés por excelencia, estas deliciosas vainas de soja inmaduras (cosechadas a un 80% de madurez) representan la esencia de la cocina del país nipón, saludable y ligera pero sabrosa y siempre apetecible.





Comprarlo no supone ningún reto —se encuentra con relativa facilidad en la sección de congelados de supermercados como Mercadona— y cocinarlo mucho menos, ya que su elaboración es extremadamente sencilla.

Una vez hervido puedes servirlo con un pizca de sal y pimienta negra recién molida como un aperitivo o 'snack' —se come como si fueran pipas, literal. Tan solo tienes que llevarte un extremo de la vaina de edamame a la boca, sacar los granos de soja con la ayuda de los dientes y desechar la vaina ¡Divertido y riquísimo!—. O desgranar las vainas y añadir las semillas de soja verde que encuentras en su interior en ensaladas (prueba a combinarlo con diferentes ingredientes; quinoa o arroz integral, aguacate, cacahuetes o anacardos, salmón o pollo a la plancha, huevo cocido o escalfado, pimiento, pepino, cebolla roja, semillas de sésamo tostadas, cilantro, ralladura de lima etc) o incluirlos en otro tipo de recetas como salteados, hummus o patés vegetales en general.



INGREDIENTES

· 500 gr de edamame congelado
· Agua
· Sal
· Pimienta negra recién molida


ELABORACIÓN

1. Pon abundante agua en una olla y añade un puñadito de sal. Lleva a ebullición.

2. Una vez haya comenzado a hervir añade el edamame (sin descongelar) y mantén a fuego fuerte hasta que comience a hervir de nuevo.

3. Cuando alcance de nuevo el punto de ebullición baja el fuego y cocina durante 5 minutos.

4. Escurre completamente, añade una pizca de sal y una cantidad generosa de pimienta negra recién molida. Si lo deseas puedes incorporar ralladura de limón o lima y un poquito de jengibre fresco también rallado. Sirve con salsa de soja (si no es baja en sodio te recomiendo que entonces no añadas la sal del paso anterior) y un toque de salsa sriracha si eres fan de esta deliciosa —pero picante— salsa de origen tailandés.

Te dejo un vídeo que creo que puede resultarte útil ya que contiene otra forma muy interesante de cocinar este ligero y sabroso aperitivo vegetal.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia