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Patatas con congrio


Un plato indispensable en mi recetario de otoño e invierno ya que es un guiso sencillo pero muy resultón. Además siempre es buen plan acercarse al Mercado de La Esperanza pronto y pasear su interior para comprar congrio bien fresco y preparar este tradicional guiso.





Te animo a probar esta receta porque es una forma estupenda de comer sano y rico a un precio muy económico o lo que es lo mismo, practicar el 'cuchareo' de manera inteligente aprovechando los recursos que los mercados nos ofrecen según la temporada y la zona donde nos encontremos.



INGREDIENTES:

· 4-6 patatas (depende del tamaño)
· 800 g de congrio fresco
· 1-2 dientes de ajo
· 1/2 cebolla pequeña
· Un poquito de polvo de ñora o de pimiento choricero*
· Unas hebras de azafrán
· 1/2 vasito de vino blanco
· Aceite de oliva virgen extra
· Fumet o caldo de pescado que habremos preparado con las espinas, parte cerrada y/o cabeza del congrio
· Sal
· Perejil fresco


ELABORACIÓN:

1. Pon tres cucharadas de aceite de oliva en una cazuela, lleva a fuego medio y pocha la cebolla y el ajo picado lo más fino posible.

2. Cuando veas que la cebolla está transparente incorpora las hebras de azafrán, aproximadamente media cucharadita de polvo de ñora* y las patatas (peladas, lavadas y chascadas en trozos no demasiado pequeños), rehoga  un par de minutos e incorpora el vino blanco, sube un poquito el fuego para que se evapore el alcohol. Mantén, moviendo constantemente con una cuchara de madera, durante un minuto más.

3. Sazona a tu gusto, vierte el caldo (añadirlo caliente es un buen truco para no interrumpir bruscamente el proceso de cocción) hasta cubrir al menos un dedo por encima de las patatas, coloca la tapa y deja que se cocine a fuego suave durante 15 minutos.

4. Destapa, pon los trozos de congrio (que sean de la parte abierta, que estén completamente limpios de piel y espinas y cortados del tamaño de un bocado) y deja cocinar a fuego suave durante 5 minutos más.

5. Retira del fuego, prueba para cerciorarte de que el punto de sal es el correcto y si observas que el caldo no está lo suficientemente ligado, puedes sacar 3 ó 4 trocitos de patata, aplastarlos hasta conseguir un puré y añadir de nuevo al guiso, este pequeño truco ayudará a que 'engorde' la salsa.
Deja reposar 3 o 4 minutos antes de servir espolvoreado con una pizca de perejil fresco picado finamente.


*para tener siempre a mano ñora o pimiento choricero listo para usar tengo un truco desde hace años que me funciona estupendamente, te cuento; compro las ñoras o pimientos choriceros, retiro el pedúnculo y las semillas, trituro con la ayuda de un molinillo eléctrico de café hasta conseguir pulverizarlo y lo guardo en un bote hermético.
Resulta una forma súper sencilla de tener siempre a mano 'carne' de pimiento choricero o de ñora, únicamente hay que poner una pequeña cantidad en el sofrito del guiso y listo.


¡Espero que te guste!



Fuente de la receta: propia.


Morcilla de verano. Receta de morcilla vegana en Thermomix


La mejor forma de definir esta receta vegana es diciendo 'Berenjena que sabe a morcilla', así, sin más. Sin rodeos ni florituras porque aquí lo importante es ir al grano y que te enteres de cómo puedes preparar este sorprendente y sabroso plato 100% vegetal cuanto antes.
Te animo a que tomes buena nota porque si pruebas esta berenjena que sabe a morcilla es probable que se convierta en la reina de muchas de tus comidas o cenas durante este verano.





El resultado te sorprenderá por su sabor y te encantará por su textura, jugosa y untable, ideal para servir —como tapa o aperitivo— sobre rebanadas de pan recién tostado. Busca tu pan preferido y ve corriendo a casa a preparar esta sencillísima receta de morcilla vegetariana porque es absolutamente recomendable.
¡Ah, olvidaba deciros que también queda genial en revuelto con huevos de gallinas felices!



INGREDIENTES


· 500 g de berenjena (con piel)
· 250 g de cebolla
· 30 g de piñones
· 25 g de aceite de oliva virgen extra
· 2 cucharadas soperas de tomate frito
· 1/2 cucharada de postre de pimentón de la Vera (dulce o picante, tú decides)
· 1 cucharada de postre de orégano
· 1 cucharada de postre de comino (molido o en grano, como prefieras)
· Sal
· Pimienta negra recién molida



ELABORACIÓN


1. Lava y corta la berenjena en rodajas, coloca en una fuente y espolvorea con sal, deja reposar durante unos 30 minutos para que pierdan la mayor parte de su agua de vegetación. Pasado ese tiempo seca las rodajas con un trapo.

2. Pon la cebolla cortada en cuartos en el vaso de la Thermomix y programa; 10 segundos, velocidad 4.
Saca a un plato y reserva.

3. Ahora pon los trozos de berenjena en el vaso y programa; 8 segundos, velocidad 5.
Ayudándote con una espátula baja los restos de las paredes hacia el fondo.

4. Añade la cebolla que tenías reservada, el tomate frito, los piñones, el aceite, el orégano, el pimentón, el comino, la sal y la pimienta. Programa; 15 minutos, temperatura Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara.

5. Destapa, comprueba el punto de sal —con cuidado de no quemarte— por si hiciera falta rectificarlo, baja los restos hacia el fondo otra vez y programa los mismos parámetros de nuevo; 15 minutos, temperatura Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara.

6. Deja que repose unos minutos y ya estará listo para disfrutar como más te apetezca.
Se conserva 2 o 3 días en la nevera sin ningún problema. Puedes calentarlo para servirlo o comerlo frío directamente.



¡Espero que te guste!
Fuente de la receta: Internet



Chicharro en escabeche. Receta de escabeche ligero


¿Por qué nos hemos olvidado de los escabeches? Pobrines, ellos que tantas alegrías nos han proporcionado históricamente. Ahora nos llaman la atención otras técnicas de cocinado basadas también en un medio ácido (vinagre, zumo de limón o lima etc) simplemente porque suenan más novedosas y exóticas, pero en realidad vienen a ser lo mismo.

No existe razón alguna por la que esta tradicional forma de conservar alimentos merezca ser relegada al olvido, por ese motivo hoy os propongo rendir un merecido homenaje al escabeche e intentar enmendar la tendencia o a este paso en unos poquitos años nadie recordaremos esta receta.




El escabechado es una técnica fácil de hacer, muy económica y que garantiza un buen resultado siempre. En esta ocasión vamos a reducir considerablemente la cantidad de aceite, por lo que además de todo lo anterior nuestro escabeche de chicharro también se convierte en un plato ligero que podremos comer sin remordimientos siempre que nos apetezca.
Añádelo a tus ensaladas y verás que forma tan sabrosa de cuidarte.


INGREDIENTES

· Entre 750 y 1000 g de chicharro
· 1 cabeza de ajo
· 1 cebolla
· 1 zanahoria
· 1 puerro
· 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
· 1/2 vasito de vinagre
· 1/2 vasito de vino blanco
· 1/2 vasito de agua
· 2 hojitas de laurel
· Pizca de orégano
· Pizca de tomillo
· Pizca de romero
· 1 cucharada de pimentón de la Vera
· Sal
· Pimienta negra (recién molida y en grano, necesitarás de ambos tipos)


ELABORACIÓN


1. Salpimenta los trozos de chicharro (puedes pedir en tu pescadería que lo partan en rodajas gruesas o que saquen los dos lomos y retiren las espinas laterales, como prefieras), pon el aceite en una sartén y fríe hasta conseguir que queden dorados ligeramente. Saca a una cazuela baja y ancha donde queden los trozos colocados sin amontonarse y reserva un momento.

2. Pela, lava y trocea la zanahoria y el puerro, no lo partas en trozos demasiado pequeños para que no se deshagan y la presentación sea más atractiva. Corta la cebolla en juliana gruesa y la cabeza de ajos por la mitad de manera longitudinal (como ves en la imagen).

3. Rehoga la verdura a fuego medio-fuerte en el aceite donde acabas de freír el chicharro, ve moviendo con mimo hasta conseguir que quede bastante dorada (este punto es importante, le dará al escabeche un toque muy sabroso).

4. Añade el pimentón, la sal, las bolas de pimienta y las hierbas aromáticas (tomillo, orégano y romero) al gusto. Mezcla.

5. Añade el vino casi de inmediato para evitar que se queme el pimentón, continua rehogando a fuego fuerte, incorpora el vinagre y cocina un par de minutos. Echa el agua y manteen en el fuego 3 o 4 minutos más.

6. Vierte sobre el chicharro que tenías reservado en la cazuela y cocina a fuego medio-suave durante unos 12-15 minutos.

7. Prueba para corregir el punto de sal si fuera necesario y retira del fuego.
Cuando pierda temperatura coloca en un recipiente de cristal con tapa y guarda en la nevera al menos 6 horas antes de disfrutarlo.
Se conserva perfectamente en la nevera durante 1 semana.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia




Cómo asar pimientos en cazuela. Receta de pimientos asados sin horno


Asar pimientos siempre es una agradable ocupación, el aroma que poquito a poco inunda toda la casa resulta muy agradable —y apetecible— en un día hogareño cualquiera. Además, si los pones en un bote de cristal (el típico que reciclas de cualquier conserva de verduras, mermeladas etc) o en un recipiente hermético, se mantienen perfectos durante varios días y quedan deliciosos en un montón de recetas.




Hacer estos pimientos sin la necesidad de tener que encender el horno tiene sus ventajas, por un lado no nos de pereza hacerlos en épocas calurosas y por otro nos ayuda a ahorrar energía eléctrica.

¿Te animas a prepararlos conmigo? Pues vamos a ello.


INGREDIENTES

· 2 pimientos rojos hermosos
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal



ELABORACIÓN


1. En primer lugar lava bien y seca los pimientos.

2. Frota con unas gotas de aceite y echa un poquito de sal.

3. Pon en la cazuela (yo usé una cocotte), tapa y lleva al fuego (o placa de inducción, cada uno lo que buenamente pueda). Cocina durante unos 45 minutos a fuego o potencia media (mi placa tiene 9 niveles de potencia y lo mantuve al 5 durante todo el proceso).
Si es posible no destapes en ningún momento, ni para dar la vuelta a los pimientos. En caso de que su tamaño te lo permita, mueve la cazuela para que sin destapar ellos solitos se den vuelta. En caso de que no sea así y te suceda como a mi, que los pimientos son tan grandotes que queden muy justos en el interior, destapa y voltea con la ayuda de dos utensilios romos de madera (no uses tenedores porque si pinchas los pimientos se saldrá el vapor que se genera en su interior y se fastidiará el invento) y listo. Repite la operación dos o tres veces durante la cocción.

4. Pasados los 45-50 minutos, apaga, retira del fuego y deja reposar unos minutos para poder pelar los pimientos sin riesgo de escaldarte las yemas de los dedos.
Eso sí, te aconsejo comenzar a pelarlos cuando aún están tibios porque así resulta mucho más cómodo y sencillo hacerlo.

5. Mantén en trozos grandes o corta en tiras, colóca en un recipiente hermético o bote de cristal con tapa y guarda en la nevera.
Aguantará varios días sin problema, por supuesto puedes optar por congelarlo ya que el resultado también es fantástico.



¡Espero que te resulte útil!

Fuente de la receta: Mercado Calabajío

El tiramisú más fácil y rápido de hacer del mundo


El tiramisú probablemente sea uno de los postres más famosos del mundo, reúne muchas de las cualidades que convierten un dulce bocado en algo irresistible; es cremoso, no empalaga y lleva cacao.
¿Qué más podemos pedirle? ¡Pues que sea muy sencillito de hacer y tenga menos calorías, por ejemplo!

Si bien es cierto que hacer la versión original no es nada complicado, hoy vamos a simplificar el proceso para que prepararlo resulte aún más fácil e infinitamente más rápido. Y ya de paso, metidos en harina aprovechamos y modificamos la lista de ingredientes para recortar sustancialmente el número de calorías del resultado —eso sí, sin restarle el encanto innato que lo coloca en el puesto número uno dentro de la categoría de postres 'cafeteados'—.




Si te apetece probar un pastel delicioso que te hará triunfar siempre que lo prepares y además huyes de las recetas sobrecargadas de azúcar o nata, esta es sin duda tu mejor elección.

Una última cosa, te aconsejo que intentes hacerte con un molde o recipiente cerámico de 12x12 cm, es la medida exacta para que esta receta quede perfecta. Los bizcochos encajan sin tener que andar utilizando recortes, lo que simplifica un montón el proceso de montaje de las capas y ayuda a no desanimarte en caso de que la repostería no sea lo tuyo —como sucede conmigo— ya que queda perfectamente presentado.



INGREDIENTES (para 2-4 personas)

· 8 bizcochos estilo 'savoiardi' de Gullón
· 1 taza de café recién hecho (natural o descafeinado, como prefieras)
· 200 g de queso mascarpone 
· 150 g de yogur de vainilla (es importante que elijas uno de alta calidad y textura muy cremosa)
· 1 vaina de vainilla o unas gotas de extracto natural de vainilla
· 1 cucharada sopera de panela o azúcar de coco (opcional) (yo no le pongo nada)
· Caca puro desgrasado (uso el de Valor)


ELABORACIÓN


1. Mezcla en un cuenco el queso mascarpone con el yogur y las gotas de extracto natural de vainilla o las semillitas del interior de la vaina de vainilla. Bate unos segundos con la ayuda de tenedor o unas pequeñas varillas hasta conseguir una crema homogénea. Reserva.

2. Añade el azúcar (panela, stevia o edulcorante artificial si lo prefieres) al café recién hecho (pero un poquito templado), revuelve con una cucharita para que se disuelva. Vierte en un plato hondo amplio.

3. Remoja unos segundos los bizcochos en el café, este paso es fácil pero requiere un poquito de mimo a la hora de manipularlos una vez están húmedos para evitar que se rompan.

4. Monta las capas del pastel, para ello coloca una base de 4 bizcochos (remojados y escurridos), cubre con la mitad de la crema, coloca una segunda capa de bizcochos, extiende el resto de la crema, alisa cuidadosamente la superficie —sin obsesionarte, el toque rústico e imperfecto que le damos a los postres los 'chapucerillos' a este en concreto le va estupendamente jajajaja— y remata con cacao (espolvorea con la ayuda de un colador).

5. Sirve inmediatamente o reserva un rato en la nevera para servir fresco, en cualquiera de los dos casos queda de escándalo.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia

Marinara. Salsa de tomate asado, ajo y albahaca


La marinara es la salsa de tomate ideal para servir con pasta tradicional o con zoodles o tallarines de verduras como calabacín o calabaza. También resulta deliciosa como salsa base para pizzas, lasañas o canelones de carne. Pero no todo va a a ser con aire de Italia, prueba a usarlo en un pisto o como acompañamiento de unos huevos fritos con jamón ¡Verás que cosa más buena!




Toma nota y ponte manos a la obra cuanto antes con esta aromática y deliciosa salsa de tomates asados porque tiene mucho que contarte. Además, su delicado aroma invadirá tu cocina y creará un apetecible ambiente.


INGREDIENTES

· Entre 12 y 14 tomates de rama maduros 
· 12 dientes de ajo
· 20 hojas de albahaca fresca
· Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
· 1 cucharada de postre de vinagre de manzana
· Sal
· Pimienta negra (preferiblemente recién molida)


ELABORACIÓN


1. Precalienta el horno a 200º.

2. Lava los tomates, pela los dientes de ajo y colócalos sobre una bandeja de horno (te recomiendo que antes la hayas forrado con papel de hornear para manchar lo mínimo).

3. Hornea durante 25-30 minutos.

4. Retira los dientes de ajo, resérvalos en un plato. Hornera los tomates durante 30 minutos más.

5. Saca del horno los tomates, deja reposar unos minutos antes de pelarlos.





6. Tritura junto con los dientes de ajo, la albahaca fresca y el vinagre de manzana.
Prueba y corrige el punto de sal y de pimienta si fuera necesario.

7. Pon en un bote de cristal con tapa y guarda en la nevera para utilizarlo a medida que lo necesites.
Aguanta sin problema dos o tres días, siempre que lo mantengas refrigerado, eso sí.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia


Centrifugadora para ensaladas, un imprescindible en tu cocina


La clave para conseguir ensaladas perfectas reside en realizar una selección de apetecibles ingredientes frescos y variados pero también en un detalle que a veces pasamos por alto, la total ausencia de agua después del proceso de lavado al que sometemos a las hojas verdes.





Lavar las hojas de lechuga, endivias, berros, rúcula, canónigos etc es un proceso fundamental como medida de higiene, pero también como potenciador del grado de frescor de los brotes más tiernos, cogollos u hojas verdes exteriores. Pero no debemos olvidar que tan importante es lavar concienzudamente los vegetales —para eliminar tierra, pequeña 'fauna' o animalicos poco apetecibles y posibles restos de productos químicos— como preocuparnos de que después queden completamente secos para evitar esa desagradable sensación de ensalada 'aguada' que todos hemos experimentado en alguna ocasión.

Para resolver la situación y asegurarnos un resultado perfecto, una centrifugadora de ensaladas es la opción más eficaz. Funciona de un modo muy sencillo, al accionar la palanca la fuerza centrífuga ayuda a que los vegetales expulsen todo el agua del que están impregnados y quedan completamente secos y listos para ser usados.
Además con ella podrás realizar una doble tarea, ya que no solo sirve para centrifugar, también es extremadamente útil a la hora de refrescar poniendo a remojo las hojas verdes con agua fría (agregar unos cubitos de hielo es un truco infalible si necesitas 'revitalizar' hojas mustias que has encontrado por tu nevera y transformarlas en un crujiente vergel para que luzcan de maravilla cuando lleguen a la ensaladera).

De verdad, pon una centrifugadora de vegetales en tu vida, es probable que tus ensaladas nunca vuelvan a ser las mismas.





¡Espero que te resulte útil!

Más info en: kuhnrikon.com


Patatas con bacalao. Guiso tradicional de bacalao


Hay sabores que te transportan inmediatamente a tu niñez, a ese inolvidable momento en el que regresabas del cole y tu madre ya tenía amorosamente servido tu plato para que no te quemaras ¿Tú también lo recuerdas con nostalgia?
Sabores que pertenecen a recetas que han pasado de mano en mano generación tras generación y que siempre han estado ahí en un discreto segundo plano, tesoros que tenemos la obligación de proteger y no dejar que se pierdan. Es el caso de estas deliciosas patatas con bacalao que hoy preparamos.






INGREDIENTES (para 4 personas)

· 300-400 g de bacalao desalado
· 4 patatas grandes
· 1/2 cebolla roja
· 1/2 pimiento verde
· 2 dientes de ajo
· Aceite de oliva virgen extra
· 1 cucharada de postre de pimentón de la Vera
· Agua
· Una pizca de sal (puede que no te haga falta)
· Perejil fresco picado



ELABORACIÓN


1. Escurre bien los trozos de bacalao (que habrás tenido a remojo durante 48h aproximadamente, el tiempo dependerá del grosor de los trozos), pon una sartén antiadherente al fuego, cubre la base de aceite de oliva virgen extra y 'confita' el bacalao a fuego suave/medio durante unos 4 minutos (como ves es una especie de confitado express ya que no cumple con el proceso lento que exige esa técnica de cocinado).
Saca los trozos de bacalao cuando ya están listos a un plato y reserva.

2. Pon una cazuela alta y de fondo grueso (lo ideal sería que lo hicieras en una cocotte) a calentar, añade un par de cucharadas soperas del aceite donde has 'confitado' el bacalao. Pon la verdura que habrás troceado en pequeños cubos y sofríe unos minutos hasta que comience a tomar color.

3. Pela, lava y chasca las patatas (para ello, introduce el cuchillo y, antes de llegar a finalizar el corte, haz un giro rápido de muñeca para levantar la hoja y lograr romper o 'chascar' la patata, este sencillo truco favorecerá que salga el almidón de la patata y el guiso quedará con un punto en la salsa perfecto), añade a la olla y sofríe a fuego fuerte un par de minutos.

4. Incorpora el pimentón, mezcla y rápidamente vierte agua caliente hasta cubrir las patatas. Lleva a ebullición.

5. Cocina a fuego medio/suave y parcialmente destapado durante 18-20 minutos.

6. Añade los trozos de bacalao y el perejil muy picadito, mueve con extrema delicadeza, prueba para comprobar el punto de sal y rectificar si fuera necesario. Cocina a fuego muy, muy suave 2 minutos más.

7. Retira del fuego, reposa unos minutos para que asienten los sabores, sirve y disfruta.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


Guiso de patatas con langostinos


Este guiso de patatas con langostinos es extremadamente fácil de hacer, resulta económico y está delicioso, es probable que estos sean suficientes argumentos para convencerte de que te quedes a prepararlo conmigo.




No lo dudes ni por un instante, si tienes langostinos en el congelador o acabas de comprar un puñado de ellos frescos y te apasionan los platos de cuchara, esta es tu receta. Además resulta fantástica tanto si la prepararas en tus menús diarios como en ocasiones especiales donde buscas sorprender pero sobre todo agradar a tus invitados.



INGREDIENTES (para 2-3 personas)

· 3 o 4 patatas medianas
· 8 langostinos
· 1/2 cebolla pequeña
· 1 diente de ajo
· 1/2 pimiento verde
· 1/2 pimiento rojo
· 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
· 1/2 vasito de vino blanco 
· 900 ml de agua 
· 1 cucharada de pimentón de la Vera
· Unas hebras de azafrán
· Sal
· Una pizca de pimienta negra recién molida


ELABORACIÓN


1. Pela los langostinos, reserva su carne en un cuenco y pon las cabezas y las cáscaras de las colas en una cazuela con una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Lleva al fuego, dora un poquito, aplasta con la ayuda de una cuchara de madera para extraer todos los jugos de las cabezas.
Incorpora el vino blanco, mantén un par de minutos a fuego fuerte para que se evapore el alcohol, añade el agua, cuando comience a hervir baja la potencia del fuego y cocina durante unos 12-15 minutos.

2. Pasado ese tiempo cuela con la ayuda de un chino, desecha cabezas y cáscaras y reserva el fumet de langostinos resultante.

3. Pela y chasca las patatas. Reserva.

4. Lava, pela o elimina las semillas de la verdura y corta en brunoise.

5. Pon las dos cucharadas de aceite restantes en el fondo de una cazuela alta de fondo grueso —una cocotte sería ideal— y rehoga la verdura, añade las hebras de azafrán, sal al gusto, un poquito de pimienta negra y las patatas que has chascado antes. Rehoga 3 o 4 minutos más. Añade el pimentón, mezcla e inmediatamente —para evitar que se queme— vierte el fumet que tienes reservado.
Deja que comience a hervir, coloca la tapa sin que llegue a cubrir completamente la cazuela y cocina, a temperatura suave, durante unos 20 minutos. Vigila, en especial durante los últimos minutos de cocción, por si tienes que añadir un poquito de agua o subir la potencia del fuego para que reduzca el caldo en caso de que la salsa esté quedando con poco cuerpo.

6. Comprueba el punto de sal, añade las colas de langostinos y retira del fuego. Deja que repose unos minutos antes de servir. Puedes rematar con un poquito de perejil fresco (huye del deshidratado, es una pérdida de tiempo y de dinero) picado, es opcional pero muy recomendable.


¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia

El Roscón de Sesé. Receta de Roscón de Reyes por Sesé San Martín (Escuela de Cocina TELVA)


Si buscas una receta de roscón de reyes que resulte sencilla e infalible no te vayas, te invito a quedarte y comprobar lo reconfortante (¡Y fácil!) que puede resultar hacer tu propio roscón.

Imagen de uno de los roscones elaborados por Sesé San Martín, fundadora y directora de la Escuela de Cocina TELVA, durante el taller.


Hace unos días participé como invitada en uno de los talleres para aprender a preparar roscón que organizan desde la escuela de cocina TELVA y la experiencia no pudo ser más positiva.
Aprendí las claves para preparar el perfecto desayuno navideño, me divertí un montón —gracias al fantástico equipo que integra la escuela y al resto de compañeras que acudieron— y encima regresé a casa con un estupendo roscón a modo de diploma ¿Qué más se puede pedir? 

Absolutamente recomendable, si tienes la oportunidad de acudir no la dejes escapar, si no siempre puedes visitar este enlace y conocer de primera mano los ingredientes y paso a paso de tan deseada receta. 
Pincha aquí y descubre en el vídeo como Sesé te explica de forma impecable todo lo que necesitas saber para que a partir de ahora tus roscones sean los más deseados en kilómetros a la redonda.


#elroscondesese #escuelacocinatelva #recetasquesalen

Garbanzos con espinacas, alga kombu y bacalao (con olla a presión)


Te presento una socorrida y 'express' versión del tradicional potaje de garbanzos con espinacas y bacalao que nuestras abuelas elaboraban con tanto acierto gracias al mimo y buena mano con la que siempre se manejaban entre fogones.
Nosotros hoy actualizamos el método de cocinado, adaptándolo al frenético ritmo de vida al que por desgracia se ve sometido la mayor parte del personal, y conseguimos un plato de cuchara riquísimo que tendremos listo sin apenas esfuerzo y en un tiempo record.

Tal vez te llame la atención que en esta receta comenzamos la cocción del garbanzo partiendo de agua fría —lo habitual y recomendado para evitar que se 'encallen' es hacerlo con agua hirviendo—, pero no solo eso, es que el garbanzo está remojado sí, pero también está congelado cuando lo agregamos a la olla rápida, lo cual probablemente te parezca una aberración. Pero estate tranquilo, en este caso te aseguro que el resultado es fantástico. Si trabajamos con un estándar mínimo de calidad, el garbanzo no tiene por qué darnos ningún disgusto. Quedará perfecto, con una textura fantástica (no van a parecer perdigones, te lo prometo) y sin que se desprenda el pellejo.





Si apenas dispones de tiempo para cocinar pero te preocupa —y apetece— comer de manera saludable y equilibrada, quédate con esta idea porque seguro que no te defrauda.


INGREDIENTES (para 4 personas)

· 400 g de garbanzos remojados*
· 300 g de bacalao desalado**
· 1 trozo (generoso) de alga kombu
· 1 bolsa de espinacas frescas
· 1 puerro pequeño
· 1/2 cebolla roja
· 1 zanahoria
· 1 diente de ajo
· 2 cucharadas soperas de tomate frito casero
· 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
· Agua
· Sal
· 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
· 1 hojita de laurel



ELABORACIÓN

1. Pon los garbanzos remojados en la olla, sin descongelar ni nada —aquí radica la gracia de esta elaboración tan práctica—, añade el ajo pelado y troceado o machacado, la cebolla partida en juliana, el alga kombu cortado en tiras con la ayuda de una tijera y la zanahoria (previamente pelada) y el puerro (bien lavado) partidos en rodajitas.

2. Vierte el agua, el nivel debe quedar como un dedo por encima de los garbanzos, añade la salsa de tomate, la hojita de laurel, el pimentón, la sal y el aceite.

3. Cierra la olla, lleva a fuego fuerte y deja que suba la válvula de presión, en ese momento baja la potencia de tu placa y cocina entre 50 y 60 minutos (o el tiempo que tú estimes necesario).

4. Espera a que la olla pierda totalmente la presión para poder abrir de forma segura. Añade las espinacas (lavadas y escurridas) y el bacalao (puedes agregarlo directamente congelado, yo lo hago así y queda perfecto también), deja que se cocine a fuego muy suave durante unos 15 minutos más para que espese un poquito el caldo.

5. Aparta del fuego y prueba por si hiciera falta rectificar el punto de sal. Deja reposar unos minutos. A la hora de servir puedes añadir huevo cocido, le va genial, y así completarás el plato.


*Siempre dispongo de garbanzos que he remojado durante 12 h y posteriormente congelado para aquellas ocasiones en las que quiero preparar este tipo de recetas y no he sido nada previsora (que es la mayor parte de las veces).
**Uso unos tacos congelados que vienen sin espinas y en su 'punto de sal', los compro en Mercadona.


¡Espero que os guste!


Fuente de la receta: propia.


4 cremas de verduras sencillas que te harán triunfar. Recetas y trucos para conseguir el puré de verduras perfecto


Prepararlas no entraña ningún misterio pero que resulten sabrosas y apetecibles ante los ojos de nuestros comensales ya es otro tema y requiere ciertas habilidades. Seguro que te resultan familiares las caras lánguidas o los ceños fruncidos cuando a la pregunta '¿Qué comemos hoy?' contestas 'Crema de verduras'.
Bueno pues vamos a intentar que esto deje de ser así y no solo que nuestras nuevas cremas de verduras gusten a todos, sino que las esperen con muchas ganas e impaciencia por usar la cuchara.


Crema de calabacín y guisantes


La elaboración es la misma en todas las cremas de verduras de las que hablaremos a continuación, tan solo debes poner los ingredientes en una olla (tradicional o rápida, tu decides) y cocinarlos (adaptando el tiempo según el método de cocción que hayas elegido, desde los 15 o 20 minutos en olla rápida a los 35 o 40 en una cazuela convencional), así de sencillo.
También puedes optar por saltear o sofreír la verdura antes de cocerla, te llevará más tiempo pero realmente merece la pena, conseguirás caramelizar los azúcares que la verdura contiene de manera natural y esto repercutirá directamente en el resultado. Potenciarás el sabor de todos los ingredientes y eso es un 'sí' rotundo.

Aunque lo realmente importante llega a la hora de triturar, este paso es el que sin duda marca la diferencia. Resulta fundamental batir durante un rato largo, mínimo entre 6 y 8 minutos, para integrar perfectamente todos los ingredientes y conseguir una crema melosa y delicada. Eso sí, te aconsejo utilizar un robot de cocina (Thermomix o similar), si usas un aparato con sistema de batido en jarra te dará menos pereza, no te cansarás, y triturarás durante más tiempo que si empleas la batidora de brazo tradicional.

Pero el truco definitivo es servir tus cremas con diferentes guarniciones como arroz basmati (simplemente cocido, es muy aromático y queda delicioso, en especial si lo utilizas para acompañar la última de las cremas que comentaremos más abajo), espeltaquinua u otro tipo de cereal cocido previamente, picatostes caseros (son fáciles de hacer con pan del día anterior o pan de molde cortado en pequeños dados, además puedes variar sus sabores; tomate y orégano, ajo y albahaca, curry, pimentón etc), legumbres cocidas (garbanzos, lentejas coral etc) o verdura salteada con un poquito de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal (puntas de espárragos verdes, pequeños arbolitos de brócoli o bastones de delicioso bimi, hongos Portobello, tiras de pimientos de diferentes colores etc).

Resumiendo, utiliza ingredientes variados y muy frescos, huye de aquellos demasiado 'contundentes' como nata o mantequilla y bate, bate y bate como si no hubiera un mañana.

*Acompañamientos o 'toppings' con los que servimos la crema


CREMA DE CALABAZA

La crema de calabaza está en el 'top favoritos' de todo aficionado al cuchareo que se precie. Con la llegada del otoño alcanza su máximo esplendor, los mercados se llenan de este fantástico fruto naranja y es casi imposible resistirse a una de las muchas ideas que nos asaltan desde los recetarios y que llevan calabaza como ingrediente principal.

Ingredientes:

·300 gr de calabaza (aproximadamente) ·2 o 3 patatas (medianas tirando a pequeñas) ·1 manzana pequeña ·1 puerro (la parte blanca) ·1 cebolla  pequeña ·1 diente de ajo ·aceite de oliva virgen extra ·agua ·sal ·una pizca de curry ·pimienta recién molida
*mezcla de semillas (calabaza, girasol, lino, chía, cañamo etc)


CREMA DE CALABACÍN Y GUISANTES

Sencilla y sorprendente, acabo de descubrirla y ya se ha ganado un puesto de honor en mis básicos a la hora de organizar nuestro menú semanal.

Ingredientes:

·1 calabacín ·3 patatas medianas ·1 zanahoria pequeña ·1 puerro ·300 gr de guisantes finos congelados ·agua ·sal.
*queso fresco batido o yogur griego al natural y semillas o frutos secos.



CREMA DE ESPINACAS Y PUERRO

Puede que sea con la que más complicado tenga convencerte de que te animes a entrar de lleno en el maravilloso mundo de los vegetales, pero te prometo que es una delicia y que seguro que si la pruebas repites.

Ingredientes: 

·1 bolsa de espinacas frescas (300 gr aproximadamente) ·2 patatas ·1 puerro ·1 cebolla pequeña ·agua ·sal
*queso gorgonzola y picatostes caseros de pan con ajo


CREMA DE BONIATO Y COCO

Exótica pero de aroma y sabor suaves y muy agradables, cálida y reconfortante. Resulta ideal para tomar tanto como aperitivo —si la sirves en pequeños vasitos— o como plato principal si buscas ideas sorprendentes y ligeras para renovar tu repertorio de platos de cuchara.

Ingredientes:

·750 gr de boniato ·1 lata de leche de coco ligera ·caldo de verduras (la medida serían 2 latas) ·1 trocito de jengibre fresco rallado ·1 cucharadita de comino en polvo ·sal ·pimienta negra recién molida
*cilantro picado, unos copos de coco al natural, ralladura de lima y un poquito de sriracha (picante, totalmente opcional)



¡Espero que te gusten!

Fuente de las recetas: webos fritos, propia


Ensalada de pera y gorgonzola con nueces pecanas y bacon


Si alguna vez tuviera que elegir algo que llevar para subsistir hasta el fin de mis días en una isla desierta, probablemente los ingredientes necesarios para preparar esta ensalada de pera y gorgonzola irían directos a mi maleta.

Combina sabores y texturas de una forma equilibrada y sorprendente, te encantará si nunca la probaste hasta ahora porque a pesar del escaso trabajo que supone prepararla siempre es un deliciosa opción.

Esta versátil ensalada puede ser lo que la pidas; una comida completa, un entrante perfecto o una cena ligera y apetecible, todo depende del tamaño de la ración que tengas pensado servir o servirte.




Próximamente nos centraremos en su versión 'templada' o 'tibia', una prima hermana de esta ensalada que de cara a otoño puede que tenga mucho que decir en tu cocina.



INGREDIENTES (ingredientes para una 1 persona)

· Mezcla de brotes tiernos de ensaladas variadas (elige tus favoritos)
· Una pera 
· 2 o 3 lonchas de bacon ahumado
· 25 gr de queso gorgonzola (dulce o picante, el que prefieras)
· Entre 6 y 8 nueces pecanas
· Una cucharada sopera de piñones
· Una cucharada de pasas de Corinto

-Aliño-
· 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
· 1/2 cucharada de vinagre de Jerez
· Un poquito de miel
· 1 cucharadita de mostaza antigua
· Una pizca de sal
· Una pizca de pimienta negra recién molida



ELABORACIÓN


1. Pon las lonchas de bacon en un plato apto para microondas, cubre con una tapa antisalpicaduras y programa 3 minutos a máxima potencia. Reserva hasta que el bacon pierda temperatura y puedas manipularlo sin quemarte.

2. Coloca en el fondo de un plato o cuenco la mezcla de brotes de ensaladas variadas, añade el queso troceado, las nueces pecanas, los piñones —que si lo deseas puedes tostar previamente, cosa que te recomiendo—, las uvas pasas y por último el bacon (que a estas alturas ya estará tibio y habrás podido cortarlo en tiras con la ayuda de unas tijeras) y la pera lavada (la usamos con piel) y laminada.




3. Pon los ingredientes del aliño en un bote con tapa, agita enérgicamente hasta que formen una emulsión y sirve sobre la ensalada.

4. Lleva a la mesa y disfruta.


-Consejos-

· Puedes sustituir las nueces pecanas por nueces comunes si te resulta difícil encontrarlas o sustituir el bacon por tiras de fiambre de pavo para una versión mucho más ligera pero igual de fantástica.
· Puedes sustituir la miel por sirope de arce, lo he probado y también queda delicioso o puedes poner vinagre de Módena en lugar de vinagre de Jerez, en esta receta sí que tiene sentido.
· Puedes añadir unos trocitos de tomate seco en aceite de oliva o poner un par de dientes de ajo negro, no te quedes con las ganas, tanto el sabor de unos como de otros encaja de maravilla con el resto de ingredientes.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


Chocolate chai. Mezcla para infusión de té negro con especias y cacao puro


Canela, chocolate, jengibre, cardamomo, clavo etc, que esta mezcla es increíblemente aromática y su sabor una gozada para los sentidos que siempre apetece sobra decirlo ¿Verdad?
Queda deliciosa, es muy fácil de preparar y resulta tan económica que probablemente, una vez que la pruebes, nunca la abandones e incluso la incluyas en tu rutina de mimos diarios.





Si te gusta el té chai y sientes verdadera pasión por el chocolate, está es tu mezcla de té. Te lo aseguro.


INGREDIENTES


· 8 cucharadas de postre colmadas de té negro
· 2 cucharadas de postre colmadas de cacao puro desgrasado
· 2 estrellas de anís
· 1 palo de canela
· 18 vainas de cardamomo
· 6-8 clavos de olor
· 1/3 de cucharadita de nuez moscada rallada
· 20 bolitas de pimienta negra
· Un trocito como de 1 cm de jengibre fresco






ELABORACIÓN


1. Pon todos los ingredientes de la mezcla en un molinillo eléctrico de café, batidora tipo 'Nutribullet' o similar y tritura hasta conseguir la textura que desees. Deja más o menos pulverizado en función del método de infusionado que vayas a utilizar: si usas como filtro bolsitas de papel desechables puedes hacer una molienda muy fina. Sin embargo, si acostumbras a infusionar con una bola de cadena o un filtro metálico, te aconsejo mantener un 'grano' más grueso para que no se cuelen demasiados posos a tu bebida.

2. Guarda en un bote con tapa —mejor si es hermético— para que conserve todo su aroma.

3. Cuando vayas a utilizarlo pon una cucharadita de postre por cada taza de agua y completa con un poquito de leche o bebida vegetal (a mi me encanta con la de arroz o avena).
Si prepararas una tetera para compartir, pon 1/2 cucharadita por persona en el filtro y añade agua.
Infusiona durante unos 3 minutos en agua caliente o prepara en frío para tomar con hielos, está delicioso de ambas formas.


¡Espero que te guste!

Si tienes cualquier duda, déjame un comentario aquí abajo y yo intentaré contestarte en el menor tiempo posible o pásate por cualquiera de mis redes sociales y cuéntame lo que necesites. 
En cualquiera de los casos te atenderé encantada.

Fuente de la receta: propia


Causa limeña de atún. Receta tradicional de Perú


Directa de Perú nos llega esta riquísima causa rellena de atún o causa limeña de atún, super fácil de hacer y muy apropiada para los meses de verano donde siempre buscamos recetas ligeras pero sabrosas. Si la pruebas repites fijo.




Es el ají amarillo lo que hace este plato tan especial, convierte lo que podría ser un simple pastel de patata en un básico de la cocina peruana que sin ninguna duda merece toda nuestra atención.
Conseguir pasta de ají amarillo no es complicado, y si te atreves —y encuentras ají amarillo fresco o congelado— incluso puedes prepararla en casa, es muy fácil de hacer.



INGREDIENTES (ingredientes para 4 personas)

· 1 kg de patatas (si son amarillas mejor que mejor)
· 1 cucharada de postre de pasta de ají amarillo
· El zumo de media lima
· Una pizca de sal
· Una pizca de pimienta negra recién molida

- Relleno:
· Bonito del norte* 
· 2 cucharadas de mayonesa (mejor si es casera)
· 1 cucharada de cebolla roja finamente troceada
· Huevo cocido y aceitunas negras (para decorar)

*que hayas comprado fresco y después cocido en casa (con; agua , una hojita de laurel, unas bolas de pimienta, un par de dientes de ajo, un chorrito de aceite y una pizca de sal) o en conserva de aceite de oliva virgen extra, elige la opción que más cómoda te resulte.


ELABORACIÓN


1. Lava y cuece sin pelar las patatas* en abundante agua con sal. Pasados 20 minutos escurre el agua, espera unos minutos para que pierdan temperatura y pela con cuidado de no quemarte.

2. Tritura las patatas (no es necesario esperar a que se enfríen por completo) con la ayuda de un pasapuré (o con un robot, Thermomix o similar) y mezcla con el zumo de lima, una pizca de sal y pimienta al gusto, hasta conseguir una masa suave y cremosa —puedes incluso añadir un chorrito de leche evaporada para aumentar la cremosidad si la textura no termina de convencerte—.

3. Pon el bonito en un cuenco y mezcla con la mayonesa y la cebolla. Reserva.

4. Pela, retira la pepita y lamina el aguacate.

5. Monta la causa con la ayuda de un aro de emplatar, es muy sencillo, tan solo debes alternar capas de ingredientes. Pon una base de patata continua con el aguacate, añade relleno de bonito y finaliza con una nueva capa de patata.

6. Decora a tu gusto, lleva a la nevera durante al menos 45 minutos y sirve bien fresquito para disfrutar plenamente de esta deliciosa receta peruana.


*este detalle es importante ya que ayuda a preservar el sabor de la patata y además le confiere una textura menos 'aguada'. Observarás una patata más compacta, mucho más adecuada para este tipo de preparaciones.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia.


Tomates secos en aceite de oliva. Receta de tomates secos rehidratados en aceite de oliva virgen extra con hierbas aromáticas y ajo


Estos tomates secos rehidratados en aceite de oliva virgen extra y aderezados con ajo, mezcla de pimientas y hierbas aromáticas puede que se conviertan en un básico imprescindible en tu nevera o 'fondo de despensa'.
Son super fáciles de hacer y resultan un verdadero acierto allí donde les pongas.




Piensa en sofritos de arroces o platos de pasta, en pizzas, ensaladas, deliciosas hamburguesas caseras o informales pero elegantes bocadillos 'gourmet', panes, en huevos revueltos o en una tortilla de patata más original, guisos de carne, pescados al horno o salsas. Piensa en mozzarela, en pesto rojo, tapenade o en una irresistible focaccia.
Piensa en lo que más te apetezca y probablemente estos deliciosos y aromáticos tomates encajen a la perfección en tus planes.

Ni que decir tiene que el aceite que queda cuando terminas estos tomates macerados es una maravilla que no debes desperdiciar por nada del mundo, por ejemplo puedes usarlo para aliñar ensaladas o para acompañar verduras a la parrilla o al horno.



INGREDIENTES 

· 100 gr de tomates secos
· Aceite de oliva virgen extra
· 1 ó 2 dientes de ajo
· Albahaca fresca (sustituye —o combina si lo prefieres— por orégano o tomillo secos o una ramita de romero)
· Mezcla de pimientas o pimienta negra en grano (lo que más te guste o tengas a mano)

1 bote de cristal con tapa (yo no lo utilizo esterilizado porque en casa los consumimos rápido, en una semana a lo sumo han 'desaparecido')



ELABORACIÓN


1. Pon a remojar los tomates en un cuenco con agua tibia durante al menos 12 horas o lleva a ebullición en un cazo con agua caliente y unas gotas de vinagre de Jerez durante unos 5 minutos.
Elige la versión 'slow' o la 'express', tú decides, eso sí, en ambas debes secar concienzudamente los tomates una vez estén rehidratados antes de continuar con el siguiente paso.

2. Coge un bote —limpio y seco— y ve creando capas de aliño, alternando; tomates, hojas de albahaca, ajo laminado y pimienta.

3. Mientras realizas este proceso y a medida que se va llenando el bote, añade aceite por tandas para que penetre bien por toda la mezcla.

4. Cuando hayas finalizado asegúrate de dejar espacio para que quede completamente cubierto de aceite, al menos un dedo por encima de la última capa.

5. Cierra el bote y mantén en un lugar fresco y seco —en la despensa o en la nevera, donde prefieras— durante 48 horas para que macere y los sabores asienten.




¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia

Granola casera. Cómo hacer granola para un desayuno crujiente y delicioso


Hacer granola en casa —para utilizarla en tus desayunos o meriendas— es algo tan sencillo que a partir de ahora te parecerá impensable recurrir a la que venden en cualquier supermercado pudiendo preparar tu crujiente, saludable y deliciosa mezcla en casera.





INGREDIENTES

· 250 gr de copos de avena
· 115 gr de quinoa cruda
· 115 gr de almendras al natural (sin tostar y con piel)
· 140 gr de sirope de agave (o miel)
· 15 gr de semillas de chía
· 30 gr de pipas de calabaza al natural
· 10 gr de cacao puro desgrasado en polvo
· 15 gr de aceite de coco virgen ecológico

- Para añadir después de hornear: 
· Manzana laminada deshidratada, orejones en trocitos, arándanos, plátano o cualquier tipo de fruta deshidratada, semillas de sésamo tostado, pasas de Corinto, copos de coco crujiente, pepitas de chocolate puro etc*



ELABORACIÓN


1. Saca la bandeja del horno y fórrala con papel de hornear. Reserva.
Precalienta el horno, con aire si dispone de esa función, a 140º.

2. Pon todos los ingredientes iniciales en un cuenco, mezcla bien y extiende sobre la bandeja del horno intentando conseguir una capa de un grosor uniforme.

3. Lleva al horno.

4. Pasados 15 minutos abre el horno, mueve la granola para que se tueste bien por todos los lados. Cierra el horno y cocina 10 minutos más.

5. Saca del horno y deja enfríar, mejor si deslizas (con mucho cuidado para evitar quemaduras) el papel sobre una rejilla para que quede aún más crujiente.

6. Añade los ingredientes finales (elige entre los que arriba te propongo o decide tu propia mezcla)

7. Espera a que tu deliciosa y crujiente granola esté completamente fría, guarda en un tarro hermético y disfruta junto con yogur o leche fría ¡Verás que cosa tan rica!

*puedes añadir también si lo deseas un poquito de canela molida o unas gotas de extracto de vainilla,



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia



Escalivada. Receta de verduras asadas


Hoy nos ponemos mediterráneos hasta las trancas, cocinamos verduras de una deliciosa, sencilla y saludable manera, vamos a preparar escalivada.
La escalivada es un plato típico de Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana y Región de Murcia, que consiste en asar verduras ('escalivada' viene del verbo 'escalivar', que en catalán significa 'asar al rescoldo').

Al no disponer de unas buenas brasas a las que arrimar nuestra verdura, tendremos que conformarnos preparándolo en el horno ¡Queda buenísimo también y por supuesto resulta muy cómodo!

Te recomiendo aprovechar los jugos que irán soltando las verduras, añadir una pizca de ajo troceado pequeñito cuando vayas a servirlo y que utilices —en crudo— un aceite virgen extra de la mejor calidad que puedas permitirte para aliñarlo. Estos tres pequeños detalles harán que tu escalivada a partir de ahora se convierta en un bocada memorable.


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INGREDIENTES

· 2 berenjenas
· 2 cebollas
· 2 pimientos rojos
· 2 tomates
· 1 cabeza de ajo 
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal en escamas


ELABORACIÓN


1. Precalienta el horno a 200º.

2. Lava las berenjenas, los tomates y los pimientos. Reserva los tomates y coloca las berenjenas y los pimientos sobre la bandeja del horno.

3. Limpia los restos de suciedad de la capa externa de las cebollas y la cabeza de ajo, pero no los peles —esto ayudará a proteger su carne mientras están en el horno y quedarán deliciosos—, colócalos también en la bandeja.

4. Lleva al horno a 180º durante 60 minutos. Ha quien añade el aceite ahora, yo no, prefiero ponerlo después en crudo a la hora de servir las verduras.

5. Cuando tan solo falten 30 minutos para finalizar el tiempo, introduce los tomates en el horno.

6. Apaga el horno, entreabre la puerta del mismo y mantén la verdura en la bandeja para que pierda temperatura de manera progresiva y puedas pelarlo sin problemas.

7. Pela y parte en tiras las berenjenas. Pela, elimina las semillas y parte en tiras los pimientos. Pela también los tomates (eliminar las semillas es complicado por no decirte imposible, recomiendo que desistas de tu propósito jajajajaja). Pela las cebollas —yo no las troceo, me gusta mantener su forma original—. Y para finalizar extrae la 'carne' de los dientes de ajo, conseguirás un puré que podrás utilizar en forma de paté para untar sobre las tostas de pan o incorporarlo a una salsa romesco o una vinagreta suave —junto con parte del caldo que sueltan las verduras al asarlas— si sirves la escalivada como guarnición o timbal.

8. Coloca todas las verduras en un plato o fuente, riega con un hilo de aceite de oliva virgen extra y añade unas escamas de sal. Puedes poner también unas gotas de vinagre de Jerez si lo deseas  Yo, para finalizar, añado un poquito de pimienta negra recién molida porque me encanta el punto que le da, pero por supuesto esto es absolutamente opcional y dependerá del gusto de cada uno.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia



Lentejas con mijo y verduras. Qué es y cómo se utiliza el mijo. Receta con mijo



El mijo es uno de los cereales mejor valorado nutricionalmente que podemos encontrar en el panorama gastronómico pero, pese a este importante dato a su favor, hay que ser realistas y reconocer que no ha entrado jamás en la mayoría de los hogares españoles.
Tal vez sea por miedo a no saber cómo cocinarlo y terminar metiendo la pata o quizá porque muchos ni siquiera conocen su existencia, el caso es que es uno de los cereales que más puede ofrecernos y que menos consumimos.

Lo encontramos fácilmente en herbolarios, tiendas que vendan legumbres y cereales a granel, o en la sección de productos dietéticos de supermercados.

Su sabor es neutro, lo que le hace altamente interesante a la hora de combinar con otros ingredientes. Y su textura muy agradable (similar a la del cuscús), por lo que resulta muy rico cuando lo incluimos en recetas de legumbres, croquetas, hamburguesas e incluso postres o repostería.

Hoy mezclamos el mijo con lentejas y verduras, consiguiendo un delicioso y reconfortante plato de cuchara que te recomiendo sin duda. Una sencilla y económica opción para alimentarnos de manera saludable ahora que el frío aún invita a esto del 'cuchareo'.



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INGREDIENTES

· 1 vaso de lentejas
· 1/2 vaso de mijo
· 1 cebolla pequeña
· 1 zanahoria
· 1 puerro
· 1 calabacín pequeño
· 1 pimiento verde 'italiano'
· 2 dientes de ajo
· 1 cucharada sopera de salsa de tomate (o un tomate pequeño rallado, para eliminar la piel y pepitas, si lo prefieres)
· 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
· 1 cucharada de postre de pimentón de la Vera
· 1 hoja de laurel
· Una pizca de sal


ELABORACIÓN


1. Lava el mijo bajo el grifo con la ayuda de un colador. Pon en una cazuela con abundante agua y una pizca de sal y lleva al fuego hasta que comience a hervir. Baja el fuego y cuece hasta que esté listo, tardará unos 15 minutos.
Escurre y reserva.

2. Prepara las verduras; pela y trocea pequeñita la cebolla, pela y parte en pequeños trozos la zanahoria, lava y parte en rodajas finas el puerro, lava y parte en pequeños cubos el calabacín y el pimiento y por último pela y trocea el ajo.

3. Pon en la olla las lentejas, la cebolla, el puerro, el ajo, la salsa de tomate, el pimentón, la hoja de laurel, una pizca de sal y cubre con agua. Cierra la olla y cocina durante unos 5 o 6 minutos, retira del fuego y deja que pierda la presión para que termine de cocinarse y las lentejas queden perfectas.

4. Lleva una sartén al fuego, pon la cucharada de aceite y saltea la verdura restante (pimiento, calabacín y zanahoria. Añade apio también si quieres, le va genial) a fuego fuerte para conseguir un efecto 'wok' que potenciará su sabor y dará una textura fantástica a nuestro guiso. Agrega una pizca de sal o, si si quieres dar al plato un 'toque oriental', añade una cucharada de salsa de soja. Cocina a tu gusto, estará listo cuando alcancen el punto que desees.

5. Mezcla las lentejas con el mijo que tenías reservado y con las verduras que acabas de saltear.
Deja que repose unos minutos para que 'asienten' los sabores y ya estará listo para servir y por supuesto, disfrutar.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia.



Patatas 'planchadas', la guarnición perfecta. Receta ligera de patatas


Hoy cocinamos con patatas, bueno, con ellas y con la mala prensa que de forma tan injusta recae sobre sus hombros. Creo que ya es hora de hacer un esfuerzo y desterrar para siempre la errónea idea de que son un ingrediente prohibido para aquellos que persiguen una alimentación saludable. En realidad es más bien todo lo contrario, este humilde tubérculo no debería faltar como base de ninguna dieta equilibrada que se precie, por la cantidad de beneficios que aporta a nuestro organismo.


[pincha en la foto para ampliar la imagen]


Ellas, las patatas, sí que son un 'superalimento' y por eso hoy vamos a homenajearlas preparándolas de una sencillísima forma. Partiendo de unas clásicas patatas cocinadas al vapor que remataremos con un toque de plancha que las confiere un sabor y una textura muy agradables, lograremos un sorprendente, económico y sobre todo socorrido plato que gustará a toda la familia.



INGREDIENTES

· Patatas pequeñas (la cantidad que quepa en el estuche)
· Romero fresco (o una ramita de orégano o tomillo fresco)
· Unos dientes de ajo sin pelar
· Mezcla de pimientas (rosa, blanca, negra)
· Sal en escamas
· Unas gotas de aceite de oliva virgen extra



ELABORACIÓN


1. Lava concienzudamente las patatas ya que vas a usarlas con piel.

2. Coloca en un estuche para cocina al vapor, acompaña del romero —o de las hierbas aromáticas que hayas decidido ponerle—, cierra el estuche* (sí, sí, sin pinchar las patatas, ni añadir agua, ni nada. Está todo correcto, tranquilo/a jajajaja) y lleva al microondas. Programa 5 minutos.
*si no tienes estuche para cocina al vapor, prepara las patatas al vapor de manera tradicional (es decir, con una vaporera) o cuece durante unos 18 minutos en una cazuela con abundante agua como se hizo toda la vida.

3. Pasados los 5 minutos, deja que repose —sin abrir— un par de minutos más dentro del microondas.

4. Lleva una plancha o sartén al fuego, añade unas gotas de aceite de oliva virgen extra y extiende por toda la superficie, machaca dos o tres dientes de ajo con la hoja de un cuchillo 'cebollero' y pon en la sartén sin pelar.

5. Haz con las patatas que has cocinado al vapor lo mismo que acabas de hacer con los dientes de ajo, es decir, ayudándote con un cuchillo grande —colocándole de manera horizontal sobre cada patata—aplasta hasta romperlas o 'chafarlas' ligeramente.

6. Pasa por la plancha, a fuego fuerte, añade la pimienta (cantidad libre) y la sal en escamas.
Dora las patatas por ambos lados y sirve inmediatamente si vas a utilizarlas como guarnición o retira del fuego y deja reposar unos minutos si vas a incorporarlas como ingrediente de una ensalada templada.


-Consejos-

· Elige tu mezcla de especias favorita para añadir e ir variando, en función de lo que vayan a acompañar, la preparación de estas riquísimas patatas planchadas; curry, texmex, garam masala, tzatziki, oriental etc.
· Dale un toque picante: espolvorea con pimentón picante o copos de chile o añade unas gotas de Tabasco, sriracha o tu salsa 'hot' favorita.
· Sirve con hierbas frescas, que añadirás una vez tengas las patatas fuera de la plancha, el perejil o el cilantro son excelentes opciones.
· Acompaña con alguna salsa cremosa —si es casera mejor— a base de yogur, mayonesa o crema agria y eneldo ¡Verás que cosa más buena! Ideal para servir con platos de salmón. 



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia.