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Un desayuno de domingo


Sin prisa, antojo de algo dulce, necesito chocolate, cremoso, ya es otoño y me apetece cuchara.
Una tras otra estas ideas se agolpan en mi mente y no puedo dejar de pensar en las ganas que tengo de preparar un porridge de avena ('gachas' de avena, puede que así lo conozcas mejor).
Sé lo mucho que le gustan a mi hijo así que no se hable más, me levanto de la cama y en menos de 10 minutos estamos desayunando. Un desayuno en familia ¡Un desayuno de domingo!





INGREDIENTES

· 50 g de copos de avena*
· 300 ml de leche
· 10 g de semillas de chía
· 10 g de proteína sabor vainilla (opcional)
· 1 cucharadita de cacao puro
· Tu endulzante favorito (panela, azúcar, miel, sirope de agave, estevia etc)

-Topping:
· Germen de trigo
· Frutos secos (en mi caso hoy llevan nueces y semillas de calabaza)
· Chips de chocolate
· Frambuesas


ELABORACIÓN


1. Pon en un cazo los copos de avena, la leche (puedes sustituirla por bebida vegetal de arroz, almendra, coco, avena, espelta, soja o la que tú prefieras), las semillas de chía (mejor si antes las trituras para aprovechar todas sus cualidades), la proteína si decides ponerla, el cacao y el endulzante que hayas elegido. Lleva a ebullición a fuego suave. Mezcla con una cuchara o unas varillas pequeñitas si las tienes.

2. Comienza a espesar enseguida. en dos o tres minutos estará listo. Apaga y retira del fuego.

3. Sirve en un cuenco bonito, es domingo, merece el esfuerzo.
Por cierto, las gachas van a continuar espesando un poquito a medida que se enfrían, cuenta con ello.

3. Decóralo a tu gusto con lo que te apetezca y tengas a mano (polen, moras, fresas o arándanos, semillas de amapola, de lino, coco rallado, yogur, manzana, plátano, almendras, pistachos, avellanas o cacahuetes, da igual que sean dulces o salados, incluso una bola de helado...¡Todo lo que se te ocurra y te apetezca ponerle es bien recibido!)

4. Lleva a la mesa y disfrútalo, saborea consciente, distingue texturas, comparte con el resto y sobre todo no olvides que el próximo domingo puedes volver a prepararlo.


*puedes elegir integrales ecológicos, cosa que te recomiendo ya que es la mejor forma de obtener todos sus beneficios. Pero tienes otras versiones como los 'suaves', 'troceados' si prefieres asegurarte que con poca cocción queden muy blanditos o incluso 'instantáneos' o en polvo.


¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia.


Rillette de atún con tartar de tomate. Receta veraniega muy fácil, sabrosa y ligera


El tomate es uno de los indiscutibles reyes del verano, le tomemos solo —no necesita mucho más que unas escamas de sal y un chorrito de aceite de aceite de oliva virgen extra para conquistar cualquier mesa— o acompañado de otros productos tan veraniegos y prácticos como un buen atún en conserva, siempre se convierte en un apetecible manjar cuando llega a la mesa.






Encontrar tomates de calidad puede ser una tarea bastante complicada cuando estamos fuera de temporada pero mi consejo es que no desesperes, seguro que si buscas bien y dejas que te asesoren, tienes a mano alguna variedad que pueda llegar darte muchas alegrías durante todo el año.



INGREDIENTES 

1 tomate mediano
1 lata de atún en conserva (al natural o con aceite de oliva)
2 o 3 tomates secos rehidratados en aceite de oliva (te dejo aquí mi receta)
2 cucharadas de postre de queso crema 
1 cucharadita de mostaza de Dijon
1 cucharadita de salsa de soja
Ralladura de limón
Un poquito de perejil fresco picado o cebollino
Unas gotas de aceite de sésamo
Una pizca de pimienta negra recién molida
Semillas de sésamo 


ELABORACIÓN


1. Pela, elimina las semillas y trocea la carne del tomate en dados pequeñitos de unos 0,5 centímetros  (este tipo de técnica se denomina concassé o concasser, se trata de un corte específico).
Coloca en un colador para que drene el agua de vegetación mientras continuas con el resto de pasos de la receta.


2. Escurre el atún (tanto si es al natural como si has elegido una conserva en aceite de oliva), pon en un pequeño cuenco y mezcla con el queso cremoso, los tomates deshidratados que habrás partido en pequeños trocitos, el perejil o cebollino fresco picadito fino, un toque de pimienta negra y la mostaza, mezcla hasta conseguir una especie de paté con textura de hebras. Reserva.

3. Pon los dados de tomate en otro pequeño cuenco, añade la salsa de soja, unas gotitas de aceite de sésamo y la ralladura de limón. Mezcla.

4. Con la ayuda de un aro de emplatar coloca una base de tomate en el plato de presentación —ten la precaución de presionar con una cucharita para que se asiente y forme una base compacta—, cubre con el paté de atún*, remata con semillas de sésamo y sirve acompañado de unas rebanadas de pan casero tostado, colines, regañás o unos palitos tipo 'grisinni'.


¡Espero que te guste!


*te aconsejo hacerlo con antelación para tener los ingredientes bien fríos a la hora de montar el plato y así disfrutar plenamente de esta refrescante y sencilla idea.
Puedes añadir unas gotitas de tu picante favorito, va a quedar de lujo seguro.

Fuente de la receta: elcorteingles.es



Kéfir de agua ¿Qué es? ¿Cómo se prepara?


El kéfir de agua es una bebida con propiedades probióticas, muy saludable y de agradable sabor que recuerda a una especie de sidra sin alcohol o a la kombucha.





Siguiendo unos sencillos pasos obtendrás una interesante bebida casera ligeramente ácida y burjujeante, ideal para tomar a cualquier hora y muy pero que muy sana.
Si lo sirves bien frío con unas hojitas de hierbabuena resultará un curioso refresco veraniego que te aseguro no va a dejar indiferente a nadie.

Para comenzar tu propia producción de kéfir de agua únicamente necesitas que alguien te regale nódulos de kéfir, no te asustes, conseguirlos es mucho más sencillo de lo que pueda parecer en un principio.
Si de entrada no conoces a nadie que lo tenga, recurre a una tienda de productos naturales o herbolario donde compres de manera habitual, seguro que ellos cuentan con un banco de donación de kéfir de agua. Si así tampoco lo consigues, escribe 'kéfir de agua' en el buscador de Google, navega un poquito y ya verás como enseguida encuentras 'donantes' encantados de cederte nódulos para que te inicies en este curioso y excitante mundo.
Por supuesto también puedes comprarlo, hay empresas que se dedican a su comercialización, reconozco que aunque pierda parte de su encanto resulta práctico.


INGREDIENTES

• 3 cucharadas de nódulos de kéfir
• 3 cucharadas de azúcar de coco o panela
• 2 dátiles o 2 higos secos
• 1 cucharada de uvas pasas
• El zumo de medio limón
• 1 rama de canela (opcional)

~utensilios~
• cuchara de madera y olador de malla NO metálica
• embudo
• bote de cristal de boca ancha con cierre hermético (de los de cierre metálico y junta de goma que se usan para conservar foie, patés, confituras etc)


ELABORACIÓN


1. Pon los nódulos de kéfir de agua, el azúcar de coco o panela, los dátiles, las pasas y el zumo de limón en un bote de cristal. Añade un palito de canela si lo deseas.

2. Cubre con agua mineral, no llenes el bote completamente porque al ser una fermentación se liberarán gases y por ello es necesario que quede algo de espacio. Mezcla ligeramente con una cuchara de madera.

3. Cierra y deja reposar sobre la encimera de la cocina durante 48h.

4. Destapa cuidadosamente, filtra con la ayuda de un colador de malla plástica (el kéfir no se lleva bien con el metal, no lo olvides) o un paño de tela fina apropiada para este fin bien limpio, vierte el contenido en una botella con tapón (las de tipo gaseosa antigua van genial en ese caso) y guarda en la nevera para tomar fresquito.
Una vez está elaborado se conserva sin problema durante un par de días o tres, eso sí, siempre que lo guardes en el frigorífico.

5. Retira y desecha los dátiles, las pasas y el palo de canela en caso de que lo hayas puesto, aclara los nódulos de kéfir con agua mineral y comienza de nuevo el proceso.


~ Consejos ~

Si vas a viajar o cualquier otro motivo va a impedirte preparar bebida durante unos días, pon los nódulos en un tarro, añade varias cucharadas de azúcar y cubre con un poquito de agua para conseguir un medio muy azucarado donde el kéfir 'se sienta a gusto'. Cuando regreses, desecha el líquido, aclara bien los nódulos (no olvides que debes hacerlo con agua sin cloro) y activa el proceso.
En caso de que no desees elaborar más bebida de kéfir durante un largo periodo de tiempo, podrás congelar los nódulos e iniciar el proceso nuevamente cuando te apetezca. Es probable que mueran colonias de bacterias pero siempre es mejor que perderlo todo.


¡Espero que te guste!


Ensalada de sandía y queso de cabra con frutos secos y hierbabuena


Por lo general el verano provoca en la mayoría de nosotros un efecto pereza que hace que solo busquemos recetas facilonas a la hora de meternos en la cocina. Si a la pereza además le sumamos el calor, lo único que tendremos en mente serán platos elaborados con ingredientes frescos y de muy fácil digestión.
Ensaladas y sopas o cremas frías de frutas y verduras son estupendas opciones para comidas y cenas ligeras y refrescantes en épocas estivales. Toma nota de esta idea porque va a destacar siempre que la prepares.





Esta ensalada cumple todo lo que esperamos de un plato veraniego, además es colorida y muy presentable, lo que la hace ideal para cualquier comida o cena donde te toque ejercer de anfitrión y necesites sorprender a tus comensales.

Si dispones de aro de emplatar para cortar la sandía y servir la ensalada en forma de timbal —como ves en la imagen— y cuentas con un pequeño soplete de cocina para dar el punto caramelizado al azúcar será estupendo, si no siempre podemos olvidarnos de esos detalles y emplatar de otra manera.


INGREDIENTES (para 1 persona)

· 2 medallones de sandía 
· 2 lonchas de queso de cabra tipo rulo
· Rúcula o los brotes de ensalada que más te gusten
· Semillas de calabaza tostadas
· Almendra fileteada o en granillo
· Azúcar de coco (o del que uses habitualmente en casa)
· Unas hojitas de hierbabuena fresca
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal en escamas


ELABORACIÓN


1. Parte una rebanada de sandía de unos 2 o 3 cm de grosor, con un aro de emplatar o un corta pastas circular corta dos 'medallones'. Reserva

2. Corta un par de rodajas de queso del mismo grosor (aproximadamente) que los medallones de sandía que acabas de hacer.

3. Pon sobre la tabla de cortar o un plato llano una primera capa de sandía, coloca una capa de queso, espolvorea con una pizca de azúcar, aplica un poquito de calor con el soplete para que caramelice el azúcar sobre el queso —este paso no es imprescindible pero sí muy recomendable porque le va a dar un saborcito delicioso a la ensalada—, añade un puñadín de rúcula y pon la otra capa de sandía, espolvorea con otro poco de azúcar y carameliza también.

4. Remata con semillas de girasol y un poquito de almendra —o el fruto seco que prefieras; avellana, pistacho, nueces pecanas etc—, hierbabuena fresca picadita fina, un hilo de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal.

5. Sirve bien fresquito y disfruta.

- Consejos -
·la receta original lleva bayas de goji, yo no las puse porque no tenía en casa en ese momento pero estoy segura que le aportan un cruch muy interesante. Te las recomiendo.
·con el aceite de oliva virgen extra simplemente está delicioso pero si lo deseas puedes poner también unas gotas de reducción de vinagre balsámico de Módena o de Pedro Ximenez, aquí sí que tiene sentido poner este ingrediente tan maltratado en los últimos años.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: Cocinatis



Salmón especiado con ensalada de aguacate y cilantro. Receta de salmón salvaje de Alaska


Esta receta de salmón salvaje de Alaska es una propuesta sabrosa, colorida y extremadamente sencilla de hacer ¡Toma nota porque vas a hacerte muy fan de ella!





Hoy descubrimos la mejor manera de cocinar el salmón fresco para no dejar indiferente a nadie y para ello combinamos especias y le damos un toque de parrilla que eleva el sabor a la enésima potencia.
Rematamos el plato con una refrescante ensalada de aguacate y cebolla roja aliñada con lima que combina fantásticamente bien con las especias que hemos usado en el adobo del salmón.



INGREDIENTES (ingredientes para 2 personas)

· Filetes de salmón fresco (unos 250 gr por persona)
· 1 cucharadita de pimentón de la Vera
· 1 cucharadita de cebolla en polvo
· 1 cucharadita de comino
· 1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida
· Un poquito de aceite de oliva virgen extra
· Sal

-Para la ensalada:
· 1 aguacate
· 1/2 cebolla roja pequeña
· 1 lima (vas a necesitar la ralladura y el zumo)
· Cilantro fresco
· Sal



ELABORACIÓN


1. Pon las especias (pimentón, comino, cebolla en polvo, pimienta negra) junto con una pizca de sal en un pequeño cuenco y mezcla. Esparce en el fondo de un plato llano.

2. Pincela los filetes de salmón con un poquito de aceite de oliva virgen extra y pasa por el plato donde has puesto la mezcla de especias. Embadurna bien hasta que quede completamente 'rebozado' por todas partes.

3. Cocina el salmón utilizando la barbacoa (si es verano y la tienes a mano quedará fabuloso), la plancha eléctrica o una sartén-plancha que sea válida para tu placa de inducción o vitrocerámica.
Busca el punto que te guste, más o menos hecho, eso depende de cada uno.

4. Mientras se cocina el salmón prepara la ensalada, hacerla es muy sencillo: parte por la mitad y retira la pepita del aguacate, trocea la pulpa y pon en un cuenco, añade la cebolla cortada en pluma fina o medias lunas*, incorpora un ramillete generoso de cilantro, la ralladura de la lima (que habrás lavado bien antes de utilizarla), el zumo y una pizca de sal en escamas. Mezcla y reserva para servir sobre el filete en cuanto éste termine de cocinarse.
Por supuesto puedes preparar la ensalada con anterioridad, mantenerla en un recipiente con tapa dentro de la nevera y servirla bien fresquita sobre el salmón recién cocinado. El contraste de temperaturas resulta una agradable sorpresa que en verano, sobre todo si vives en un lugar muy cálido, se agradece.


*si troceas la cebolla con anterioridad y la pones en un cuenco con agua bien fría y hielos, le darás un puntito 'crunchi' muy interesante. Además perderá parte de su poderío inicial y quedará con un sabor muchísimo más suave.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


'Nice cream' de plátano y calabacín con cacao. Qué es un nice cream y por qué va a gustarte tanto


Los 'nice cream', helados saludables o helados de plátano han llegado pisando fuerte y todo apunta a que tienen pensado quedarse. Resultan la manera ideal de tomar un postre (desayuno, merienda o antojo a deshora) rico, bajo en calorías y extremadamente fácil —y super rápido— de hacer.

Coge papel y lápiz porque esta sencilla fórmula (que por supuesto podrás ir variando a tu gusto a medida que te adentres en el universo #nicecream) va a proporcionarte muchos deliciosos momentos a lo largo del verano.







INGREDIENTES (cantidades para 2-3 personas)

· 200 g de calabacín congelado*
· 150 g de plátano congelado
· 1 cucharada de postre colmada (o más si lo deseas) de cacao puro desgrasado
· 2 dátiles deshuesados
· 1 cucharada sopera de sirope de agave**
· 1 cucharadita de extracto natural de vainilla

-Topping: avellanas, almendras, nueces, pistachos o el fruto seco que prefieras en trocitos, chips de chocolate o nibs de cacao para una versión más ligera etc ¡Usa tu imaginación!


*el calabacín lo pelo, pero no entero, algo en mi interior me dice que lo compre orgánico, lo lave bien y respete parte de su piel alternando tiras con el pelador.
**podéis sustituirlo por el endulzante que prefiráis; miel, sirope de arce, azúcar de coco, estevia etc



ELABORACIÓN


1. Este helado es sencillísimo de hacer pero requiere un poquito de preparación previa ya vas a necesitar que sus ingredientes principales —calabacín y plátano— estén congelados. Así que el día antes (o al menos con seis u ocho horas de antelación) debes lavar bien y pelar el calabacín para después trocearlo en cubos como de unos 4 ó 5 cm, ponerlo en una recipiente o en una bolsa y llevarlo al congelador. Con el plátano, pues lo mismo, pela, trocea y al congelador con él.





2. Pon todos los ingredientes en un robot triturador y dale sin miedo hasta conseguir la textura de helado que buscamos, en un par de minutos estará listo. No tiene ciencia ni misterio, siempre sale así que no tengas miedo.






3. Sirve inmediatamente, añade tus topping preferidos y disfruta sin remordimientos de la cremosa textura y el saborcito a cacao que te ofrece esta original, facilona y casi instantánea manera de hacer helado casero.
Si te sobra puedes ponerlo sin problema en un recipiente hermético y guardarlo en el congelador para usarlo en otro momento.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


Mezcla de semillas y fruta deshidratada con cúrcuma y pimienta de Jamaica 'allspice'


Semillas, especias, un robot batidor o molinillo eléctrico de café y un tarro de cristal (a poder ser bonito, pero esto ya es opcional) donde guardarlo. No necesitarás nada más para que la receta que hoy te propongo quede perfecta. Bueno sí, ganas de disfrutar cuidándote.

Prueba esta deliciosa y aromática mezcla de semillas y especias y verás como a partir de ahora nunca faltará en tu despensa. Estarás incluyendo, sin apenas darte cuenta, gran parte de los superlimentos que tanto nos recomiendan incluir en nuestra dieta diaria.





Esta mezcla te aporta todos los beneficios de la combinación cúrcuma + pimienta negra —la segunda potencia las propiedades de la primera— y además está riquísima cuando la espolvoreas sobre cualquier tipo de postre o la incluyes en tus preparaciones reposteras (yogures, overnight oats, porridge de avena, sopa dulce de almendras, natillas, arroz con leche, helados, crepes o tortitas, galletas, bizcochos etc), aunque está tan buena que no hace falta ponerla como topping de nada o encender el horno con la excusa de usarla en unas galletas, lo cierto es cuesta resistirse a la tentación de comerla a cucharadas (luego no digas que no te avisé, guiño, guiño).



INGREDIENTES

· 140 g de semillas de lino
· 20 g de semillas de amapola
· 20 g de semillas de chía
· 20 g de manzana deshidratada
· 5 g de cúrcuma 
· 25 g de canela en polvo
· 3 bolitas de pimienta de Jamaica o 'allspice'
· 4 vainas de cardamomo
· 1 cucharadita de semillas de anís o 1 estrella de anís
· Una pizca de nuez moscada



ELABORACIÓN



1. Muele en primer lugar —durante 3 ó 4 segundos será suficiente— las semillas de lino, chía, y amapola solas.

2. Añade el resto de ingredientes, tritura unos instantes y guarda en un bote hermético para una mejor conservación.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia

Morcilla de verano. Receta de morcilla vegana en Thermomix


La mejor forma de definir esta receta vegana es diciendo 'Berenjena que sabe a morcilla', así, sin más. Sin rodeos ni florituras porque aquí lo importante es ir al grano y que te enteres de cómo puedes preparar este sorprendente y sabroso plato 100% vegetal cuanto antes.
Te animo a que tomes buena nota porque si pruebas esta berenjena que sabe a morcilla es probable que se convierta en la reina de muchas de tus comidas o cenas durante este verano.





El resultado te sorprenderá por su sabor y te encantará por su textura, jugosa y untable, ideal para servir —como tapa o aperitivo— sobre rebanadas de pan recién tostado. Busca tu pan preferido y ve corriendo a casa a preparar esta sencillísima receta de morcilla vegetariana porque es absolutamente recomendable.
¡Ah, olvidaba deciros que también queda genial en revuelto con huevos de gallinas felices!



INGREDIENTES


· 500 g de berenjena (con piel)
· 250 g de cebolla
· 30 g de piñones
· 25 g de aceite de oliva virgen extra
· 2 cucharadas soperas de tomate frito
· 1/2 cucharada de postre de pimentón de la Vera (dulce o picante, tú decides)
· 1 cucharada de postre de orégano
· 1 cucharada de postre de comino (molido o en grano, como prefieras)
· Sal
· Pimienta negra recién molida



ELABORACIÓN


1. Lava y corta la berenjena en rodajas, coloca en una fuente y espolvorea con sal, deja reposar durante unos 30 minutos para que pierdan la mayor parte de su agua de vegetación. Pasado ese tiempo seca las rodajas con un trapo.

2. Pon la cebolla cortada en cuartos en el vaso de la Thermomix y programa; 10 segundos, velocidad 4.
Saca a un plato y reserva.

3. Ahora pon los trozos de berenjena en el vaso y programa; 8 segundos, velocidad 5.
Ayudándote con una espátula baja los restos de las paredes hacia el fondo.

4. Añade la cebolla que tenías reservada, el tomate frito, los piñones, el aceite, el orégano, el pimentón, el comino, la sal y la pimienta. Programa; 15 minutos, temperatura Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara.

5. Destapa, comprueba el punto de sal —con cuidado de no quemarte— por si hiciera falta rectificarlo, baja los restos hacia el fondo otra vez y programa los mismos parámetros de nuevo; 15 minutos, temperatura Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara.

6. Deja que repose unos minutos y ya estará listo para disfrutar como más te apetezca.
Se conserva 2 o 3 días en la nevera sin ningún problema. Puedes calentarlo para servirlo o comerlo frío directamente.



¡Espero que te guste!
Fuente de la receta: Internet



Chicharro en escabeche. Receta de escabeche ligero


¿Por qué nos hemos olvidado de los escabeches? Pobrines, ellos que tantas alegrías nos han proporcionado históricamente. Ahora nos llaman la atención otras técnicas de cocinado basadas también en un medio ácido (vinagre, zumo de limón o lima etc) simplemente porque suenan más novedosas y exóticas, pero en realidad vienen a ser lo mismo.

No existe razón alguna por la que esta tradicional forma de conservar alimentos merezca ser relegada al olvido, por ese motivo hoy os propongo rendir un merecido homenaje al escabeche e intentar enmendar la tendencia o a este paso en unos poquitos años nadie recordaremos esta receta.




El escabechado es una técnica fácil de hacer, muy económica y que garantiza un buen resultado siempre. En esta ocasión vamos a reducir considerablemente la cantidad de aceite, por lo que además de todo lo anterior nuestro escabeche de chicharro también se convierte en un plato ligero que podremos comer sin remordimientos siempre que nos apetezca.
Añádelo a tus ensaladas y verás que forma tan sabrosa de cuidarte.


INGREDIENTES

· Entre 750 y 1000 g de chicharro
· 1 cabeza de ajo
· 1 cebolla
· 1 zanahoria
· 1 puerro
· 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
· 1/2 vasito de vinagre
· 1/2 vasito de vino blanco
· 1/2 vasito de agua
· 2 hojitas de laurel
· Pizca de orégano
· Pizca de tomillo
· Pizca de romero
· 1 cucharada de pimentón de la Vera
· Sal
· Pimienta negra (recién molida y en grano, necesitarás de ambos tipos)


ELABORACIÓN


1. Salpimenta los trozos de chicharro (puedes pedir en tu pescadería que lo partan en rodajas gruesas o que saquen los dos lomos y retiren las espinas laterales, como prefieras), pon el aceite en una sartén y fríe hasta conseguir que queden dorados ligeramente. Saca a una cazuela baja y ancha donde queden los trozos colocados sin amontonarse y reserva un momento.

2. Pela, lava y trocea la zanahoria y el puerro, no lo partas en trozos demasiado pequeños para que no se deshagan y la presentación sea más atractiva. Corta la cebolla en juliana gruesa y la cabeza de ajos por la mitad de manera longitudinal (como ves en la imagen).

3. Rehoga la verdura a fuego medio-fuerte en el aceite donde acabas de freír el chicharro, ve moviendo con mimo hasta conseguir que quede bastante dorada (este punto es importante, le dará al escabeche un toque muy sabroso).

4. Añade el pimentón, la sal, las bolas de pimienta y las hierbas aromáticas (tomillo, orégano y romero) al gusto. Mezcla.

5. Añade el vino casi de inmediato para evitar que se queme el pimentón, continua rehogando a fuego fuerte, incorpora el vinagre y cocina un par de minutos. Echa el agua y manteen en el fuego 3 o 4 minutos más.

6. Vierte sobre el chicharro que tenías reservado en la cazuela y cocina a fuego medio-suave durante unos 12-15 minutos.

7. Prueba para corregir el punto de sal si fuera necesario y retira del fuego.
Cuando pierda temperatura coloca en un recipiente de cristal con tapa y guarda en la nevera al menos 6 horas antes de disfrutarlo.
Se conserva perfectamente en la nevera durante 1 semana.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia




Tomate relleno de ventresca de bonito del norte sobre salmorejo improvisado. Receta fácil y resultona


Si tienes una cena y quieres deslumbrar, si tienes ganas de innovar para huir de la rutina entre fogones o si simplemente ha llamado tu atención la forma de preparar un tomate al ver la imagen, te recomiendo esta facilísima receta porque te aseguro que no te va a defraudar y la tendrás lista en un pispás.





INGREDIENTES

· 1 tomate de ensalada
· 1 lata de ventresca de bonito del norte 
· 1 huevo cocido
· Mayonesa
· Ketchup
· Unas gotitas de Tabasco®
· Unas gotas de Salsa Perrins®
· Una pizca de sal
· Una pizca de pimienta negra
· Anchoas de Santoña (opcional pero absolutamente recomendable)

-Para el salmorejo improvisado:
· 1 tomate (que sea bien maduro y grande)
· 1 diente de ajo
· Aceite de oliva virgen extra
· Un poquito de vinagre de Jerez (opcional)
· Sal



ELABORACIÓN


1. En primer lugar necesitamos pelar el tomate y para ello podemos optar entre dos técnicas: retirar la piel con la ayuda de un pelador de este tipo o practicar una ligera incisión en forma de cruz en la base del tomate y pelarlo después de escaldarlo. Tan solo tendrás que sumergirlo unos 15-20 segundos en un cazo con agua hirviendo e inmediatamente meterlo en agua bien fría con hielo para que el contraste de temperatura nos ayude a retirar la piel sin problema.

2. Una vez pelado retira el pedúnculo ayudándote de un pequeño y afilado cuchillo o puntilla. Corta la parte superior de forma circular y vacía el tomate con mucho cuidado de no romperlo, lo harás fácilmente si usas un 'sacabolas' o 'parisien' (si no lo tienes no te preocupes, puedes hacerlo también con una cuchara y un poquito más de mimo y paciencia). Cuando lo hayas vaciado, salpimenta el interior del tomate y pon con la abertura hacia abajo sobre una rejilla para que escurra el exceso de agua de vegetación durante unos minutos.

3. Mezcla la ventresca de bonito (habrás retirado el aceite de la lata) con el huevo cocido y rallado, un poquito de mayonesa y ketchup al gusto. Añade unas gotas de Tabasco y Salsa Perrins, mezcla de nuevo con un tenedor, pon en un recipiente con tapa y reserva en la nevera hasta que lo necesitemos.

4. Prepara el salmorejo improvisado, es muy sencillo, tan solo tienes que triturar el tomate (añade los restos del interior del otro tomate ¡Aquí no se tira nada!) con el ajo, el aceite, el chorrito de vinagre si lo deseas y la sal. Bate hasta conseguir una crema homogénea, pasa por el chino para lograr una textura fina y lisa y guarda también en la nevera para que esté fresco a la hora de servirlo.

5. Llegado el momento de montar el plato; rellena el tomate con la pasta de ventresca, sirve el salmorejo en el fondo de la fuente de presentación, coloca el tomate con la abertura hacia abajo (como ves en la imagen), corona con una anchoa de Santoña —sirve el resto de 'compañeras' en un platito con pan cerca para regocijo de tus comensales, anda...jajaja— y disfruta como ensalada, entrante, aperitivo o incluso plato principal si a ti lo que te apasiona es el tomate.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: Canal Cocina


Mezcla de semillas y frutos secos con chips de banana y canela. Receta saludable para añadir a tus yogures, smoothies o porridges


Existen mil combinaciones posibles cuando te planteas mezclar semillas y frutas deshidratadas con especias, una de mis favoritas es el 'delicioso omega 3' del que ya te he hablado alguna vez. No me canso de él, resulta una delicia cuando pones una cucharadita en tu yogur, smoothie, porridge, overnight oats o cualquier otro tipo de postre donde las semillas y las especias como la canela puedan lucirse demostrándote todo lo que pueden hacer por ti.

Me declaro fan de estas sencillas y deliciosas mezclas que tienes listas en un minuto y sin embargo te proporcionan alegrías durante días, por eso hoy te propongo una nueva versión que espero te guste y te resulte tan útil como a mi.







INGREDIENTES


· 120 g de semillas de lino (dorado o marrón, es indiferente)
· 30 g de chips de banana
· 20 g de canela molida
· 20 g de semillas de amapola (puedes sustituir por chía si lo prefieres)
· 10 g de semillas de girasol crudas
· 12 avellanas sin tostar
· 4 nueces

-Por supuesto puedes modificar las proporciones, añadir otros frutos secos o especias o variar alguno de los ingredientes si no dispones de los que yo te propongo hasta conseguir una mezcla a tu gusto.


ELABORACIÓN

Pon todos los ingredientes en una batidora tipo Nutribullet o similar o en un molinillo eléctrico de café y pulveriza.
Guarda en un bote hermético y disfruta añadiendo una cucharadita de postre donde más te apetezca.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


Ensalada de tomate y burrata. Cómo preparar la receta básica y su versión de lujo


Para la ensalada de tomate y burrata que hoy te propongo necesitarás muy poquitos ingredientes pero eso sí, de mucha calidad todos ellos. Toma buena nota porque no vas a arrepentirte si decides probarla en casa.

El éxito de este sencillo plato se basa en la combinación de la cremosidad y sabor suave y un tantín dulce de la burrata —un queso fresco de origen italiano, en concreto de la zona de la Puglia— con el intenso sabor del resto de ingredientes. El resultado de esta explosiva mezcla resulta muy fácil de describir; equilibrio, agradable textura y frescor en cada bocado ¿Quién podría resistirte a ello?



Lo más complicado será encontrar tomate de calidad fuera de temporada, a veces puede llegar a convertirse en misión imposible, es más, conseguir tomates ricos en plena temporada también resulta una aventura llena de riesgo.
El caso es que el esfuerzo —físico y económico— que inviertas en el tomate será directamente proporcional al resultado de la ensalada que prepares, así que teniendo en cuenta este dato, te recomiendo que busques un buen tendero/a y te lo cameles para que te abastezca de tomates sabrosos durante todo el año.
No, ahora en serio, mi consejo es que compres los mejores tomates que puedas conseguir —independientemente de su precio— y te aseguro que éxito el de la receta está garantizado.



INGREDIENTES

· 1 o 2 tomates de ensalada (depende del tamaño)
· 1 burrata
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal en escamas
· Pimienta recién molida al gusto

-Para la versión de lujo, que sin duda te recomiendo probar, necesitarás; rúcula, piñones, tomates secos y/o aceitunas negras y pesto.



ELABORACIÓN


1. En primer lugar debes ser previsor y sacar la burrata de la nevera un par de horas antes de consumirla para que se atempere. Es un paso importante, no te lo saltes a la torera o el resultado se verá alterado.

2. Lava, pela si lo deseas y parte en lonchas los tomates.

3. Dispón en el plato o fuente de presentación que hayas elegido, sazona un poquito el tomate (con sal, pimienta y aceite de oliva virgen extra será fantástico) y coloca la burrata justamente en el centro.

4. Practica una incisión para que el queso muestre su excepcional cremosidad, remata con unas gotas de aceite de oliva y un poquito de hierbabuena fresca picada finamente o una pizquita de orégano.

5. En caso de que te decantes por preparar la versión de lujo; coloca una cama de tomate en el fondo del plato, añade un puñadito de rúcula, pon sobre ella la burrata abierta y unos trocitos de tomate seco rehidratado en aceite de oliva virgen extra (receta aquí) o aceitunas negras troceada en dados pequeños, remata con un puñadito de piñones y como 'broche fin de fiesta' aliña a tu gusto con pesto (si es casero pues mucho mejor, aquí te dejo también la receta de una salsa pesto super sencilla de hacer)


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia

Cómo aliñar una ensalada. Orden correcto de aliño en ensaladas (vinagreta tradicional)


Y tú ¿Cómo aliñas las ensaladas cuando usas una vinagreta tradicional?
Ante esta pregunta, que así de buenas a primeras puede sonarte a simpleza, es probable que me des una respuesta que nada tiene que ver con lo que la ciencia asegura que es la forma lógica y correcta de hacerlo. Pero no te preocupes, es normal, casi todos cometemos el mismo error.

El orden en el que (la mayoría de los mortales) incorporamos el aliño básico a las ensaladas suele ser este; aceite, vinagre y sal ¿Verdad? Pues bien, es justamente al contrario de cómo debería ser, ya que lo correcto es poner en primer lugar la sal (es hidrosoluble y penetra fácilmente en alimentos ricos en agua como el tomate), justo después el vinagre (al ser un elemento líquido terminará de disolver los restos de sal) y por último el aceite (este ingredientes es apolar y crea una película oleosa sobre los alimentos que frena la absorción del resto de componentes del aliño)




Por supuesto podemos introducir modificaciones posteriores a esta fórmula básica como variar el tipo de sal, sustituir el vinagre por zumo de limón (al ser también un medio ácido realiza el mismo papel en la vinagreta) o alternar aceite de oliva virgen extra 'al natural' por otros que hayamos aromatizado con hierbas como tomillo, orégano, romero, albahaca o perejil, ajo, guindilla etc.

Si tienes en cuenta esta sencilla pauta y además te preocupas de usar ingredientes de calidad, el resultado va a ser extraordinario. Tus ensaladas no solo ganarán en rigor científico sino que además estarán infinitamente más sabrosas.

Resumiendo, el orden correcto quedaría tal que así; sal, vinagre, aceite.

Quédate con la copla y ponlo en práctica ahora que llega el buen tiempo, verás lo que ganan tus ensaladas con tan solo modificar este simple y cotidiano gesto.

¡Espero que te resulte útil!


Cómo asar pimientos en cazuela. Receta de pimientos asados sin horno


Asar pimientos siempre es una agradable ocupación, el aroma que poquito a poco inunda toda la casa resulta muy agradable —y apetecible— en un día hogareño cualquiera. Además, si los pones en un bote de cristal (el típico que reciclas de cualquier conserva de verduras, mermeladas etc) o en un recipiente hermético, se mantienen perfectos durante varios días y quedan deliciosos en un montón de recetas.




Hacer estos pimientos sin la necesidad de tener que encender el horno tiene sus ventajas, por un lado no nos de pereza hacerlos en épocas calurosas y por otro nos ayuda a ahorrar energía eléctrica.

¿Te animas a prepararlos conmigo? Pues vamos a ello.


INGREDIENTES

· 2 pimientos rojos hermosos
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal



ELABORACIÓN


1. En primer lugar lava bien y seca los pimientos.

2. Frota con unas gotas de aceite y echa un poquito de sal.

3. Pon en la cazuela (yo usé una cocotte), tapa y lleva al fuego (o placa de inducción, cada uno lo que buenamente pueda). Cocina durante unos 45 minutos a fuego o potencia media (mi placa tiene 9 niveles de potencia y lo mantuve al 5 durante todo el proceso).
Si es posible no destapes en ningún momento, ni para dar la vuelta a los pimientos. En caso de que su tamaño te lo permita, mueve la cazuela para que sin destapar ellos solitos se den vuelta. En caso de que no sea así y te suceda como a mi, que los pimientos son tan grandotes que queden muy justos en el interior, destapa y voltea con la ayuda de dos utensilios romos de madera (no uses tenedores porque si pinchas los pimientos se saldrá el vapor que se genera en su interior y se fastidiará el invento) y listo. Repite la operación dos o tres veces durante la cocción.

4. Pasados los 45-50 minutos, apaga, retira del fuego y deja reposar unos minutos para poder pelar los pimientos sin riesgo de escaldarte las yemas de los dedos.
Eso sí, te aconsejo comenzar a pelarlos cuando aún están tibios porque así resulta mucho más cómodo y sencillo hacerlo.

5. Mantén en trozos grandes o corta en tiras, colóca en un recipiente hermético o bote de cristal con tapa y guarda en la nevera.
Aguantará varios días sin problema, por supuesto puedes optar por congelarlo ya que el resultado también es fantástico.



¡Espero que te resulte útil!

Fuente de la receta: Mercado Calabajío

Receta de tofu teriyaki. Cómo elaborar un marinado para realzar el sabor del tofu


El tofu pertenece a esa lista de ingredientes que no dejan indiferente a nadie, o los amas o los odias, con ellos no hay medias tintas. Aunque con el tofu, el balance de fans y detractores es bastante claro, no deja lugar discusión, en nuestro país —al menos por ahora— no es un alimento venerado.

En el caso de esta piedra angular del vegetarianismo y veganismo, su ausencia de sabor y especial textura hacen que muchas personas consideren al tofu como algo nada apetecible o directamente lo rechacen. Seguro que conoces a alguien que nunca lo ha probado o que si lo ha hecho prefiera olvidar la experiencia, es probable que incluso tú seas ese alguien.

Pues bien, hoy vamos a intentar corregir esa tendencia preparando un marinado que va a impulsar el sabor del tofu hasta cotas inimaginables, es muy fácil de hacer y los ingredientes que necesitaremos son facilísimos de conseguir, así que te invito a quedarte para descubrir todos los detalles.


Tan solo queda colocar la tapa, cerrar y mantener en el refrigerador macerando durante al menos 12 h.



INGREDIENTES


· 300 g de tofu firme
· 1/4 de taza de salsa de soja
· 2 cucharaditas de azúcar de coco
· 1 cucharadita colmada de jengibre fresco rallado
· 1 cucharadita colmada de ajo rallado
· 1 cucharadita de tahini


ELABORACIÓN


1. Trocea el tofu en dados de unos 3 cm. Reserva en un recipiente hermético o bote de cristal con tapa.

2. Mezcla todos los ingredientes del marinado teriyaki, bate con la ayuda de unas pequeñas varillas o una cuchara hasta conseguir disolver los cristales de azúcar.

3. Vierte el marinado sobre el tofu, coloca la tapa (asegúrate de que queda bien cerrado) y guarda en la nevera durante al menos 12 horas, aunque lo ideal sería que lo hicieras de un día para otro, así el tofu tomará todo el delicioso sabor de este marinado.

4. Transcurrido ese tiempo, escurre —pero no te deshagas del marinado porque en el siguiente paso te daré una opción para utilizarlo— y saltea en un wok a fuego fuerte hasta que los dados de tofu queden completamente dorados y crujientes por fuera. En este momento tienes dos opciones: servirlo así —ya estaría listo para comerlo— o añadir el marinado y dejar que se reduzca completamente para conseguir un sabor mucho más intenso y cierto efecto 'braseado'.



- Consejos -
Resulta delicioso acompañado de arroz o pasta integral y verduras salteadas (vainitas o judías verdes, pequeños arbolitos de brócoli o bastones de zanahoria al vapor, hongos Portobello o espárragos verdes cocinados a la plancha, tomatitos cherry aderezados con salsa de soja, un hilo de miel, aceite de sésamo o de cacahuete y unas gotas de vinagre de arroz, etc) o zoodles de calabacín y unas setas shitake. Remata tu saludable y exótico platazo con un poquito de salsa sriracha, cilantro fresco picado y una fina lluvia de sésamo tostado y te sentirás como si estuvieras rozando el cielo.



¡Espero que os guste!


Fuente de la receta: Vida Vegana



El tiramisú más fácil y rápido de hacer del mundo


El tiramisú probablemente sea uno de los postres más famosos del mundo, reúne muchas de las cualidades que convierten un dulce bocado en algo irresistible; es cremoso, no empalaga y lleva cacao.
¿Qué más podemos pedirle? ¡Pues que sea muy sencillito de hacer y tenga menos calorías, por ejemplo!

Si bien es cierto que hacer la versión original no es nada complicado, hoy vamos a simplificar el proceso para que prepararlo resulte aún más fácil e infinitamente más rápido. Y ya de paso, metidos en harina aprovechamos y modificamos la lista de ingredientes para recortar sustancialmente el número de calorías del resultado —eso sí, sin restarle el encanto innato que lo coloca en el puesto número uno dentro de la categoría de postres 'cafeteados'—.




Si te apetece probar un pastel delicioso que te hará triunfar siempre que lo prepares y además huyes de las recetas sobrecargadas de azúcar o nata, esta es sin duda tu mejor elección.

Una última cosa, te aconsejo que intentes hacerte con un molde o recipiente cerámico de 12x12 cm, es la medida exacta para que esta receta quede perfecta. Los bizcochos encajan sin tener que andar utilizando recortes, lo que simplifica un montón el proceso de montaje de las capas y ayuda a no desanimarte en caso de que la repostería no sea lo tuyo —como sucede conmigo— ya que queda perfectamente presentado.



INGREDIENTES (para 2-4 personas)

· 8 bizcochos estilo 'savoiardi' de Gullón
· 1 taza de café recién hecho (natural o descafeinado, como prefieras)
· 200 g de queso mascarpone 
· 150 g de yogur de vainilla (es importante que elijas uno de alta calidad y textura muy cremosa)
· 1 vaina de vainilla o unas gotas de extracto natural de vainilla
· 1 cucharada sopera de panela o azúcar de coco (opcional) (yo no le pongo nada)
· Caca puro desgrasado (uso el de Valor)


ELABORACIÓN


1. Mezcla en un cuenco el queso mascarpone con el yogur y las gotas de extracto natural de vainilla o las semillitas del interior de la vaina de vainilla. Bate unos segundos con la ayuda de tenedor o unas pequeñas varillas hasta conseguir una crema homogénea. Reserva.

2. Añade el azúcar (panela, stevia o edulcorante artificial si lo prefieres) al café recién hecho (pero un poquito templado), revuelve con una cucharita para que se disuelva. Vierte en un plato hondo amplio.

3. Remoja unos segundos los bizcochos en el café, este paso es fácil pero requiere un poquito de mimo a la hora de manipularlos una vez están húmedos para evitar que se rompan.

4. Monta las capas del pastel, para ello coloca una base de 4 bizcochos (remojados y escurridos), cubre con la mitad de la crema, coloca una segunda capa de bizcochos, extiende el resto de la crema, alisa cuidadosamente la superficie —sin obsesionarte, el toque rústico e imperfecto que le damos a los postres los 'chapucerillos' a este en concreto le va estupendamente jajajaja— y remata con cacao (espolvorea con la ayuda de un colador).

5. Sirve inmediatamente o reserva un rato en la nevera para servir fresco, en cualquiera de los dos casos queda de escándalo.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia

Natillas de papaya y cacao. Receta de natillas saludables (muy fácil de hacer y sin lactosa)


Fácil, facilísimo, rico, riquísimo ¿Que si te lo recomiendo? ¡Sin duda!
Esta receta de natillas de papaya y cacao ha logrado sorprenderme como no lo hacía otra cosa desde hace mucho tiempo. Es un lujo descubrir preparaciones tan deliciosas como esta, perlas que por carambolas del destino una se encuentra por la red y afortunadamente decide probar.





Papaya, cacao y agua, tan solo necesitas tres ingredientes para darte un capricho en una tarde de antojo —cuatro si decides poner una cucharadita de un endulzante natural como azúcar de coco o panela o unas gotas de edulcorante artificial—. Toma nota porque no puedes perder la oportunidad de probarlo ¡Disfrutarás sin remordimientos!

Además, si no dispones de papaya —no te gusta, no la encuentras o simplemente no te interesa comprarla— en la receta original nos ofrecen la posibilidad de prepararlo con otras frutas como plátano, caqui, aguacate o incluso con calabaza o boniato asados.


INGREDIENTES

· 300 g de papaya madura
· 25 g de cacao puro en polvo (yo uso el desgrasado de Valor)
· 25 g de agua



ELABORACIÓN


1. Pela y elimina las semillas de la papaya. Trocea y pon en el vaso de tu robot triturador o Thermomix si dispones de ella.

2. Añade el cacao y el agua.

3. Tritura hasta conseguir una textura idéntica a la de unas natillas de chocolate.

4. Sirve en pequeños vasitos o los recipientes que hayas elegido, decora como más te guste* y disfruta.

*yo lo he servido espolvoreado con un poquito de cacao, unas rodajas de kumquat y unas hojitas de hierbabuena.


- Importante -
Para que el resultado sea el esperado, te recomiendo que no prepares estas natillas de papaya y cacao con demasiada antelación, si lo haces y las guardas en la nevera su textura se verá modificada. No pasa nada, no están mal pero ya no es lo mismo, pierden su cremosidad y adquieren una textura gelatinosa que recuerda más a una panna cotta que a unas natillas de chocolate.


¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: Chef Bosquet


Rocas de chocolate con mantequilla de cacahuete y arroz inflado. Receta saludable


Con estas chocolateadas rocas de arroz inflado y mantequilla de cacahuete descubrirás que en el camino de lo saludable también podemos encontrar pequeños atajos para calmar los repentinos antojos de dulce (repentinos y esporádicos, se entiende. No, no vamos a darle a esto a diario)




No necesitan horno ni otro tipo de técnica que dificulte su elaboración por lo que resultan extremadamente sencillas de hacer. Hacer estas rocas de chocolate resulta un plan inmejorable si te surge un día casero con niños, te divertirás mientras pringas tus manos de chocolate e incluso mientras vigilas que tus ayudantes no se zampen la masa a tus espaldas.

Estas rocas son crujientes y sabrosas, por ello gustan tanto a grandes como a pequeños, y si las guardas en una cajita hermética (puedes reciclar una de bombones, pastas o galletas) se conservan alrededor de una semana sin ningún problema ¿Te apetecen? Pues vamos con ellas:



INGREDIENTES

· 5 cups de arroz inflado crujiente
· 200 gr de chocolate (os aconsejo que tenga un 70% mínimo de cacao)
· 1 cup de mantequilla de cacahuetes 
· 1/4 de cup de aceite de coco virgen biológico
· 1/2 cup de sirope de arce



ELABORACIÓN


1. Derrite el chocolate, puedes hacerlo en el microondas sin problema, siempre que tengas la precaución de programar pequeños intervalos de tiempo para evitar que se queme.
Cuando comience a estar fundido mueve bien con una cuchara para facilitar el proceso.

2. Mezcla el chocolate fundido, la mantequilla de cacahuete, el aceite de coco y el sirope de arce con la ayuda de una cuchara o unas varillas hasta conseguir que quede una masa homogénea.

3. Pon el arroz inflado en un cuenco, vierte sobre ello la mezcla anterior y, con las manos bien limpias, amasa hasta conseguir integrarlo por completo.

4. Forma pequeñas porciones, del tamaño y la forma que desees, deja que se endurezcan —para poder guardarlas— colocándolas sobre una rejilla como la que ves en la imagen o sobre una bandeja (o en la encimera directamente) forrada con papel de horno para ensuciar lo mínimo.
Puedes meterlas en el frigorífico para que endurezcan antes aunque


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia

Marinara. Salsa de tomate asado, ajo y albahaca


La marinara es la salsa de tomate ideal para servir con pasta tradicional o con zoodles o tallarines de verduras como calabacín o calabaza. También resulta deliciosa como salsa base para pizzas, lasañas o canelones de carne. Pero no todo va a a ser con aire de Italia, prueba a usarlo en un pisto o como acompañamiento de unos huevos fritos con jamón ¡Verás que cosa más buena!




Toma nota y ponte manos a la obra cuanto antes con esta aromática y deliciosa salsa de tomates asados porque tiene mucho que contarte. Además, su delicado aroma invadirá tu cocina y creará un apetecible ambiente.


INGREDIENTES

· Entre 12 y 14 tomates de rama maduros 
· 12 dientes de ajo
· 20 hojas de albahaca fresca
· Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
· 1 cucharada de postre de vinagre de manzana
· Sal
· Pimienta negra (preferiblemente recién molida)


ELABORACIÓN


1. Precalienta el horno a 200º.

2. Lava los tomates, pela los dientes de ajo y colócalos sobre una bandeja de horno (te recomiendo que antes la hayas forrado con papel de hornear para manchar lo mínimo).

3. Hornea durante 25-30 minutos.

4. Retira los dientes de ajo, resérvalos en un plato. Hornera los tomates durante 30 minutos más.

5. Saca del horno los tomates, deja reposar unos minutos antes de pelarlos.





6. Tritura junto con los dientes de ajo, la albahaca fresca y el vinagre de manzana.
Prueba y corrige el punto de sal y de pimienta si fuera necesario.

7. Pon en un bote de cristal con tapa y guarda en la nevera para utilizarlo a medida que lo necesites.
Aguanta sin problema dos o tres días, siempre que lo mantengas refrigerado, eso sí.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia


Bizcocho 'fit' de avena y coco. Receta de bizcocho sin azúcar


Esta receta es fruto de la absoluta improvisación, tengo que reconocerlo. La necesidad de consumir los casi dos kilos de una harina de avena que compré hace unos meses y que no sabía muy bien de que manera emplearla, me ha empujado a avivar el ingenio e intentar sacar partido al producto de una forma resultona y práctica.
Lo que he obtenido al final del proceso no ha podido ser más satisfactorio ¿Los pasos para prepararlo? ¡Imposible que sean más sencillos! Te los describo aquí abajo ahora mismo.






INGREDIENTES

· 3 huevos
· 1 yogur griego ecológico* 
· Medio vasito de yogur de aceite de coco virgen biológico (mejor si mides el aceite estando líquido)
· 2/3 de medida del vasito de bebida de avena (dependiendo la marca y cantidad exacta de harina que uses es posible que necesites un poquito más de leche)
· 3 medidas de harina de avena de tu sabor favorito**
· 1 sobre de levadura química
· spray desmoldante 

(ya que lo vamos a usar como medida del resto de ingredientes, necesitamos que la capacidad del envase del yogur que elijas sean 125 g)


ELABORACIÓN


1. Precalienta el horno a 180º.

2. Bate los huevos en un cuenco amplio, agrega el yogur, el aceite de coco y la bebida de avena y continua batiendo hasta que se integre todo.

3. Añade los tres vasitos de harina de avena y el sobre de levadura, mezcla hasta conseguir una masa homogénea. No es necesaria la ayuda de ningún robot, yo esta vez lo he mezclado todo manualmente y el resultado ha sido esponjoso y muy agradable.

4. Rocía con el spray desmoldante un recipiente para hornear bizcochos del material y la forma que más te guste (yo he usado uno de silicona en forma de corona), vierte la masa, da unos golpecitos suaves para que se distribuya bien por toda la base del molde y lleva al horno durante aproximadamente unos 40 minutos.

5. Saca del horno, recuerda hacerlo siempre extremando las precauciones para evitar quemarte, desmolda sobre una rejilla, deja reposar unos minutos y disfruta junto con una taza de té o la bebida caliente que prefieras.


*¿Por qué usé este yogur? Muy sencillo, era el que tenía en casa en ese momento, pero por supuesto tú puedes optar por usar un 'yogur' elaborado con bebida vegetal de avena, soja o similar, si lo que buscas es un bizcocho absolutamente libre de lácteos.
**la que yo he utilizado es sabor 'brownie praliné' de la marca Hero y ya está edulcorada (cosa que no es que me haga demasiada gracia, todo hay que decirlo) y por eso este bizcocho no necesita azúcar ni otro tipo de edulcorante natural o artificial.


¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia