Cómo aliñar una ensalada. Orden correcto de aliño en ensaladas (vinagreta tradicional)


Y tú ¿Cómo aliñas las ensaladas cuando usas una vinagreta tradicional?
Ante esta pregunta, que así de buenas a primeras puede sonarte a simpleza, es probable que me des una respuesta que nada tiene que ver con lo que la ciencia asegura que es la forma lógica y correcta de hacerlo. Pero no te preocupes, es normal, casi todos cometemos el mismo error.

El orden en el que (la mayoría de los mortales) incorporamos el aliño básico a las ensaladas suele ser este; aceite, vinagre y sal ¿Verdad? Pues bien, es justamente al contrario de cómo debería ser, ya que lo correcto es poner en primer lugar la sal (es hidrosoluble y penetra fácilmente en alimentos ricos en agua como el tomate), justo después el vinagre (al ser un elemento líquido terminará de disolver los restos de sal) y por último el aceite (este ingredientes es apolar y crea una película oleosa sobre los alimentos que frena la absorción del resto de componentes del aliño)




Por supuesto podemos introducir modificaciones posteriores a esta fórmula básica como variar el tipo de sal, sustituir el vinagre por zumo de limón (al ser también un medio ácido realiza el mismo papel en la vinagreta) o alternar aceite de oliva virgen extra 'al natural' por otros que hayamos aromatizado con hierbas como tomillo, orégano, romero, albahaca o perejil, ajo, guindilla etc.

Si tienes en cuenta esta sencilla pauta y además te preocupas de usar ingredientes de calidad, el resultado va a ser extraordinario. Tus ensaladas no solo ganarán en rigor científico sino que además estarán infinitamente más sabrosas.

Resumiendo, el orden correcto quedaría tal que así; sal, vinagre, aceite.

Quédate con la copla y ponlo en práctica ahora que llega el buen tiempo, verás lo que ganan tus ensaladas con tan solo modificar este simple y cotidiano gesto.

¡Espero que te resulte útil!


Salsa 'cacahuete picoso'. Receta de salsa sin lácteos ni huevo


Esta salsa cremosa y picante de sabor oriental se prepara en un pispas y resulta una delicia para acompañar cualquier verdura cocinada a la plancha, al vapor o al horno. Prueba con unas patatas asadas o unos espárragos verdes a la plancha y verás que es todo un acierto. También puedes usarla como aliño de ensaladas o untada sobre el pan recién tostado en sándwiches o bocadillos.

Su textura recuerda ligeramente a una mahonesa (de sabor exótico, eso sí) pero sin huevo, por lo que puede ser una interesante opción para aquellas personas que no deban incluirlo en su dieta.




Queda riquísima y es tan sencilla de hacer que es bastante probable que a partir de ahora se adueñe de un rinconcito en tu nevera.


INGREDIENTES

· 1/4 de taza o 50 g de cacahuetes crudos y pelados
· 1/3 de taza o 65 g de agua
· 1 o 2 dientes de ajo (depende del tamaño y de lo mucho que te guste)
· 1 trozo de jengibre fresco ya pelado (de unos 2 cm)
· 1 cucharada sopera de salsa de soja
· Un trocito de chile chipotle (puedes usar el adobado de 'La Costeña') o unas gotas de Tabasco®
· El zumo de un limón
· 1 cucharadita de azúcar de coco (o panela o el azúcar que uses habitualmente)
· Una pizca de sal



ELABORACIÓN


1. Tuesta en una sartén a fuego medio durante un par de minutos los cacahuetes, se queman con facilidad, mueve a menudo y vigila el proceso. Retira a un plato cuando comiencen a dorarse.
Deja que pierdan un poquito de temperatura antes de proseguir con la receta.

2. Pon los cacahuetes junto con el resto de ingredientes en un robot procesador o en la Thermomix y licua hasta conseguir una pasta cremosa. Puedes añadir más o menos cantidad de cualquiera de los ingredientes hasta conseguir la consistencia y sabor que más te guste.

3. Pon en un bote con tapa y guarda en la nevera. Aguantará sin problema alrededor de una semana.


¡Espero que te guste!



Cómo asar pimientos en cazuela. Receta de pimientos asados sin horno


Asar pimientos siempre es una agradable ocupación, el aroma que poquito a poco inunda toda la casa resulta muy agradable —y apetecible— en un día hogareño cualquiera. Además, si los pones en un bote de cristal (el típico que reciclas de cualquier conserva de verduras, mermeladas etc) o en un recipiente hermético, se mantienen perfectos durante varios días y quedan deliciosos en un montón de recetas.




Hacer estos pimientos sin la necesidad de tener que encender el horno tiene sus ventajas, por un lado no nos de pereza hacerlos en épocas calurosas y por otro nos ayuda a ahorrar energía eléctrica.

¿Te animas a prepararlos conmigo? Pues vamos a ello.


INGREDIENTES

· 2 pimientos rojos hermosos
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal



ELABORACIÓN


1. En primer lugar lava bien y seca los pimientos.

2. Frota con unas gotas de aceite y echa un poquito de sal.

3. Pon en la cazuela (yo usé una cocotte), tapa y lleva al fuego (o placa de inducción, cada uno lo que buenamente pueda). Cocina durante unos 45 minutos a fuego o potencia media (mi placa tiene 9 niveles de potencia y lo mantuve al 5 durante todo el proceso).
Si es posible no destapes en ningún momento, ni para dar la vuelta a los pimientos. En caso de que su tamaño te lo permita, mueve la cazuela para que sin destapar ellos solitos se den vuelta. En caso de que no sea así y te suceda como a mi, que los pimientos son tan grandotes que queden muy justos en el interior, destapa y voltea con la ayuda de dos utensilios romos de madera (no uses tenedores porque si pinchas los pimientos se saldrá el vapor que se genera en su interior y se fastidiará el invento) y listo. Repite la operación dos o tres veces durante la cocción.

4. Pasados los 45-50 minutos, apaga, retira del fuego y deja reposar unos minutos para poder pelar los pimientos sin riesgo de escaldarte las yemas de los dedos.
Eso sí, te aconsejo comenzar a pelarlos cuando aún están tibios porque así resulta mucho más cómodo y sencillo hacerlo.

5. Mantén en trozos grandes o corta en tiras, colóca en un recipiente hermético o bote de cristal con tapa y guarda en la nevera.
Aguantará varios días sin problema, por supuesto puedes optar por congelarlo ya que el resultado también es fantástico.



¡Espero que te resulte útil!

Fuente de la receta: Mercado Calabajío

Receta de tofu teriyaki. Cómo elaborar un marinado para realzar el sabor del tofu


El tofu pertenece a esa lista de ingredientes que no dejan indiferente a nadie, o los amas o los odias, con ellos no hay medias tintas. Aunque con el tofu, el balance de fans y detractores es bastante claro, no deja lugar discusión, en nuestro país —al menos por ahora— no es un alimento venerado.

En el caso de esta piedra angular del vegetarianismo y veganismo, su ausencia de sabor y especial textura hacen que muchas personas consideren al tofu como algo nada apetecible o directamente lo rechacen. Seguro que conoces a alguien que nunca lo ha probado o que si lo ha hecho prefiera olvidar la experiencia, es probable que incluso tú seas ese alguien.

Pues bien, hoy vamos a intentar corregir esa tendencia preparando un marinado que va a impulsar el sabor del tofu hasta cotas inimaginables, es muy fácil de hacer y los ingredientes que necesitaremos son facilísimos de conseguir, así que te invito a quedarte para descubrir todos los detalles.


Tan solo queda colocar la tapa, cerrar y mantener en el refrigerador macerando durante al menos 12 h.



INGREDIENTES


· 300 g de tofu firme
· 1/4 de taza de salsa de soja
· 2 cucharaditas de azúcar de coco
· 1 cucharadita colmada de jengibre fresco rallado
· 1 cucharadita colmada de ajo rallado
· 1 cucharadita de tahini


ELABORACIÓN


1. Trocea el tofu en dados de unos 3 cm. Reserva en un recipiente hermético o bote de cristal con tapa.

2. Mezcla todos los ingredientes del marinado teriyaki, bate con la ayuda de unas pequeñas varillas o una cuchara hasta conseguir disolver los cristales de azúcar.

3. Vierte el marinado sobre el tofu, coloca la tapa (asegúrate de que queda bien cerrado) y guarda en la nevera durante al menos 12 horas, aunque lo ideal sería que lo hicieras de un día para otro, así el tofu tomará todo el delicioso sabor de este marinado.

4. Transcurrido ese tiempo, escurre —pero no te deshagas del marinado porque en el siguiente paso te daré una opción para utilizarlo— y saltea en un wok a fuego fuerte hasta que los dados de tofu queden completamente dorados y crujientes por fuera. En este momento tienes dos opciones: servirlo así —ya estaría listo para comerlo— o añadir el marinado y dejar que se reduzca completamente para conseguir un sabor mucho más intenso y cierto efecto 'braseado'.



- Consejos -
Resulta delicioso acompañado de arroz o pasta integral y verduras salteadas (vainitas o judías verdes, pequeños arbolitos de brócoli o bastones de zanahoria al vapor, hongos Portobello o espárragos verdes cocinados a la plancha, tomatitos cherry aderezados con salsa de soja, un hilo de miel, aceite de sésamo o de cacahuete y unas gotas de vinagre de arroz, etc) o zoodles de calabacín y unas setas shitake. Remata tu saludable y exótico platazo con un poquito de salsa sriracha, cilantro fresco picado y una fina lluvia de sésamo tostado y te sentirás como si estuvieras rozando el cielo.



¡Espero que os guste!


Fuente de la receta: Vida Vegana



El tiramisú más fácil y rápido de hacer del mundo


El tiramisú probablemente sea uno de los postres más famosos del mundo, reúne muchas de las cualidades que convierten un dulce bocado en algo irresistible; es cremoso, no empalaga y lleva cacao.
¿Qué más podemos pedirle? ¡Pues que sea muy sencillito de hacer y tenga menos calorías, por ejemplo!

Si bien es cierto que hacer la versión original no es nada complicado, hoy vamos a simplificar el proceso para que prepararlo resulte aún más fácil e infinitamente más rápido. Y ya de paso, metidos en harina aprovechamos y modificamos la lista de ingredientes para recortar sustancialmente el número de calorías del resultado —eso sí, sin restarle el encanto innato que lo coloca en el puesto número uno dentro de la categoría de postres 'cafeteados'—.




Si te apetece probar un pastel delicioso que te hará triunfar siempre que lo prepares y además huyes de las recetas sobrecargadas de azúcar o nata, esta es sin duda tu mejor elección.

Una última cosa, te aconsejo que intentes hacerte con un molde o recipiente cerámico de 12x12 cm, es la medida exacta para que esta receta quede perfecta. Los bizcochos encajan sin tener que andar utilizando recortes, lo que simplifica un montón el proceso de montaje de las capas y ayuda a no desanimarte en caso de que la repostería no sea lo tuyo —como sucede conmigo— ya que queda perfectamente presentado.



INGREDIENTES (para 2-4 personas)

· 8 bizcochos estilo 'savoiardi' de Gullón
· 1 taza de café recién hecho (natural o descafeinado, como prefieras)
· 200 g de queso mascarpone 
· 150 g de yogur de vainilla (es importante que elijas uno de alta calidad y textura muy cremosa)
· 1 vaina de vainilla o unas gotas de extracto natural de vainilla
· 1 cucharada sopera de panela o azúcar de coco (opcional) (yo no le pongo nada)
· Caca puro desgrasado (uso el de Valor)


ELABORACIÓN


1. Mezcla en un cuenco el queso mascarpone con el yogur y las gotas de extracto natural de vainilla o las semillitas del interior de la vaina de vainilla. Bate unos segundos con la ayuda de tenedor o unas pequeñas varillas hasta conseguir una crema homogénea. Reserva.

2. Añade el azúcar (panela, stevia o edulcorante artificial si lo prefieres) al café recién hecho (pero un poquito templado), revuelve con una cucharita para que se disuelva. Vierte en un plato hondo amplio.

3. Remoja unos segundos los bizcochos en el café, este paso es fácil pero requiere un poquito de mimo a la hora de manipularlos una vez están húmedos para evitar que se rompan.

4. Monta las capas del pastel, para ello coloca una base de 4 bizcochos (remojados y escurridos), cubre con la mitad de la crema, coloca una segunda capa de bizcochos, extiende el resto de la crema, alisa cuidadosamente la superficie —sin obsesionarte, el toque rústico e imperfecto que le damos a los postres los 'chapucerillos' a este en concreto le va estupendamente jajajaja— y remata con cacao (espolvorea con la ayuda de un colador).

5. Sirve inmediatamente o reserva un rato en la nevera para servir fresco, en cualquiera de los dos casos queda de escándalo.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia

Natillas de papaya y cacao. Receta de natillas saludables (muy fácil de hacer y sin lactosa)


Fácil, facilísimo, rico, riquísimo ¿Que si te lo recomiendo? ¡Sin duda!
Esta receta de natillas de papaya y cacao ha logrado sorprenderme como no lo hacía otra cosa desde hace mucho tiempo. Es un lujo descubrir preparaciones tan deliciosas como esta, perlas que por carambolas del destino una se encuentra por la red y afortunadamente decide probar.





Papaya, cacao y agua, tan solo necesitas tres ingredientes para darte un capricho en una tarde de antojo —cuatro si decides poner una cucharadita de un endulzante natural como azúcar de coco o panela o unas gotas de edulcorante artificial—. Toma nota porque no puedes perder la oportunidad de probarlo ¡Disfrutarás sin remordimientos!

Además, si no dispones de papaya —no te gusta, no la encuentras o simplemente no te interesa comprarla— en la receta original nos ofrecen la posibilidad de prepararlo con otras frutas como plátano, caqui, aguacate o incluso con calabaza o boniato asados.


INGREDIENTES

· 300 g de papaya madura
· 25 g de cacao puro en polvo (yo uso el desgrasado de Valor)
· 25 g de agua



ELABORACIÓN


1. Pela y elimina las semillas de la papaya. Trocea y pon en el vaso de tu robot triturador o Thermomix si dispones de ella.

2. Añade el cacao y el agua.

3. Tritura hasta conseguir una textura idéntica a la de unas natillas de chocolate.

4. Sirve en pequeños vasitos o los recipientes que hayas elegido, decora como más te guste* y disfruta.

*yo lo he servido espolvoreado con un poquito de cacao, unas rodajas de kumquat y unas hojitas de hierbabuena.


- Importante -
Para que el resultado sea el esperado, te recomiendo que no prepares estas natillas de papaya y cacao con demasiada antelación, si lo haces y las guardas en la nevera su textura se verá modificada. No pasa nada, no están mal pero ya no es lo mismo, pierden su cremosidad y adquieren una textura gelatinosa que recuerda más a una panna cotta que a unas natillas de chocolate.


¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: Chef Bosquet