Garbanzos crujientes especiados. Receta de snack saludable de garbanzos horneados


Estos garbanzos horneados, crujientes y especiados, son una saludable y divertida opción para el aperitivo, un ingrediente diferente en tus ensaladas o el sustituto ideal a los clásicos picatostes en todo tipo de cremas de verduras. Elige tu versión, varía las especias a tu gusto* y disfruta de cada bocado mientras te cuidas.


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INGREDIENTES

· 400 gr de garbanzos cocidos (el equivalente a un bote grande de los de cristal)
· 1 y 1/2 cucharada de postre de ajo en polvo
· 1 cucharada de postre bien colmada de comino en polvo
· 1 cucharada de postre de curry (o simplemente cúrcuma, como prefieras)
· 1 y 1/2 cucharadas de postre de pimentón de la Vera (dulce y/o picante)
· 1 cucharada de postre de sal
· 1 cucharada de postre de azúcar moreno
· 1/2 cucharada de postre de pimienta molida
· 30 ml de zumo de limón
· 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra




ELABORACIÓN


1. Pon un colador sobre un cuenco y escurre los garbanzos**, después extiéndelos sobre papel de cocina absorbente e intenta (sin despellejarlos o romperlos) que queden bien secos.

2. Mezcla todas las especias y la sal en un cuenco amplio, añade el zumo de limón y el aceite de oliva y bate con un tenedor o unas pequeñas varillas hasta conseguir una emulsión homogénea. Reserva.

3. Pon los garbanzos en el cuenco junto con la mezcla de especias y mezcla cuidadosamente para que se embadurnen bien pero evitando romperlos o machacarlos.

4. Saca la bandeja del horno y fórrala con papel de hornear.
Enciende el horno y precalienta a 200º.

5. Extiende los garbanzos sobre la bandeja del horno, evita que queden unos encima de otros.

6. Lleva al horno y baja la temperatura a 180º. Hornea unos 45 minutos, durante los cuales deberás 'voltear' los garbanzos un par de veces al menos para que queden cocinados de manera uniforme.

7. Cuando los garbanzos tengan un bonito color y estén crujientes a tu gusto, saca la bandeja del horno, deja reposar unos minutos y disfruta como aperitivo o deja enfriar completamente y guarda en un bote hermético (que mantendrás en un lugar oscuro y seco) para utilizar en ensaladas o cremas de verduras. Aguantarán 3 ó 4 días sin problema (si es que no 'desaparecen' antes, claro)

*prueba con orégano, tomillo, romero, cebolla en polvo, jengibre o un poquito de wasabi. O prepara una versión dulce con canela, cardamomo, anís estrellado y un poquito de miel o sirope de arce.
**no tires el líquido de cocción de los garbanzos (también llamado 'aquafaba'), te vendrá genial para preparar esta deliciosa Mousse de chocolate.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


Mousse de chocolate y 'aquafaba'. Receta vegana, sin huevo


Consumo huevos de manera habitual, no soy vegana ni alérgica, pero esta receta captó mi atención desde el primer instante. Cuando la vi supe que tenía que probarla y enseguida tuve claro que si el resultado era satisfactorio vendría inmediatamente al blog para compartirlo contigo.
Pues bien, como ya habrás deducido, resultó fantástica y por eso me tienes intentando convencerte de que a partir de ahora no desperdicies la 'aquafaba' o líquido de cocción de los garbanzos (legumbres en general, pero especialmente alubias blancas y garbanzos, siendo estos últimos los más usados).


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Puede sonarte extraño y parecerte imposible que con ese líquido tan 'simplón' podamos realizar un postre tan delicioso como una mousse de chocolate, pero te prometo que el resultado te sorprenderá y no podrás parar de pensar en su maravillosa textura y en el idéntico sabor al original durante días.

Parece magia pero en realidad es algo tan sencillo como sustituir la clara de huevo por 'aquafaba' para conseguir el mismo efecto del huevo cuando al batir a alta velocidad el agua y las proteínas se convierten en esa aireada y esponjosa masa de espuma blanca.

Una última cosa, porque imagino que será la pregunta que ahora mismo te estés haciendo, NO sabe a garbanzo, no. Esta mousse sería capaz de colarse y engañar al paladar más goloso y experto en catar postres que puedas imaginar.


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INGREDIENTES

· 135 ml aproximadamente de 'aquafaba' (cantidad correspondiente al líquido de cocción/conserva de un bote grande de cristal de garbanzos)
· Una tableta de chocolate negro de calidad 
· Unas gotas de edulcorante (o sirope de agave o vuestro endulzante habitual)
· Unas gotas de extracto de vainilla o si lo prefieres ralladura de naranja


ELABORACIÓN


1. Pon un colador sobre un cuenco, echa los garbanzos y deja que el 'aquafaba' o líquido de cocción escurra completamente. 

2. Trocea con las manos un poquito la tableta de chocolate, pon en un pequeño recipiente apto para microondas y funde. Es importante que lo hagas en pequeños intervalos de tiempo, de 30 en 30 segundos o incluso, si puedes, de menos. Así evitarás que se queme (esto sucede con demasiada facilidad) y el chocolate quedará perfecto. Mezcla bien hasta conseguir una crema completamente homogénea, lisa y brillante. Reserva.

3. Comienza a montar la 'aquafaba' ayudándote de una batidora de varillas eléctricas o de un robot tipo 'Kitchenaid' si dispones de él. Debes conseguir el mismo efecto que el de las claras de huevo montadas a punto de nieve firme (pero no excesivamente duro), es super sencillo conseguirlo, no temas. Bate a velocidad media alta durante entre 5 y 10 minutos.
Más o menos a mitad del proceso, cuando el 'aquafaba' comienza a tornarse blanquecino, añade unas gotas de edulcorante o el endulzante que hayas elegido (en caso de que sea sirope de agave o azúcar hazlo poquito a poco) y el extracto de vainilla y/o la ralladura de naranja. Continua batiendo hasta que 'haga picos', como en las claras de huevo montadas a punto de nieve tradicionales, y obtengas una masa bastante firme y de color completamente blanco.

4. Por último, mezcla ayudándote con una espátula y realizando movimientos suaves y envolventes el 'aquafaba' montado con el chocolate fundido que tenías reservado.
Coloca en vasitos (conseguirás dos raciones bien generosas o cuatro más pequeñitas), lleva a la nevera un mínimo de 4 horas, sirve con un poco de chocolate rallado por encima y unas hojitas de hierbabuena o frutos rojos (¡Quedan deliciosos!) si lo deseas y disfruta de este fácil y sorprendente postre.


¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: Google


Escalivada. Receta de verduras asadas


Hoy nos ponemos mediterráneos hasta las trancas, cocinamos verduras de una deliciosa, sencilla y saludable manera, vamos a preparar escalivada.
La escalivada es un plato típico de Cataluña, Aragón, Comunidad Valenciana y Región de Murcia, que consiste en asar verduras ('escalivada' viene del verbo 'escalivar', que en catalán significa 'asar al rescoldo').

Al no disponer de unas buenas brasas a las que arrimar nuestra verdura, tendremos que conformarnos preparándolo en el horno ¡Queda buenísimo también y por supuesto resulta muy cómodo!

Te recomiendo aprovechar los jugos que irán soltando las verduras, añadir una pizca de ajo troceado pequeñito cuando vayas a servirlo y que utilices —en crudo— un aceite virgen extra de la mejor calidad que puedas permitirte para aliñarlo. Estos tres pequeños detalles harán que tu escalivada a partir de ahora se convierta en un bocada memorable.


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INGREDIENTES

· 2 berenjenas
· 2 cebollas
· 2 pimientos rojos
· 2 tomates
· 1 cabeza de ajo 
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal en escamas


ELABORACIÓN


1. Precalienta el horno a 200º.

2. Lava las berenjenas, los tomates y los pimientos. Reserva los tomates y coloca las berenjenas y los pimientos sobre la bandeja del horno.

3. Limpia los restos de suciedad de la capa externa de las cebollas y la cabeza de ajo, pero no los peles —esto ayudará a proteger su carne mientras están en el horno y quedarán deliciosos—, colócalos también en la bandeja.

4. Lleva al horno a 180º durante 60 minutos. Ha quien añade el aceite ahora, yo no, prefiero ponerlo después en crudo a la hora de servir las verduras.

5. Cuando tan solo falten 30 minutos para finalizar el tiempo, introduce los tomates en el horno.

6. Apaga el horno, entreabre la puerta del mismo y mantén la verdura en la bandeja para que pierda temperatura de manera progresiva y puedas pelarlo sin problemas.

7. Pela y parte en tiras las berenjenas. Pela, elimina las semillas y parte en tiras los pimientos. Pela también los tomates (eliminar las semillas es complicado por no decirte imposible, recomiendo que desistas de tu propósito jajajajaja). Pela las cebollas —yo no las troceo, me gusta mantener su forma original—. Y para finalizar extrae la 'carne' de los dientes de ajo, conseguirás un puré que podrás utilizar en forma de paté para untar sobre las tostas de pan o incorporarlo a una salsa romesco o una vinagreta suave —junto con parte del caldo que sueltan las verduras al asarlas— si sirves la escalivada como guarnición o timbal.

8. Coloca todas las verduras en un plato o fuente, riega con un hilo de aceite de oliva virgen extra y añade unas escamas de sal. Puedes poner también unas gotas de vinagre de Jerez si lo deseas  Yo, para finalizar, añado un poquito de pimienta negra recién molida porque me encanta el punto que le da, pero por supuesto esto es absolutamente opcional y dependerá del gusto de cada uno.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia



Lentejas con mijo y verduras. Qué es y cómo se utiliza el mijo. Receta con mijo



El mijo es uno de los cereales mejor valorado nutricionalmente que podemos encontrar en el panorama gastronómico pero, pese a este importante dato a su favor, hay que ser realistas y reconocer que no ha entrado jamás en la mayoría de los hogares españoles.
Tal vez sea por miedo a no saber cómo cocinarlo y terminar metiendo la pata o quizá porque muchos ni siquiera conocen su existencia, el caso es que es uno de los cereales que más puede ofrecernos y que menos consumimos.

Lo encontramos fácilmente en herbolarios, tiendas que vendan legumbres y cereales a granel, o en la sección de productos dietéticos de supermercados.

Su sabor es neutro, lo que le hace altamente interesante a la hora de combinar con otros ingredientes. Y su textura muy agradable (similar a la del cuscús), por lo que resulta muy rico cuando lo incluimos en recetas de legumbres, croquetas, hamburguesas e incluso postres o repostería.

Hoy mezclamos el mijo con lentejas y verduras, consiguiendo un delicioso y reconfortante plato de cuchara que te recomiendo sin duda. Una sencilla y económica opción para alimentarnos de manera saludable ahora que el frío aún invita a esto del 'cuchareo'.



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INGREDIENTES

· 1 vaso de lentejas
· 1/2 vaso de mijo
· 1 cebolla pequeña
· 1 zanahoria
· 1 puerro
· 1 calabacín pequeño
· 1 pimiento verde 'italiano'
· 2 dientes de ajo
· 1 cucharada sopera de salsa de tomate (o un tomate pequeño rallado, para eliminar la piel y pepitas, si lo prefieres)
· 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
· 1 cucharada de postre de pimentón de la Vera
· 1 hoja de laurel
· Una pizca de sal


ELABORACIÓN


1. Lava el mijo bajo el grifo con la ayuda de un colador. Pon en una cazuela con abundante agua y una pizca de sal y lleva al fuego hasta que comience a hervir. Baja el fuego y cuece hasta que esté listo, tardará unos 15 minutos.
Escurre y reserva.

2. Prepara las verduras; pela y trocea pequeñita la cebolla, pela y parte en pequeños trozos la zanahoria, lava y parte en rodajas finas el puerro, lava y parte en pequeños cubos el calabacín y el pimiento y por último pela y trocea el ajo.

3. Pon en la olla las lentejas, la cebolla, el puerro, el ajo, la salsa de tomate, el pimentón, la hoja de laurel, una pizca de sal y cubre con agua. Cierra la olla y cocina durante unos 5 o 6 minutos, retira del fuego y deja que pierda la presión para que termine de cocinarse y las lentejas queden perfectas.

4. Lleva una sartén al fuego, pon la cucharada de aceite y saltea la verdura restante (pimiento, calabacín y zanahoria. Añade apio también si quieres, le va genial) a fuego fuerte para conseguir un efecto 'wok' que potenciará su sabor y dará una textura fantástica a nuestro guiso. Agrega una pizca de sal o, si si quieres dar al plato un 'toque oriental', añade una cucharada de salsa de soja. Cocina a tu gusto, estará listo cuando alcancen el punto que desees.

5. Mezcla las lentejas con el mijo que tenías reservado y con las verduras que acabas de saltear.
Deja que repose unos minutos para que 'asienten' los sabores y ya estará listo para servir y por supuesto, disfrutar.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia.



Patatas 'planchadas', la guarnición perfecta. Receta ligera de patatas


Hoy cocinamos con patatas, bueno, con ellas y con la mala prensa que de forma tan injusta recae sobre sus hombros. Creo que ya es hora de hacer un esfuerzo y desterrar para siempre la errónea idea de que son un ingrediente prohibido para aquellos que persiguen una alimentación saludable. En realidad es más bien todo lo contrario, este humilde tubérculo no debería faltar como base de ninguna dieta equilibrada que se precie, por la cantidad de beneficios que aporta a nuestro organismo.


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Ellas, las patatas, sí que son un 'superalimento' y por eso hoy vamos a homenajearlas preparándolas de una sencillísima forma. Partiendo de unas clásicas patatas cocinadas al vapor que remataremos con un toque de plancha que las confiere un sabor y una textura muy agradables, lograremos un sorprendente, económico y sobre todo socorrido plato que gustará a toda la familia.



INGREDIENTES

· Patatas pequeñas (la cantidad que quepa en el estuche)
· Romero fresco (o una ramita de orégano o tomillo fresco)
· Unos dientes de ajo sin pelar
· Mezcla de pimientas (rosa, blanca, negra)
· Sal en escamas
· Unas gotas de aceite de oliva virgen extra



ELABORACIÓN


1. Lava concienzudamente las patatas ya que vas a usarlas con piel.

2. Coloca en un estuche para cocina al vapor, acompaña del romero —o de las hierbas aromáticas que hayas decidido ponerle—, cierra el estuche* (sí, sí, sin pinchar las patatas, ni añadir agua, ni nada. Está todo correcto, tranquilo/a jajajaja) y lleva al microondas. Programa 5 minutos.
*si no tienes estuche para cocina al vapor, prepara las patatas al vapor de manera tradicional (es decir, con una vaporera) o cuece durante unos 18 minutos en una cazuela con abundante agua como se hizo toda la vida.

3. Pasados los 5 minutos, deja que repose —sin abrir— un par de minutos más dentro del microondas.

4. Lleva una plancha o sartén al fuego, añade unas gotas de aceite de oliva virgen extra y extiende por toda la superficie, machaca dos o tres dientes de ajo con la hoja de un cuchillo 'cebollero' y pon en la sartén sin pelar.

5. Haz con las patatas que has cocinado al vapor lo mismo que acabas de hacer con los dientes de ajo, es decir, ayudándote con un cuchillo grande —colocándole de manera horizontal sobre cada patata—aplasta hasta romperlas o 'chafarlas' ligeramente.

6. Pasa por la plancha, a fuego fuerte, añade la pimienta (cantidad libre) y la sal en escamas.
Dora las patatas por ambos lados y sirve inmediatamente si vas a utilizarlas como guarnición o retira del fuego y deja reposar unos minutos si vas a incorporarlas como ingrediente de una ensalada templada.


-Consejos-

· Elige tu mezcla de especias favorita para añadir e ir variando, en función de lo que vayan a acompañar, la preparación de estas riquísimas patatas planchadas; curry, texmex, garam masala, tzatziki, oriental etc.
· Dale un toque picante: espolvorea con pimentón picante o copos de chile o añade unas gotas de Tabasco, sriracha o tu salsa 'hot' favorita.
· Sirve con hierbas frescas, que añadirás una vez tengas las patatas fuera de la plancha, el perejil o el cilantro son excelentes opciones.
· Acompaña con alguna salsa cremosa —si es casera mejor— a base de yogur, mayonesa o crema agria y eneldo ¡Verás que cosa más buena! Ideal para servir con platos de salmón. 



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia.


Cocina fácil: huevos rellenos. Ideas y trucos para preparar deliciosos huevos rellenos


Es probable que en casa siempre prepares los huevos rellenos de la misma forma, con una base de mayonesa y atún y remates con la clásica lluvia de yema rallada. También es probable que  relaciones este plato a la más tierna infancia y siempre enmarcado dentro de la época más calurosa del año, el verano. Bueno, pues ya va siendo hora de que cambies el chip ¿No crees?
Para ello hoy me he propuesto darte ideas que ayudarán a que comer huevos rellenos vuelva a parecerte tan delicioso plan como cuando tenias 6 años y tu madre los llevaba en un Tupper a la playa o al campo.


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Hay infinitas posibilidades tanto para el relleno como para la presentación. Diferentes ingredientes para un mismo resultado, un sencillo pero delicioso bocado.

Comencemos por algo obvio pero no por ello menos importante, elegir unos huevos frescos y de calidad. Si son de 'gallinas felices' por supuesto mejor que mejor, sin duda.

La importancia de la base del relleno ¿Y esto qué significa? Pues muy sencillo, decide si prefieres mayonesa, lactonesa, salsa rosa, tártara, César, hummus, queso fresco batido (para una versión ligera) o crema de aguacate (esta última muy fácil de hacer, tan solo debes chafar la pulpa de un aguacate maduro con una yema cocida, un poco de mayonesa, unas gotas de limón, alguna de tu mezcla de especias favorita, un poquito de sal y pimienta negra) si vas a servir en frío. O bien bechamel o salsa de tomate si tu idea es tomar los huevos como plato caliente.

Atrévete a dar un poquito de lado al atún (es maravilloso, lo sé, a mi me encanta pero en esta receta ya está más visto que el tebeo y hemos quedado en que íbamos a darle otro aire a estos huevos), utiliza; pollo asado o cocinado a la plancha, champiñones portobello (tan finamente troceados que puedas utilizarlos en crudo), dados de manzana o mango con queso azul, espinacas (crudas si eliges salsa en frío o cocidas y escurridas si optas por usar bechamel de base), rúcula (lo mismo que con las hojas de espinacas), carne picada con especias 'tex mex', arroz basmati cocido, salmón, trucha o bacalao ahumados, carne de cangrejo, maíz dulce, apio cortado finamente, hinojo o rábanos, algún encurtido (las alcaparras, aceitunas o pepinillos aquí funcionan de vicio) etc.

Una vez hayas elegido los ingredientes trocea y mezcla en un cuenco —ayudándote con un tenedor para machacarlo y que los ingredientes se integren sin problema— con parte de las yemas cocidas y el ingrediente base que hayas decidido o pon en un procesador o batidora y tritura hasta conseguir una crema más lisa y homogénea —que después meterás en una manga pastelera para rellenar con ella—.

Entre todos todos los ingredientes que te describo arriba tienes combinaciones imbatibles en sabor. Ahora tan solo te queda elegir la decoración y si sustituyes el huevo rallado por trocitos de frutos secos (prueba con anacardos, nueces o pistachos), semillas de girasol o calabaza tostadas, granos de granada (un toque fresco y 'crunch' que me encanta), cebolla frita crujiente (de la de los perritos de Ikea, sí jajajaja) o lo que a ti se te ocurra.

Espolvorea una pizca de pimentón de la Vera (dulce o picante, según los gustos de tu público), o curry si has usado pollo y manzana, o comino si llevan la carne picada tex-mex, o cardamomo o nuez moscada para la bechamel, o pimienta de Jamaica o garam masala o...¡Lo que tu prefieras!

Sirve fríos —no te dé corte meterlos un rato a la nevera antes de llevarlos a la mesa— o gratina unos minutos en caso de te hayas decantado por la cremosa y siempre exitosa bechamel.

En definitiva, innova, crea y disfruta, pero sin olvidar que si mezclas atún con salsa de tomate y mayonesa, estarás preparando —otra vez— unos fabulosos —y clásicos— 'Mimosa' sin apenas darte cuenta.