Carrot Cake o pastel fácil de zanahoria


Os he contado más de una vez mi falta de mano izquierda con el tema de la repostería, no se me da, qué le voy a hacer. Y no me puedo quejar, sé perfectamente por qué no lo hago bien, es muy sencillo ¡No tengo paciencia!
Por eso cuando encuentro recetas, como ésta, tan fácil y tan ricas me emociono y vengo corriendo a contároslo para que los "impacientes" (como yo) os podáis lucir con el postre en alguna ocasión jajaja.
Es una gozada hacerle porque no hay que estresarse intentando que quede perfecto a la hora de rellenarle o cubrirle con el buttercream (la crema, vamos). Cuanto más aspecto de "rústico" tenga mejor, esa es la gracia.





Resulta un pastel delicado y riquísimo, nada empalagoso.
¿No le habéis probado? Venga, pues no hay excusa, la lista de ingredientes y la receta son increíblemente sencillas.
Vamos a ello.



INGREDIENTES

· 4 huevos
· 200 gr de azúcar moreno
· 400 gr de zanahoria
· 230 gr de aceite de girasol
· 280 gr de harina de repostería (o integral si os apetece)
· 1 sobre de levadura Royal
· 1 cucharadita de postre de canela
· 1 pizca de nuez moscada
· 1 pizca de sal

- Buttercream:
· 125 gr de mantequilla sin sal
· 300 gr de azúcar glass
· 150 gr de queso Philadelphia
· 1 cucharadita de extracto de vainilla


ELABORACIÓN

1. Precalentamos el horno a 180º.

2. Batimos los huevos con el azúcar.

3. Añadimos el aceite y batimos un par de minutos más.

4. Pelamos, lavamos y rallamos las zanahorias. Las añadimos a la mezcla.

5. Mezclamos en otro recipiente los ingredientes secos para el bizcocho, es decir; la harina y la levadura tamizadas, la pizca de sal, canela en polvo y nuez moscada.
Lo movemos bien y lo incorporamos a la mezcla anterior hasta conseguir que quede perfectamente integrado.

6. Vertemos en un molde (que habremos engrasado y enharinado previamente) y horneamos durante unos 45/50 minutos a 180º o hasta que al pinchar un palo de brocheta salga limpio.

7. Una vez hemos sacado del horno esperamos a que el bizcocho temple antes de desmoldarle sobre una rejilla para que se enfríe completamente (y poder extender sobre él la buttercream que vamos a preparar ahora mismo)


Preparación del buttercream:

1. Batimos en primer lugar, con unas varillas o con la ayuda de un robot, la mantequilla durante un par de minutos aproximadamente.

2. A continuación añadimos el azúcar glass (ya sabéis que podéis hacerlo casero con la Thermomix o un molinillo de café y ahorraros unos cuantos euros).

3. Cuando comprobamos que están bien integrados es el momento de incorporar el queso Philadelphia y el extracto de vainilla.

4. Terminamos de mezclar y extendemos sobre la superficie del bizcocho.
Yo acostumbro a abrirle por la mitad de manera longitudinal y extiendo 1/3 de buttercream, vuelvo a tapar y extiendo los 2/3 restantes en la superficie.


- Notas -

Podéis añadir a la masa del bizcocho (a la vez que pongáis la zanahoria rallada) 150 gr de nueces picaditas, queda delicioso. Yo no las pongo porque una antipática alergia me impide comer ese fruto seco.



¡ESPERO QUE OS GUSTE!

Fuente de la receta: propia.



Coliflor en salsa de pimentón y cominos


Que se puede preparar la verdura de manera variada para que nunca nos aburramos es sabido por todos, que es importante darla el punto de cocción adecuado también, que por muy poquito dinero podemos llevar a la mesa un platazo estupendo ídem.
Bueno pues la receta que hoy os dejo reúne todas estas premisas y muchas más.
Es sencilla y sobre todo riquísima, tradicional pero nada trabajosa.




Necesito únicamente un último detalle para terminar de convenceros, que os guste la coliflor.


INGREDIENTES

· 1 coliflor pequeña
· 1 cebolla pequeña
· 1 pimiento verde italiano
· 4 dientes de ajo
· 1 tomate maduro rallado (para eliminar piel y semillas)
· 1 cucharada sopera colmada de harina
· 1/2 cucharadita de postre de carne de pimiento choricero
· 1/2 cucharadita de postre de pimentón dulce y/o picante
· 1 cucharadita de postre de cominos en grano (o molido si o preferís)
· Perejil fresco picado
· Una pizca de sal
· 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
· Caldo de verdura o agua


ELABORACIÓN

1. Limpiamos, separamos en pequeños "arbolitos", lavamos y reservamos la coliflor.

2. Picamos en brunoise la cebolla, el pimiento y el ajo.
Ponemos a rehogar con el aceite de oliva en una cazuela baja pero amplia o en una sartén alta.

3. Cuando la verdura va tomando color añadimos el tomate rallado y cocinamos unos 5 minutos más.

4. Incorporamos la harina y cocinamos un par de minutos para que después no tenga ese desagradable sabor a crudo que puede arruinar un plato.
Añadimos el pimentón y la carne de pimiento choricero, mezclamos y cocinamos un minuto más.

5. Es el momento de incorporar el caldo, mezclando con las varillas hasta conseguir una salsa clara o "velouté", añadimos los cominos, tapamos y cocinamos a fuego suave durante al menos 15 minutos.

6. Comprobamos el punto de sal y añadimos los arbolitos de coliflor (sí, les añadimos crudos, hacedme caso jajajaja). Tapamos y cocinamos unos minutos hasta que la coliflor está a nuestro gusto.
En 8 ó 10 minutos estará listo, al menos en nuestro caso en ese tiempo conseguimos la textura que más nos gusta.
(si viésemos que la salsa ha quedado demasiado espesa y que la coliflor no se va a cocinar añadiríamos un poquito más de caldo de verduras o agua sin problema)

7. Una vez comprobamos que el punto de cocción de la coliflor está perfecto, espolvoreamos con un poquito de perejil fresco picado, servimos y disfrutamos.

Al ser un guiso podemos cocinarlo con antelación, ya sabéis que el reposo le sienta estupendamente a este tipo de recetas.


¡ESPERO QUE OS GUSTE!

Fuente de la receta: propia.



¡Una de rabas!


Rabas, santo y seña de los fines de semana cántabros.
Imprescindibles si vienes a Cantabria, añoradas cuando sales, un recuerdo de infancia, acompañadas de vermú, blanco o caña son nuestra bandera, un aperitivo del que presumir y sobre el que debatir.
¿Con limón? ¿Sin limón? ¿En anillas? ¿Tiras, acaso? ¿El magano* pelado o sin pelar?
A mi sin limón, en tiras y con piel ¡Por favor!




Rabas, ellas me acompañan desde que el mosto o un Kas de limón (o Fanta de naranja, nunca al revés) eran las bebidas más emocionantes que podías pedir al entrar con tus padres en cualquier bar de Santander.

Ellas estaban en bodas, bautizos y comuniones, sin complejos. Después hubo un tiempo en el que servirlas durante un aperitivo era síntoma de baja estopa o algo peor, eras un hortera.
Afortunadamente ya pasamos esa estúpida "gripe" y de nuevo se ven en los sitios más "chic" o "glam" o cómo se diga.

Comerlas, en Santander es un acto social, el acto por excelencia, casi un rito. En la capital cualquier día es bueno, no es necesario esperar al fin de semana.
Unen, hacen piña, excusa ideal para verse con los amigos y combatir resacas en mañanas domingueras.

Allá donde vamos hablamos de ellas e inevitablemente las comparamos con las de la tierruca.

¿Mis preferidas?
La lista podría ser interminable porque tenemos muchos y muy buenos lugares donde comerlas pero me voy a mojar y os voy a dejar mi lista de imprescindibles.
(importante: el orden de factores no altera el producto. Es decir, no es un ranking)

- Restaurante Laury, Santander.

- Restaurante Cañadío, Santander.

- La Casona del Judío, Santander.

La Tucho, San román de la Llanilla (Corbán-Santander)

- Bar del Puerto, Santander.

- Gelín, El Rey de las rabas, Santander (¡Un clásico!)

- Bar Cos, Santander.

- Bar Eloy, Liencres (sus rabas "chachis" son un espectáculo para los sentidos)


¿Mi receta?
Con toda humildad os dejo nuestra receta, como las hacemos en casa. No hay trucos, lo único importante es trabajar con materia prima de calidad y darlas el punto adecuado enharinándolas ligeramente y friéndolas en abundante aceite de oliva suave bien caliente durante unos pocos segundos, ni más ni menos.

Si vienes de visita no puedes irte sin probarlas. Sería como ir a París y cerrar los ojos para no ver la Torre Eiffel o estar en NY y no acercarte a Times Square para saludar a la cámara (¿A qué tú también lo hiciste? jajajaja)

En definitiva, nuestras rabas son diferentes, mera cuestión cultural y algo intrínseco a Santander, bueno a Cantabria en general.
No son calamares a la romana, ni las comemos en bocadillo.
Nuestras rabas son eso, rabas. Y van en ración y sin pan. 


¿Qué, nos vamos de rabas? Venga, que ésta la pago yo.


*así llamamos al calamar en Cantabria.


Gilda (pincho)


Por lo que tengo entendido este famoso pincho (sobre todo en el norte de España) fue creado en un Bar de San Sebastián, Casa Vallés, hace más de 60 años y debe su nombre a la famosa "Gilda", encarnada en 1946 por la actriz Rita Hayworth.
¿Y qué relación puede tener este delicioso pincho con la no menos "deliciosa" película? Pues la leyenda reza que se lo dedicaron por ser "salada, verde y un poquito picante"...como el papel interpretado por Rita y que tantas pasiones levantó.




Pienso que no hay mejor aperitivo y más fácil de hacer que una buena GILDA, esta es la combinación original;
- Aceituna + guindilla + anchoa

Pero existen originales variantes, como:

- Aceituna + pepinilllo + guindilla (piparra) + huevo de codorniz + anchoa (la que aparece en la imagen)
- Aceituna + cebolleta en vinagre + bonito + pimiento + guindilla + anchoa
- Aceituna + guindilla + boquerón + pepinillo + anchoa

Y así infinidad de combinaciones, elegid la que os guste y disfrutad.

Lo único realmente importante es usar ingredientes de primera calidad y terminar la gilda con unas gotas de un buen aceite de oliva virgen extra que le aporta una untuosidad y un saborazo increíble.
¡Umm! Se me hace la boca agua mientras os describo y escribo esta receta.

Acompañadas de un Vermouth, vino blanco o una cerveza es unos de los mejores planes gastronómicos para iniciar el aperitivo de cualquier fin de semana.


¡ESPERO QUE OS GUSTE!

Fuente de la receta: propia.
Post patrocinado por Grupo Consorcio.



Pasta fresca con trufa de Borgoña (Tuber Uncinatum)


No, no nos ha tocado la Primitiva ni hemos acertado un pleno al 15 en la Quiniela, tampoco hemos cobrado una herencia de un tío lejano ni me he vuelto loca, os lo prometo jajaja.
Hoy cocino con trufa porque, aunque no os lo creías, se puede hacer sin dejarse el bolsillo en el intento.
Como casi todo en la vida, hay trufas y trufas, ésta que hoy utilizamos es la prima "modesta" de la Tuber Melanosporum (o trufa de Perigord) pero no por ello pierde su encanto.
Aporta aroma y un delicioso sabor y su precio es mucho más razonable para uso familiar, así que puede ser una estupenda opción para los que parece que hemos nacido para ser millonarios por el paladar tan estupendo que tenemos pero solo eso, lo parece jajajaja.




A nosotros esta trufa, de unos 80-100* gr, nos costó 15 €. Que teniendo en cuenta la cantidad de cosas que hemos preparado con ella se convierte en un precio casi ridículo.
Pasta con trufa, huevos trufados (aquí no gastas trufa, solo nos aprovechamos de su aroma, otro día os cuento cómo se hacen), aceite de oliva aromatizado...en fin, que cunde un montón.


INGREDIENTES

· 1 envase de pasta fresca 
· Trufa de Borgoña (cantidad al gusto)
· 250 ml de nata especial cocina 
· Queso parmesano (un trozo de uno 40 ó 50 gr)
· Aceite de oliva (mejor si es aromatizado con trufa)
· Pimienta negra recién molida
· Sal


ELABORACIÓN

1. Ponemos en una olla abundante agua, cuando rompa a hervir añadimos una pizca de sal y a continuación la pasta.
Cocinamos siguiendo las instrucciones del fabricante, escurrimos (reservando un poquito del agua de cocción) y reservamos.

2. Mientras se cuece la pasta rallamos el queso y lo ponemos en un bowl junto con la nata y un poquito de trufa rallada, salpimentamos (teniendo en cuenta que el queso ya le aporta "sabrosura").
Mezclamos y reservamos un instante.

3. Una vez escurrida la pasta la volvemos a poner en la cazuela, añadimos la salsa y mantenemos a fuego muy suave durante unos 3 minutos,  mientras mezclamos cuidadosamente.
Si nos quedase demasiado espesa la salsa podemos añadir un poquito del agua de cocción que reservamos antes.

4. Emplatamos añadiendo unas láminas de trufa, servimos inmediatamente y disfrutamos.



¡ESPERO QUE OS GUSTE!

Fuente de la receta: propia.
*no la pesé pues nos la vendió un amigo.

Tallarines con pera y gorgonzola


Tomad nota de esta receta porque es fácil, delicada y muy pero que muy resultona.
Os animo a ponerla en práctica en cuanto podáis porque os va a encantar, cuando la pruebas sorprende lo sencillo que puede resultar darle un aire de alta cocina a nuestra mesa.





INGREDIENTES  (para 2 personas)

· Tallarines (unos 125 gr. por persona)
· 1 pera
· 80 gr de queso gorgonzola
· 200 ml de nata especial cocina
· Un trocito de mantequilla
· Una pizca de sal
· Mezcla de pimientas 

(añadir un puñadito de nueces a los ingredientes es una opción interesante, yo no lo hago, una antipática alergia no me lo permite)

ELABORACIÓN

1. Cocemos los tallarines siguiendo las instrucciones del fabricante.
Escurrimos, reservamos unos instantes.

2. Pelamos, partimos por la mitad y descorazonamos la pera.
Laminamos las 2 mitades y salteamos en una sartén con un poquito de mantequilla. Añadimos una pizca de sal y mezcla de pimientas recién molida.

3. Incorporamos la nata y mezclamos cuidadosamente para no "desmontar" demasiado las láminas de pera.

4. Mantenemos unos 3 minutos más a fuego medio-suave para que la salsa espese un poquito y adquiera una consistencia más cremosa.

5. Retiramos del fuego, añadimos el queso desmenuzado y los tallarines.

6. Mezclamos (de nuevo cuidadosamente), emplatamos y rematamos con un poquito más de pimienta recién molida.
Servimos inmediatamente y disfrutamos.


¡ESPERO QUE OS GUSTE!


Fuente de la receta: propia.