Ensaladilla de coliflor. Receta de ensaladilla rusa


Vamos a darle una vuelta de rosca a la ensaladilla rusa tradicional convirtiéndola en una riquísima y sorprendente ensaladilla de coliflor. Incluso si la palabra coliflor y 'me gusta' son incompatibles para ti en una misma frase, creo que puede que te guste esta refrescante y ligera versión de la ensaladilla rusa de toda la vida.


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Digo ligera porque frente a las 77 calorías por 100 gr de la patata tenemos las 25 calorías por cada 100 gr de la, tan a menudo odiada, coliflor.
Así que ya lo sabes, si no te gusta, vete reconciliándote con esta redondeada y carnosa inflorescencia aunque solo sea por rebajar calorías de un plato tan veraniego como es la ensaladilla rusa.



INGREDIENTES


· 1 coliflor pequeña 
· 2 zanahorias
· 100 gr de bonito del norte en conserva
· 2 chalotas (o cebolleta fresca)
· 4 pimientos de piquillo
· 2 huevos cocidos
· 200 gr de mayonesa
· El zumo de medio limón
· Sal
· Pimienta negra



ELABORACIÓN


1. Pon los huevos a cocer en abundante agua hirviendo con sal. Pasados unos 10 minutos desde que los añades a la cazuela, retira del fuego, refresca y deja que enfríen (sumergidos en agua fría) para poder pelarlos.

2. Limpia y parte en ramilletes lo más menudos posible la coliflor, elimina los tallos por muy pequeños que sean. Pela y parte en dados de unos 2 cm las zanahorias. Ponlo en un cestillo para vapor o en el recipiente Varoma de la Thermomix, si dispones del robot, y cocínalo al vapor durante unos 22-25 minutos.
Una vez está cocido reserva hasta que se enfríe por completo antes de mezclar con el resto de ingredientes.

3. Pela y parte en pequeños trozos los huevos cocidos, reserva una yema para rallar como decoración.

4. Pon el atún escurrido en un cuenco junto con los huevos que acabas de partir, añade las chalotas troceadas muy pequeñito, los pimientos de piquillo partidos pequeño también, el zumo de limón, la coliflor y la zanahoria, la mayonesa, una pizca de sal y pimienta negra al gusto.

5. Mezcla los ingredientes con una cuchara para que se amalgamen bien, comprueba el punto de sal, cubre con film transparente o pon la tapa si el cuenco la tuviera y lleva al frigorífico para que se enfríe antes de comerlo.

6. Sirve en una fuente, decora con la yema de huevo cocido que tenías reservada y disfruta.



- CONSEJOS -


· Puedes añadir otros ingredientes como; aceitunas rellenas, surimi, guisantes, máiz, etc. En fin, todo lo que pongas habitualmente en la ensaladilla rusa clásica o tu versión de este plato tan rico.

· Si prefieres preparar tú la mayonesa también te quedará delicioso, aunque en verano, por seguridad, te recomiendo usar mayonesa o mahonesa comercial.

· También puedes darle un 'toque' picante añadiendo unas guindillas partida en aros, me encanta el resultado.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: Mercado Calabajío

Pudding de chía y nectarina. Recetas con semillas de chía


Postre refrescante, ligero, delicioso y saciante. Postre de verano, saludable, vistoso (totalmente 'Instagrameable') y muy pero que muy fácil de hace.
Pero ¿Existe ese postre? Pues sí, lo hemos encontrado y hoy vamos a aprender a prepararlo.

Utilizando semillas de chía, de las que te hablé recientemente, y una deliciosa fruta de temporada como es la nectarina, conseguiremos una receta muy especial y riquísima. Por supuesto puedes cambiar la nectarina por tu fruta preferida o incluso combinar diferentes frutas, dale tu toque personal y verás como triunfas.



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Vas a tardar más tiempo en hacer la foto y subirla a tus rrss para fardar de lo bien que te ha quedado, que en prepararlo ¡Ya verás! 



INGREDIENTES (para 2 personas)

· 30 gr de semillas de chía
· 2 nectarinas un poquito maduras
· Leche vegetal (avena, arroz, almendra etc)
· Sirope de ágave (edulcorante líquido o tu 'endulzante' favorito)



ELABORACIÓN


1. Pesa y pon las semillas de chía en un bote con tapa, rellena el bote con leche vegetal (o leche desnatada de vaca si lo prefieres) y añade un poquito de sirope de ágave o edulcorante. Cierra el bote, agita y deja reposar en la nevera un mínimo de 3 horas para que 'gelidifique' y esté bien fresco a la hora de servirlo.

2. Pasado el tiempo de reposo y justo antes de ir a comerlo vamos a hacer una especie de crema o puré de fruta con las nectarinas; para ello tan solo debes lavar las nectarinas, trocearlas (sin pelar) y triturarlas con la ayuda de la batidora de mano o un robot de cocina. Añade también aquí sirope de Ágave o edulcorante al gusto y mezcla.

3. Saca de la nevera el bote donde tienes la mezcla de chía y leche, agita bien para deshacer posibles grumos o 'pegotes' de chía gelificada (puede que necesites meter una cuchara para ayudarte en esta tarea).

4. Sirve en vasitos, primero el pudding de chia y después la crema de nectarina, fotografía a conciencia y disfruta jajajajajaja.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


Guisantes con jamón ibérico y yema de huevo o 'la mejor salsa del mundo'



Estos guisantes con jamón ibérico y yema de huevo están buenísimos, la yema de huevo cruda genera una salsa que amalgama guisantes y jamón, otorgando una maravillosa untuosidad que seguramente no podrás quitarte de la cabeza y te obligará a repetir receta una y otra vez.
Te lo cuento mientras miro la imagen y se me hace la boca agua recordando lo buenos que estaban.


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Hace tiempo que pienso que la yema de huevo es la mejor salsa del mundo, su sedosa cremosidad, color y sabor hacen de ella algo tan especial que aún no he logrado encontrar, por más que busco, una salsa que la supere o que al menos me ofrezca idénticas cualidades.
Entiendo que esta forma de emplear la yema de huevo en crudo genere cierto rechazo, incluso es lógico pensar que pueda resultar peligroso no cocinarlo, pero te prometo que es una delicia que deberías probar y que además, si los huevos que usas ofrecen garantía de frescura, no tendrás ningún problema.

De verdad tienes que probarlos, deja a un lado los prejuicios y ponte manos a la obra con estos guisantes con jamón ibérico y yema de huevo ¡Te sorprenderán! Son una de las mejores cenas que puedo imaginar para cualquier época del año.



INGREDIENTES

· 300 gr de guisantes finos congelados*
· 75 gramón ibérico en taquitos
· 2 dientes de ajo 
· 4 yemas de huevo
· 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
· Sal en escamas
· Pimientas negra y rosa



ELABORACIÓN


1. Pon los guisantes en un colador y deja que se descongelen y pierdan el agua en caso de que lo tengan.

2. Pela y prensa o pica muy pequeñito los dientes de ajo.

3. Pon el aceite en una sartén, calienta y añade el ajo. Antes de que comience a dorarse incorpora los taquitos de jamón. Saltea durante unos 2 ó 3 minutos.

4. Añade los guisantes, continua rehogando a fuego medio-fuerte durante uno 4 minutos más.

5. Separa las claras de las yemas. No tires las claras, puedes reservarlas para otra receta.

6. Sirve bien calientes los guisantes que acabas de saltear con el jamón en platos individuales, pon una yema sobre cada montón de guisantes, añade unas escamas de sal sobre cada yema, pimienta negra y rosa (mejor si están recién molidas) y remata, si lo deseas, con unas gotas de aceite de oliva virgen extra. Lleva a la mesa y disfruta inmediatamente, verás que cosa más sencilla y rica.


*si aún no tienes guisantes favoritos, prueba los guisantes finos congelados de la marca Hacendado (vienen en bolsitas de 300 gr). Desde que los descubrí no uso otros y nunca faltan en nuestro congelador porque son una solución muy socorrida para comidas o cenas rápidas y saludables.
Y no, no me patrocina Mercadona. No caerá esa breva...jajajajajajaja

¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


Semillas de chía. Pros y contras de la chía. Recetas con semillas de chía


Seguro que te suenan, fijo que has oído hablar de ellas en algún lado, incluso es más que probable que alguna amiga, o tu cuñada, te haya descrito la cantidad de beneficios que aportan las semillas de chía a la salud y lo encantadísima que está desde que las ha descubierto.

Pues bien, sí, las semillas de chía tienen su lado positivo (nutrientes cuya ingesta conlleva beneficios indudables para nuestro cuerpo serrano, control del apetito debido a su alto poder saciante y una ayuda extra para evitar los tan poco deseados 'antojos' o el 'picoteo' entre comidas) pero también tienen unos aspectos menos amables que, como en todo lo que atañe a la salud, es mejor conocer y tener en cuenta a la hora de incluirlas en nuestra dieta (si se ingiere en grandes cantidades puede provocar desde malestar gastrointestinal, como inflamación o distensión abdominal, hasta una reducción considerable en la absorción de calcio, hierro y otros minerales que nuestro cuerpo necesita. Además de contener de manera natural compuestos con función anticoagulante que si mezclamos con medicamentos de igual función podrían aumentar el riesgo de sufrir sangrados o hemorragias).
Pero, por favor, no te vayas a alarmar y antes de terminar de leer este artículo llames a tu amiga o a tu cuñada para decirle 'deja de tomar la chía que te está matando' jajajajaja.
No pretendo trasladarte ese mensaje ni muchísimo menos, que no cunda el pánico.
No hay alimentos buenos ni malos, hay alimentos que tomados en su justa medida aportan valiosos beneficios y enriquecen nuestra dieta. Hasta el alimento más saludable que puedas imaginar debe ser ingerido con mesura dentro de una alimentación variada y rica en productos naturales para no provocar la reacción contraria a la deseada.

Pero comencemos por el principio y antes de continuar pongamos cara a estas pequeñas semillas que tanto están dando que hablar, sobre todo en Instagram, donde rara es la galería de un/a 'foodie' que se precie en la que no aparezcan en forma de 'pudding' o como 'topping' en coloridas y apetecibles ensaladas de frutas o verduras.



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La chía o Salvia hispanica, es una planta herbácea de la familia de las lamiáceas. Nativa del centro y sur de México, Guatemala y Nicaragua. Se cultiva, al igual que el lino (Linum usitatissimum), para aprovechar sus semillas como alimento ya que son ricas en ácido graso alfa-linolénico omega 3.

Al sumergir las semillas de chia en un medio acuso (leche animal o vegetal, zumo de frutas o caldo) y tras un reposo de varios minutos, enseguida observarás que el líquido ha gelificado completamente debido a la acción de un polisacárido mucilaginoso que recubre dichas semillas.
Las semillas de chía tienen la cualidad de absorber agua hasta doce veces su propio peso, lo que permite, una vez consumida, que nuestro organismo prolongue su estado óptimo de hidratación.
También ayuda a modular el metabolismo de ciertos compuestos lo que significa un interesante beneficio para los diabéticos, y gracias a su fibra provoca un efecto favorable durante la digestión que previene y ayuda a aliviar episodios de estreñimiento.


¿Pero entonces qué cantidad es la recomendable si decido incluir las semillas de chía en mi dieta?
15 gr. diarios es la cantidad máxima recomendada para un adulto.

¿Dónde puedo comprar las semillas de chía y qué precio tienen?
Encontrarás las semillas de chía sin ninguna complicación en herbolarios y en la sección de productos dietéticos de supermercados. Yo suelo comprarla en Aldi, de la marca GuTBio, a parte de proceder de cultivo ecológico está muy bien de precio (4,79€- 500gr). Eso sí, ya te aviso de antemano que es prácticamente imposible pillarla, siempre que voy veo montañas de quinoa u otras semillas pero de la chía ni rastro. Te recomiendo que si la vas a usar de forma regular, aproveches y compres varios paquetes cuando la tengas a tiro para tener reservas durante una temporada.

¿Qué recetas puedo preparar con chía?
Mi favorita es una de lo más sencillo y que preparo a menudo para el desayuno, tan solo debes poner 15 gr de semillas de chía en un pequeño vaso, 1/2 cucharadita de canela en polvo, unas gotas de edulcorante o de sirope de Ágave y terminar rellenando el vaso con leche (yo uso desnatada de vaca pero puedes poner cualquier leche vegetal que te guste; de arroz, avena, almendras etc). Mezclas bien, dejas reposar unos minutos para que se forme el 'gel' del que hablábamos antes y lista para disfrutar ¡Está riquísimo y resulta muy saciante!

Por supuesto puedes incluir las semillas de chía en otras muchas recetas para conseguir postres deliciosos y verdaderamente ligeros, usarlas en repostería como ingrediente de bizcochos o galletas, espolvorearlas sobre ensaladas, platos de verduras o sopas, combinarlas con cereales y añadir especias y frutos secos. O simplemente añadir chía y unas gotas de extracto de vainilla a un yogur natural, fácil y delicioso, te lo aseguro.
Usa las semillas de chía como más te gusten y disfruta de los beneficios que te aportan.


¡Espero que te resulte útil!



Salteado de kale y portobello. Receta de col kale.


Para evitar que cuidarnos suponga un esfuerzo añadido es importante tener siempre a mano recetas como esta, un salteado de col kale y hongos portobello que se prepara de una forma rápida y fácil y por supuesto resulta muy sabroso.


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La col kale es uno de los denominados 'superalimentos' que cada vez encontramos con mayor facilidad en los supermercados e incluso en pequeñas fruterías de barrio. No es un producto barato pero cunde bastante, además si tenemos en cuenta la cantidad de beneficios que nos proporciona, sin duda merece la pena que lo incluyamos en la cesta de la compra.



INGREDIENTES

· 1 ramillete de col kale
· 1 bandeja de hongos portobello
· 2 dientes de ajo
· 2 cucharadas de aceite de sésamo
· 1 cucharada sopera de salsa de soja
· Ralladura de naranja (evitando la parte blanca de a piel)
· Pimienta de Sichuan (o pimienta negra común, si no dispones de ella)
· Una pizca de sal
· Semillas de sésamo
· Salsa Sriracha (opcional)



ELABORACIÓN


1. Lava y seca las hojas de col kale, retira parte del tallo si es demasiado grueso y trocea las hojas. Reserva en un cuenco.

2. Corta y desecha el pie de los hongos portobello, limpia los sombreros con la ayuda de un cepillo* o un poco de papel de cocina (sin mojarlos para no añadir un exceso de agua a nuestro salteado). Lamina finamente los sombreros y reserva un momento.

3. Pon un wok al fuego hasta que alcance temperatura, añade el aceite de sésamo, incorpora el ajo prensado o partido muy pequeñito y enseguida pon también las hojas de kale troceadas, saltea y añade los champiñones. Continua rehogando a fuego muy fuerte durante unos 3 minutos más.

4. Añade la salsa de soja, la pimienta de Sichuan (la cantidad que desees) y una pizca de sal si lo deseas, mezcla, salta un minuto más y sirve.

5. Espolvorea con un poquito de ralladura de naranja, semillas de sésamo al gusto y acompaña de salsa Sriracha** o tu picante favorito.



*  resulta práctico comprar un pequeño cepillo y tenerlo reservado para esta tarea.
**la salsa Sriracha le va de cine a este salteado de kale y portobello. Si te gusta el toque 'hot' en tus platos y nunca probaste esta salsa picante de origen tailandés, te recomiendo que te hagas con un bote y compruebes la cantidad de platos en los que encaja.


¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia.


Wok ibérico. Receta de cerdo ibérico con verduras y salsa de tomate. Consigue tomate Orlando gratis durante un año


La gracia de este wok ibérico reside en el tamaño de los ingredientes que vamos a utilizar, por lo que aquí el tamaño SI que importa jajaja. Tanto los trozos de carne como los de verdura deben ser lo suficientemente pequeños como para saltearse de una manera rápida pero lo suficientemente grandes como para que no se quemen o queden demasiado resecos durante el proceso. No sé si me sigues.

En esta receta se entremezclan ingredientes tan tradicionales en nuestra cocina como la salsa de tomate, el pimentón, el orégano o el ajo, con ingredientes un tanto exóticos (aunque ya de lo más habituales en la despensa de cualquier hogar de nuestro país) como el cilantro o la salsa de soja, que junto con el tomate frito le aporta a este plato el "umami" (o quinto sabor) que va a convertir un salteado de toda la vida en un wok asiático como Dios manda.
¿Que no sabías que el tomate tiene umami? Pues sí; el tomate, el queso parmesano, las anchoas, los espárragos y otros muchos alimentos que estamos tan acostumbrados a manejar en nuestras cocinas. Estás mucho más familiarizado con el umami de lo que en un principio creías ¿Verdad?


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Pero antes de comenzar con la receta que hoy nos traemos entre manos tú y yo, tengo que contarte una cosa muy importante. Orlando me ha invitado a sortear entre mis seguidores 1 año de tomate frito Orlando gratis (11 Kg de tomate frito Orlando) ¡Sí, eso es, umami a diestro y siniestro! ¡Umami por un tubo! ¡1 año entero de umami en forma de tomate frito Orlando!
Tan solo debes pasarte por mi página de Facebook (antes de continuar aclararé que no es necesario que le des al "Me gusta" de la página, hazlo únicamente si te apetece y yo te lo agradeceré sinceramente) o mi cuenta de Instagram y dejar un comentario en la publicación que verás de esta receta (en el caso de la página de Facebook, la dejaré marcada arriba del todo en el muro para que la encuentres sin problema). Tienes desde hoy, 8 de junio, hasta el próximo miércoles 15 de junio para participar, una semanita vamos.
Así de fácil, toma tomate Orlando para 1 año a cambio únicamente de un comentario en Facebook, a mi no me parece un mal plan ¿No?
Venga, pues ahora si te parece nos ponemos con la receta de este delicioso y fácil wok ibérico.



INGREDIENTES


· 400 gr de carne de cerdo ibérico*
· 300 gr de tomate frito estilo casero de Orlando
· 1 cebolleta fresca pequeña
· 1/2 pimiento verde
· 1/2 pimiento rojo
· 1/2 pimiento amarillo
· 1 c/s de aceite de oliva
· 1 c/s de vino blanco
· 1 c/s de salsa de soja
· Cilantro fresco

- Para el adobo de la carne:
· 2 c/p de pimentón dulce
· 1 c/p de ajo en polvo
· 1/2 c/p de orégano
· 1/2 c/p de tomillo
· Una pizca de sal
· Pimienta negra
· 1 c/s de vinagre de vino blanco


c/p = cucharaditas de postre
c/s = cucharadas soperas



ELABORACIÓN


1. Trocea el corte de carne de cerdo ibérico que hayas elegido y pon los pedazos resultantes en un cuenco.
Mezcla los ingredientes del adobo y añade al cuenco, "masajea" la carne con las manos bien limpias o, si no quieres llevar las uñas teñidas de pimentón durante un buen rato, ayúdate de dos cucharas.
Cubre con film transparente, o coloca la tapa si la tuviera el cuenco, y reserva en la nevera unas horas (mínimo 2h).

2. Pasadas unas horas, saca de la nevera la carne para que se atempere un poquito. Unos 30 minutos antes de utilizarla será suficiente. Reserva.

3. Pela y trocea la cebolla en cubos de unos 3 cm. Parte los pimientos, asegúrate de retirar las semillas, en trozos de un tamaño similar a la cebolla. Reserva también.

4. Pon el wok al fuego para que vaya calentando, cuando veas que ha alcanzado la temperatura adecuada para saltear, añade el aceite y la carne (no pongo el aceite desde el inicio para evitar que se queme). Saltea a fuego vivo durante unos minutos.

5. Añade la cucharada de vino blanco, sin bajar la potencia del fuego, deja que se evapore el alcohol e incorpora el tomate frito. Mezcla y saltea unos 3 minutos más.

6. Añade las verduras, continua salteando durante un par de minutos y retira del fuego en el punto que consideres que el wok está a tu gusto. Yo lo apago enseguida ya que en casa nos encanta la verdura "al dente" (tirando a cruda).
Justo antes de servir añade la salsa de soja, mezcla bien antes de emplatar, espolvorea con cilantro fresco picado y disfruta.


- Consejos -
· Puedes servirlo como plato único o acompañado de fideos chinos o arroz basmati. En ambos casos queda estupendo. Si preparas una ensalada de pepino finamente laminado con cebolleta fresca y la aliñas con aceite de sésamo, unas gotas de zumo y ralladura de lima y salsa de soja ¡Verás que combinación más curiosa.
· Si te sobra no tengas problema, ponlo en un Tupper y verás que bien te apaña un comida o cena junto con una ensalada para completar el menú.
· Si lo prefieres puedes hacer más cantidad y congelarlo, queda genial y resulta una opción muy práctica.
· Si te apetece adaptar el adobo a tu gusto (añadiendo o eliminando ingredientes) hazlo sin problema, lo importante es que esté como a ti mejor te parezca.


*lomo, cabecero, presa, secreto o la parte que más te guste.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia.

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