Ensalada de rúcula, fresas y gorgonzola


Porque comer saludable todos tenemos claro que es lo correcto, pero también tendremos claro que como no vayamos variando nuestras ensaladas acabaremos atracando la nevera tarde o temprano, buscando desesperadamente algo que nos "ponga ojitos" y nos apetezca mucho más que la (en ocasiones) aburrida ensalada mixta de lechuga, tomate, bonito, espárragos y cebolla.

Que sí, que está muy rica, que una ensalada mixta es un clásico muy socorrido que no debemos dar de lado. Pero no me negaréis que apetecen mucho más estas coloridas y sofisticadas combinaciones de frutas, tiernos y variados brotes de ensalada, quesos de diferentes tipos y el estupendo y tan necesario toque "crunch" que aportar los frutos secos.





Si a todo eso, además le añadimos un aliño que nos hayamos currado un poco, el resultado será una vistosa y riquísima ensalada que no dejará indiferente a nadie.



INGREDIENTES

· 1 bolsa de brotes de ensalada
· Rúcula
· 10 fresas 
· 50 gr de queso gorgonzola
· Un puñadito de piñones (los que permita la economía de cada uno)
· Sal
· Pimienta negra

- Aliño:
· 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
· 1 cucharada de vinagre de Módena
· Unas gotas de miel
· Una pizca de sal en escamas


ELABORACIÓN


1. Lavamos y secamos bien los brotes de ensalada y la rúcula. Reservamos

2. Lavamos, retiramos el pedúnculo y laminamos las fresas (con este utensilio lo haréis de maravilla). Reservamos también.

3. Troceamos el queso y tostamos ligeramente los piñones en una sartén.

4. Preparamos la aliño, poniendo todos los ingredientes en un bowl amplio (necesitamos que tenga el suficiente tamaño para después meter los brotes y la rúcula) y emulsionando bien con la ayuda de unas pequeñas varillas o un tenedor hasta conseguir una "salsa" cremosa.

5. Ponemos los brotes y la rúcula en el bowl y con la ayuda de 2 cucharas (o con las manos bien limpias) mezclamos cuidadosamente para que tome el aliño de manera uniforme.

6. Emplatamos, colocamos encima las fresas, el queso y los piñones, le damos un toque de pimienta negra recién molida (que con las fresas va de vicio) y llevamos a la mesa inmediatamente.



¡ESPERO QUE OS GUSTE!

Fuente de la receta: propia.


Huevos rellenos de crema de bonito y anchoa



Tan fáciles de hacer, tan ricos, tan socorridos, tan del buen tiempo, tan de llevarlos de picnic, tan tradicionales, tan...¡Me encantan!





Otra idea que se va directa a "Recetas de cocina para estudiantes y recién emancipados", que últimamente me habéis llamado la atención porque (sí, tenéis razón) os tengo un poquillo abandonados a los seguidores de esa sección del blog.



INGREDIENTES (para 4 personas)

· 8 huevos 
· 1 lata pequeña de bonito del norte (yo he usado al natural, pero podéis usar en aceite de oliva)
· 1 lata de anchoas 
· 3 cucharadas soperas de salsa mayonesa (si es ligera mejor)
· Unas gotas de salsa Worcestershire o Perrins
· Una pizca de pimienta negra recién molida
· Hinojo (o la hierba aromática fresca que tengáis a mano) para decorar



ELABORACIÓN


1. Cocemos los huevos de la manera que lo hagamos habitualmente.
Una vez están templados y podemos manipularles sin riesgo de escaldarnos los dedos, les pelamos.

2. Vamos a rellenar los huevos de una manera diferente a la habitual, que sería partiéndoles longitudinalmente.
Bueno, pues en esta ocasión partiremos por la zona superior, como retirando el "copete" o parte puntiaguda del huevo nada más (es sencillo, no penséis que hay que tener demasiada maña para hacerlo porque con lo torpe que soy, yo nunca hubiera sido capaz de preparar esta receta jajajaja)
Una vez que hemos partido la parte superior, sacamos cuidadosamente la yema del interior, apretando por la parte inferior para ayudarnos.
Retiramos también (¡Con delicadeza!) un poquito de la parte opuesta a la que hemos cortado ya, así conseguiremos la base para nuestros huevos se mantengan de pie sin problema.

3. Reservamos 2 de las yemas cocidas en un cuenco. Cubrimos de film transparente y guardamos en la nevera

4. Ponemos el resto de yemas y los recortes de huevo (es decir, los copetes y bases que acabamos de cortar) en el accesorio picador de la batidora.

5. Ponemos también dentro de la picadora; el atún y las anchoas escurridos, la mayonesa, las gotas de salsa Perrins®, la pimienta negra y si lo deseáis (y no lo van a comer niños) unas gotas de salsa Tabasco®.

6. Trituramos hasta conseguir una pasta lo más homogénea posible. Debe estar espesa pero no ser un "engrudo", así que si observáis que queda demasiado compacto podéis añadir un poquito más de salsa mayonesa hasta dar con la textura que más os guste.

7. Rellenamos los huevos con mimo para no romperles y colocamos en una fuente, les cubrimos también con film y llevamos a la nevera para servirles fríos.

8. Justo antes de emplatarles, rallamos sobre los huevos las yemas que teníamos reservadas, colocamos como decoración unas hojas de hinojo o la hierva fresca que tengamos en ese momento en casa y listo para disfrutar.




¡ESPERO QUE OS GUSTEN!

Fuente de la receta: propia.



Tournedó de pechuga de pollo en escabeche


Hoy cocinamos un escabeche de pollo, muy práctico para tener en la nevera y utilizar a la hora de preparar las tan apetecibles y socorridas ensaladas. A mi es como más me gusta usarlo.
Aunque otra opción es presentarlo como plato principal, acompañado de la verdura que también hemos escabechado y que queda realmente deliciosa.






Veréis  que "puntito" tan rico le da el bacon, parece mentira que con un detalle tan bobo consigamos preparar un escabeche sencillo y buenísimo.
Seguro que no entre vuestros comensales no caerá en el olvido y os reclamarán que lo hagáis en más de una ocasión.



INGREDIENTES


· 1 pechuga de pollo
· 8 lonchas de bacon (yo he usado de pavo)
· 1 cebolla
· 4 dientes de ajo
· 1 manojo de espárragos verdes*
· 2 zanahorias
· 500 ml de aceite de oliva virgen extra
· 250 ml de vinagre de vino blanco
· 250 ml de vinagre de manzana
· 2 hojas de laurel
· 1 ramita de romero 
· 1 ramita de tomillo
· 15 granos de pimienta negra
· Sal

- Palos de brocheta


ELABORACIÓN


1. Partimos cada media pechuga por la mitad y rodeamos cada trozo resultante con 2 lonchas de bacon de manera que el contorno quede totalmente cubierto, pinchamos un palo de brocheta para que se mantenga.

2. Salpimentamos y doramos (por ambos lados) en una sartén con unas gotas de aceite de oliva virgen extra.

3. Mientras se dora, preparamos la verdura, para ello; retiramos la parte leñosa de los espárragos (los 2 ó 3 centímetros del final) y separamos el tallo restante de las puntas, pelamos las cebolla y partimos por la mitad y después en "medias lunas" gruesas, lavamos un poquito los dientes de ajo (les usamos sin pelar) y finalmente pelamos las zanahorias y partimos en trozos gruesos.

4. Ponemos en una cazuela alta el aceite de oliva, los dos tipos de vinagres, las verduras, las hojas de laurel, el tomillo, el romero, los granos de pimienta y una pizca de sal.
Llevamos a ebullición.

5. Cuando comienza a hervir, añadimos cuidadosamente los tournedós, tapamos y cocinamos durante unos 40 minutos.

6. Pasado ese tiempo, estará listo para servirlo como más nos guste aunque os recomiendo un periodo de reposo (o "reflexión" jajajaja) para que los sabores se asienten y disfrutemos de todo su potencial.


* mejor si son gruesos, la textura resultante será mucho más adecuada. Los míos eran demasiado finos y para mi gusto quedaron pasados de punto.


¡ESPERO QUE OS GUSTE!

Fuente de la receta: propia.



Guiso criollo de churrasquito (falda de lechazo)


La idea de que el lechazo o el cordero son carnes únicamente destinadas a las celebraciones familiares y/o grandes acontecimientos es algo que no sé muy bien por qué, mucha gente tiene instalada en su mente desde siempre.
Se relaciona con la Navidad, con el domingo de Resurrección o de Pascua, con las bodas, bautizos y comuniones. ¿A qué conoces algún caso? jajajaja.
Se toma en contadas ocasiones y debemos perderle ese miedo (miedo a perder la cartera en el intento, dicho sea de paso)

Bueno pues ya va siendo hora de que nos sacudamos esas "viejunas" costumbres, que le demos un toque de modernidad a nuestra relación con el cordero y que lo incluyamos en nuestro recetario básico con total normalidad. Sin miedos infundados, por que siempre que lo desees encontrarás una pieza de cordero que se adapte a tus posibilidades.

Porque, damas y caballeros, existen diferentes cortes para diferentes necesidades. Ten por seguro que encontrarás sin problema un corte de cordero ideal para la receta que estés tramando en ese momento.

- Medallones de pierna: estupendos para prepararles a la plancha con guarnición de verduras o empanados tipo "milanesas".

- Filete fino sin hueso: van genial en bocadillos, tapas, milhojas, rollitos, escabeches etc.

- Tournedó: ideal para los amantes de la carne cocinada "al punto", pudiendo dejar el corazón de la pieza jugoso y no muy hecho.

- Churrasco: puede ser el rey de tus barbacoas este verano. Acompáñalo de salsa barbacoa, mojo o romesco ¡Delicioso!

- Collares o chuletas de cuello: va muy bien para la plancha o brasa también. Deliciosa guisada como el rabo al vino tinto.

- Churrasquito o falda: el que hoy nos ocupa, ideal para guisos o calderetas.

- Filete abierto (cuello): cortado en pequeños trozos, adobado en ajopere y cocinado a la parrilla o plancha.

En fin, mil cortes, mil formas diferentes de disfrutar de la carne de cordero aprovechando desde los cortes más sencillos y económicos hasta las piezas más gourmet.
No me digáis que no hay un mundo de posibilidades.







INGREDIENTES (ingredientes para 4 ó 6 personas)


· 800 gr de churrasquito o falda de cordero lechal 
· 1 cebolla
· 2 dientes de ajo
· 1 rama de apio
· 1/2 pimiento rojo
· 1/2 pimiento verde
· 2 zanahorias
· 1 trozo de calabaza
· 3 patatas
· 75 gr de fideo grueso
· 125 gr de guisantes
· 1 cucharadita de concentrado de tomate (pasta de tomate)
· 1 cucharadita de pimentón de la Vera
· 1/2 vaso de vino blanco
· 4 vasos de agua
· Orégano
· Tomillo
· Pimienta negra
· Sal


ELABORACIÓN


1. Troceamos el churrasquito o falda lechal y lo salpimentamos.

2. Ponemos unas 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra en la cazuela que hayamos elegido para elaborar nuestro guiso (mejor si es amplia y un poquito alta, si disponemos de una cocotte sería estupendo) y rehogamos la carne a fuego fuerte, moviéndolo con frecuencia para conseguir que se dore de manera uniforme.
Sacamos a un plato y reservamos.

3. Troceamos el apio en medias lunas, el pimiento en brunoise, la cebolla en Juliana, la zanahoria en rodajitas y laminamos el ajo.
Lo rehogamos todo en la cazuela (aprovechando los jugos que ha dejado la carne) hasta que comience a tomar color.

4. Cuando esta dorado, añadimos el pimentón, el tomate concentrado, tomillo y orégano al gusto. Mezclamos cuidadosamente y rehogamos un minuto, enseguida añadimos el vino blanco y mantenemos a fuego fuerte para que se evapore el alcohol.
Incorporamos el agua y la carne que teníamos reservada.
Tapamos y cocinamos a fuego medio durante unos 20 minutos.

5. Destapamos y añadimos la calabaza y las patatas que previamente habremos pelado, lavado y cortado en cubos de un tamaño regular (unos 4 cm).
Tapamos nuevamente y cocinamos durante 20 minutos más.

6. Cuando queden unos 10 minutos aproximadamente para finalizar el tiempo de cocción, añadimos el fideo grueso y probamos para confirmar que el punto de sal sea el adecuado.

7. Justo 5 minutos antes de retirarlo del fuego, añadimos los guisantes.
Ahora tan solo nos queda esperar unos minutos, apagar el fuego, dejarlo reposar y disfrutar de este maravilloso guiso lleno de sabores. Os aseguro que reconforta hasta el espíritu cuando lo llevamos a la mesa.






¡ESPERO QUE OS GUSTE!

Fuente de la receta: propia.







Enlaces de interés: Canal cordero
                              @CarneCordero



Wok, trucos de uso


"Wok hei" o "aliento del wok", a mi me suena casi inquietante qué queréis que os diga, pero por lo visto es lo que deberíamos buscar cuando nos decantamos por esta herramienta o técnica de cocinado.
Pero en realidad ¿Qué es el "wok hei"? Pues bien, yo hasta hace bien poquito tampoco lo sabía así que no me las quiero dar de experta. Según tengo entendido "wok hei" describe el movimiento del wok al hacer stir frying (o salteado wok) con los alimentos, con la intención de repartir sus sabores y aromas durante el proceso de cocinado.

En casa, sin fuego ni cocinas profesionales, tenemos un poquito difícil (pero no imposible) clavar esta técnica. Aunque si seguimos unas sencillas pautas podemos, poco a poco, conseguir estupendos salteados. Platos llenos de sabor, color y una textura ideal en todos los ingredientes.

Pero ¿Qué debemos hacer para entrar en el Olimpo del wok? y lo más importante, "Si compro un wok ahora ¿No terminará (de nuevo) en el armario de los U.P.U (Utensilios Poco Útiles) y finalmente en la basura cuando no me quede hueco para almacenar allí más (supuestos) trastos inútiles?"
No, estarás encanta/o con la nueva relación con tu wok, confía en mi, sigue esta pequeña guía y amarás tu wok por encima de todas las cosas jajaja.


GUÍA BÁSICA PARA UN BUEN USO DEL WOK:


1. Prepara los ingredientes
Ten todo listo y a mano, ingredientes lavados y secos (este detalle es muy importante para que no descienda bruscamente la temperatura del wok cuando les añadas). Saltear en un wok es cuestión de minutos, así que este paso es de vital importancia.
Es importante también, que los ingredientes de nuestro wok estén a temperatura ambiente por lo que tendremos la precaución de sacarles de la nevera un rato antes.


2. La importancia del corte
Deberemos cortar los alimentos de un tamaño regular, sobre todo en el caso de los vegetales.
Un corte en juliana más o menos fino, dependiendo de su dureza y/o el tiempo de cocción que necesiten, será la opción más acertada.


3. Precalienta el wok
Ponle al fuego y calienta hasta que veas que desprende humo.
Añade el aceite que vayas a usar (oliva, sésamo, semillas etc.) mueve el wok para que se distribuya bien por toda la superficie, retira el exceso y cuando humee de nuevo comienza a añadir los ingredientes.


4. Cocina por tandas
No añadas demasiados ingredientes de golpe o fracasarás en el intento de mantener una temperatura alta en el wok. Lo ideal es cocinar una o dos raciones como máximo cada vez, más sería arriesgado y casi seguro que abocaría tu plan de comida o cena perfecta al fracaso.


5. Orden de salteado
Te recomiendo saltear en primer lugar las carnes, pescados o mariscos. Practica un salteado intenso (en temperatura, me refiero) pero breve, y retira a un plato.

Es el momento de añadir lo que sería el "sofrito" en un guiso tradicional, es decir; ajo, cebolla, puerro, jengibre, hojas de lima kaffir, pasta de curry etc.

Ahora incorpora los vegetales que requieren más cocción ("más" pero no "exageradamente más", no lo olvidéis) como; zanahoria, pimiento, judías verdes, tirabeques, calabacín etc.

Devuelve la carne o pescado al wok y por último, pero no menos importante, añade la salsa y continua moviendo hasta que "trabe" y quede ligado.


6. ¡Muévelo! 
Eso es, como si de una coreografía se tratase, dale constante movimiento a tu wok.
Evitarás que los alimentos se peguen, conseguirás que se cocinen de manera uniforme y el resultado será una verdadera bomba de sabor. Recuerda debes ser diligente durante todo el proceso.


7. Puede que necesitemos caldo o agua
Tener un bowl con una pequeña cantidad de caldo de verdura, pollo o pescado/marisco a mano es una buena idea para bajar la temperatura y evitar que se quemen ciertos ingredientes como el ajo, cebolla, puerro o jengibre.


8. Cuando añadir la salsa
Si la añades antes de tiempo el efecto que la salsa producirá en los ingredientes no es el que buscamos sino todo lo contrario, ya que propiciará que queden "cocidos".
Tenla preparada para incorporarla en el instante preciso, que para mi gusto, es en el último momento si quieres conseguir un salteado crujiente y que no se vaya al traste todo el esfuerzo que llevas invertido en la receta.


9. Remate final
Añade un toque de frescor, lo conseguirás con unas hojas de cilantro fresco, zumo y/o ralladura de lima. Y finalmente eleva el sabor de tu salteado hasta la enésima potencia añadiendo una gotas de aceite de sésamo o salsa de soja, verás que impacto de sabor en cada bocado.


¡DISFRUTA DE UNA NUEVA ERA CON TU WOK!


Si sigues esta pequeña guía y además elijes un wok de calidad, seguro que te conviertes en un experto en el manejo de esta técnica. Yo estoy encantada con el mío, es de Kuhn Rikon y después de llevar usándolo desde hace una temporada, creo que estoy en disposición de afirmar que ha cumplido con creces mis expectativas.






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Post patrocinado por Kuhn Rikon®.


Vasitos de tarta de queso bocabajo


Encontrarás mil tartas de queso, cada una con un detalle que la hace diferente (pero a la vez similar) a la siguiente que consultes, pero  nada parecido a estos vasitos de tarta de queso que os traigo hoy ¡Son estratosféricos! Ganan por goleada, son deliciosos y extremadamente fáciles de hacer. Por no hablar de lo chula que queda su presentación. 
Olvídate de moldes, horno, gelatinas y demás. Estos vasitos de tarta de queso estoy segura que conseguirán robarte el corazón

De verdad, os animo a probar, os van a sorprender.





¡Paco, gracias! Genial idea la que tuviste con estos vasitos de tarta de queso bocabajo, han sido todo un descubrimiento. Gracias por pasarme la receta y por facilitarnos la vida a los que somos nulos en el mundo de la repostería jajaja.

Venga, pues si te parece vamos al lío, te cuento lo que necesitaremos para su elaboración.


INGREDIENTES (ingredientes pata 4 vasitos)


· 125 ml de leche
· 125 ml de nata
· 50 gr de azúcar
· 25 gr de Maizena®
· 1 huevo
· 125 gr de queso tipo Phildelphia®

· 6 galletas (en mi caso Digestive Gullón)
· 30 gr de mantequilla

· 100 gr de frutos rojos (pueden ser congelados)
· 1 cucharada sopera de azúcar moreno



ELABORACIÓN


1. En primer lugar añadimos el azúcar moreno a los los frutos rojos para que macere y consigamos una especie de salsita que después le irá genial a nuestra tarta de queso.

2. Preparamos la crema pastelera y para ello, ponemos la leche (reservamos un poquito para disolver la harina de maíz), la nata y el azúcar en un cazo y llevamos a fuego suave hasta que comience a hervir. Justo en el momento que comienza a hervir, apartamos del fuego y le añadimos la leche que habíamos reservado donde habremos disuelto la Maizena® y el huevo batido.
Mezclamos con la ayuda de unas varillas hasta que espese.

3. A continuación (y cuando la crema pastelera aún está muy caliente) añadimos la crema de queso, lo haremos en varias veces y batiendo enérgicamente con las varillas para evitar que se formen grumos.
Reservamos un momento.

4. Fundimos la mantequilla y trituramos junto con las galletas, hasta formar una arena que después utilizaremos como "topping" de nuestra tarta.

5. Para montar los vasitos; ponemos un par de cucharadas de frutos rojos (con la salsita que a estas alturas ya se habrá formado gracias al azúcar), mezcla de crema pastelera y queso, arena de galletas y unas hojitas de hierbabuena fresca.

6. Cubrimos con un poco de papel de aluminio o film transparente, llevamos a la nevera durante unas horas para que enfríe y listo para disfrutar de un postre tan fácil de hacer como de comer.



¡ESPERO QUE OS GUSTE!


Fuente de la receta: Pakus, Directo al paladar.