El tiramisú más fácil y rápido de hacer del mundo


El tiramisú probablemente sea uno de los postres más famosos del mundo, reúne muchas de las cualidades que convierten un dulce bocado en algo irresistible; es cremoso, no empalaga y lleva cacao.
¿Qué más podemos pedirle? ¡Pues que sea muy sencillito de hacer y tenga menos calorías, por ejemplo!

Si bien es cierto que hacer la versión original no es nada complicado, hoy vamos a simplificar el proceso para que prepararlo resulte aún más fácil e infinitamente más rápido. Y ya de paso, metidos en harina aprovechamos y modificamos la lista de ingredientes para recortar sustancialmente el número de calorías del resultado —eso sí, sin restarle el encanto innato que lo coloca en el puesto número uno dentro de la categoría de postres 'cafeteados'—.




Si te apetece probar un pastel delicioso que te hará triunfar siempre que lo prepares y además huyes de las recetas sobrecargadas de azúcar o nata, esta es sin duda tu mejor elección.

Una última cosa, te aconsejo que intentes hacerte con un molde o recipiente cerámico de 12x12 cm, es la medida exacta para que esta receta quede perfecta. Los bizcochos encajan sin tener que andar utilizando recortes, lo que simplifica un montón el proceso de montaje de las capas y ayuda a no desanimarte en caso de que la repostería no sea lo tuyo —como sucede conmigo— ya que queda perfectamente presentado.



INGREDIENTES (para 2-4 personas)

· 8 bizcochos estilo 'savoiardi' de Gullón
· 1 taza de café recién hecho (natural o descafeinado, como prefieras)
· 200 g de queso mascarpone 
· 150 g de yogur de vainilla (es importante que elijas uno de alta calidad y textura muy cremosa)
· 1 vaina de vainilla o unas gotas de extracto natural de vainilla
· 1 cucharada sopera de panela o azúcar de coco (opcional) (yo no le pongo nada)
· Caca puro desgrasado (uso el de Valor)


ELABORACIÓN


1. Mezcla en un cuenco el queso mascarpone con el yogur y las gotas de extracto natural de vainilla o las semillitas del interior de la vaina de vainilla. Bate unos segundos con la ayuda de tenedor o unas pequeñas varillas hasta conseguir una crema homogénea. Reserva.

2. Añade el azúcar (panela, stevia o edulcorante artificial si lo prefieres) al café recién hecho (pero un poquito templado), revuelve con una cucharita para que se disuelva. Vierte en un plato hondo amplio.

3. Remoja unos segundos los bizcochos en el café, este paso es fácil pero requiere un poquito de mimo a la hora de manipularlos una vez están húmedos para evitar que se rompan.

4. Monta las capas del pastel, para ello coloca una base de 4 bizcochos (remojados y escurridos), cubre con la mitad de la crema, coloca una segunda capa de bizcochos, extiende el resto de la crema, alisa cuidadosamente la superficie —sin obsesionarte, el toque rústico e imperfecto que le damos a los postres los 'chapucerillos' a este en concreto le va estupendamente jajajaja— y remata con cacao (espolvorea con la ayuda de un colador).

5. Sirve inmediatamente o reserva un rato en la nevera para servir fresco, en cualquiera de los dos casos queda de escándalo.



¡Espero que te guste!


Fuente de la receta: propia

1 comentario:

Marce Alonso Rodríguez dijo...

Supongo que los Bizcochos se remojan en el café, ¿verdad?. Besos Marce