Jengibre confitado


El jengibre confitado es fácil de hacer y te sorprenderá cuando lo pruebes, resulta muy interesante como ingrediente en repostería o en postres en general (a las galletas, helados, bizcochos, roscones de reyes etc los sienta de cine) o simplemente para ofrecer como "gominolas" cuando preparamos unas copas en casa o junto con un trozo de chocolate negro cuando te apetece darte un exótico capricho.





Lee con atención esta receta, el proceso de elaboración del jengibre confitado es muy sencillo pero requiere varios pasos que son importantes para conseguir suavizar el potente sabor de esta deliciosa raíz. Vamos a ello ¿Te parece? Necesitaremos,



INGREDIENTES

· 350 gr de jengibre fresco
· 500 gr de azúcar blanca
· 1 litro de agua
· 4 cucharadas soperas de zumo de limón
· Pimienta de Sichuan
· 1 vaina de vainilla
· 2 estrellas de anís

- Más azúcar para rebozar el jengibre una vez confitado



ELABORACIÓN


1. Pela y trocea en pequeños dados el jengibre.
Con un pelador lo harás de maravilla, también puedes probar con una cuchara de postre, resulta práctico cuando los rizomas tienen muchos recovecos.

2. Pon los trozos en un cuenco, cubre con agua y deja a remojo durante una hora.

3. Desecha el agua, pon el jengibre en un cazo, cubre con agua de nuevo, lleva a ebullición y mantén al fuego durante 4 minutos. Repite esta operación 4 veces.

4. Mientras llevas este proceso a cabo puedes preparar el almibar, es fácil: pon en un cazo el azúcar y el agua, lleva a ebullición, mezcla bien e incorpora el resto de ingredientes (zumo de limón, pimienta, vainilla*, anises).
Mantén a fuego medio.

5. Cuando hayas terminado de cocer el jengibre elimina el agua y pon los trozos dentro del almibar que tienes al fuego.

6. Cocina (con la tapa cubriendo las 3/4 partes del cazo) manteniendo un hervor suave en todo momento, durante una hora y media o dos horas (o hasta que comprobéis que está listo).

7. Retira el almibar del fuego y deja reposar para que pierda temperatura. Vierte en un recipiente con tapa y guarda en la nevera durante toda una noche.

8. Al día siguiente saca los trozos de jengibre del almibar, coloca sobre una rejilla, lámina de silicona o papel de horno para que escurran bien y cuando están "secos" cubre con azúcar para conseguir el efecto "gominola" que ves en la imagen.

9. Guarda en tarros herméticos y disfruta. Se mantendrá perfecto durante meses, si es que dura tanto, cosa que dudo porque está de vicio jajajajajaja.

¡Ay, lo olvidaba! NO tires el almibar, ponlo en un un bote bonito y guarda en la nevera, te servirá para añadir a un montón de postres o simplemente para endulzar y darle un delicioso toque a una infusión.


*debes abrir la vaina de vainilla de manera longitudinal y rascar con la parte contraria del filo de un chuchillo las semillas de su interior.


¡ESPERO QUE OS GUSTE!


Fuente de la receta: propia.



1 comentario:

Migas en la mesa dijo...

Me encanta el jengibre confitado. Y no sabía que fuera tan sencillo hacerlo! Yo lo compro ya hecho, pero viendo lo poco que cuesta... creo que me voy a animar!