Un viaje al XXV Salón del Jamón Ibérico de Jerez de los Caballeros (Badajoz)


Y llegó el XXV Salón del Jamón Ibérico de Jerez de los Caballeros, y pasó, y disfruté, y me quedé totalmente desconsolada cuando tuve que regresar a la cruda realidad, y no podré olvidarle y no me cansaré de recomendaros que visitéis esa tierra y...un montón de "Y" más que traigo en la maleta y que pretendo compartir con vosotros en este post.

Porque en la dehesa el tiempo transcurre de otra forma entre jamón del rico, de ese que te deja un regustillo* en el paladar que es gloria bendita, sol para regalar, paseos, buena gente, risas, un montón de bonitos rincones que ver y sobre todo paz, cantidades ingentes de paz.
(*regustillo o retrogusto que deberíamos decir si queremos hacernos pasar por entendidos jaja)




Acudimos como invitados un grupo de blogueros y periodistas de diferentes puntos de España y bajo el hashtag #SJamon.
Para abrir boca disfrutamos paseando por el recinto ferial de Jerez de los Caballeros que es una joya, un lugar precioso donde no me cabe duda que celebren lo que celebren convierte el acto en un evento muy especial. Tiene un "algo" que desde el minuto cero atrapó toda mi atención y me conquistó irremediablemente.
Dicho recinto me pareció un punto de encuentro estupendo donde había sitio para todos, jóvenes tomando unos rebujitos, mayores disfrutando de sombra y charla sentados plácidamente o niños correteando y pasándoselo como los indios mientras sus padres visitaban tranquilamente los stand y aprovechaban para ponerse "moraos" a jamón y empujarlo con unas cañas bien frescas (que por cierto entraban que daba gusto).




Jamón, jamón  por todos lados, su olorcito impregnaba cada rincón  y ponía en marcha los jugos gástricos en cuanto te arrimabas un poco, aviso a navegantes.
Y es que, como no podía ser de otra manera, el Salón del Jamón Ibérico de Jerez de los Caballeros respira pata negra por los 4 costados.




Nos mimaron con esmero, tanto las Autoridades jerezanas como los productores, desviviéndose a cada momento porque estuviéramos a gusto. Y lo mejor de todo es que nos explicaron infinidad de detalles en torno al mundo del jamón que yo al menos desconocía y que me vendrán de perlas para tratar el producto como merece y disfrutar de su sabor y textura al máximo.





Una de las actividades que realizamos fue la visita al secadero Cayetano Pantojo, donde descubrimos los verdaderos entresijos de la  producción del jamón, el mimo con el que se trata al producto y todos los pasos que sigue la pata de cerdo hasta que cae en nuestra manos y nos llevamos a la boca esa deliciosa loncha que tantas alegrías nos da.




Pero la visita a Finca Alvarado (allí mismo en Jerez) marcó, sin duda, un antes y un después en este viaje. Nos recibió Ignacio, su dueño, un estupendo anfitrión que enseguida consigue que te sientas cómodo, como si le conocieras de toda la vida (aunque conmigo eso es muy fácil) y al mismo tiempo atrapa tu atención describiendo un montón de cosas maravillosas de la vida en el campo, mejor dicho de como ve él la vida en el campo...Y desde luego su visión es genial.

Ignacio tenía preparada para nosotros una sorpresa ideal, una cata en mitad del campo, a la sombra de las encinas y rodeados de cerdos que todo hay que decirlo no tienen nada de rencorosos a juzgar por lo bien que nos trataron a todo el grupo para estar poniéndonos hasta arriba de sus congéneres jajaja.
Lo mejor de la cata, a parte de la calidad de los productos que pese a estar recién desayunados entraban de vicio, fue la forma en la que Ignacio supo hacernos llegar por nosotros mismos a las conclusiones finales.
Y es que amigos, que fácil es distinguir un buen jamón de otro que lo es menos, pero que fácil es también que nos "cuelen" uno menos bueno a precio de uno excepcional, no sé si me explico.




Pero en Jerez no es todo jamón, es un conjunto de cosas que hacen que te sientas como en casa, y eso que yo siendo del norte podía haber encontrado diferencias debido al choque de paisajes o costumbres. Pues nada yo andaba feliz con una cervecita en una mano y un abanico en la otra, como si fuera de allí de toda la vida, como si mi madre en su día me hubiera traído al mundo en pleno centro de Jerez jajaja ¡Una jerezana más y a mucha honra!

Sobre sus calles ¿Qué deciros? Angostas, llenas de encanto, invitan a perderse en ellas al atardecer.
Pasear por la alcazaba, disfrutar de las vistas, tomarse la vida con calma, mezclarse con los jerezanos, cenar en uno de sus estupendos restaurantes (como Santa María o el Ventorrillo) y tomarse una copa antes de irse a descansar.
Nosotros tuvimos la suerte de realizar una visita nocturna, recorriendo con nuestra guía los rincones más emblemáticos. Desde aquí aprovecho para darte las gracias por lo bien que nos enseñaste vuestro Jerez, Isabel.




En definitiva, resultó un viaje muy especial, no de esos que pasan por tu vida sin pena ni gloria sino una oportunidad que te acerca a la gastronomía, historia y costumbres de un pueblo que no conocías pero que desde que pusiste el pie en él no dejó de sorprenderte y regalarte instantes que enseguida se acomodaron en un rincón de tu corazón.

Ahora ya solo me queda deciros que cuando estéis sobrevolando el Océano Pacífico para pegaros un viaje de esos de lujo que os marcáis de vez en cuando recordad que dicho océano lo descubrió un Jerezano, Vasco Nuñez de Balboa, al que yo me imagino ya de aquella jamón en ristre traspasando fronteras porque lo bueno hay que compartirlo y en Jerez tienen mucho bueno que mostrar al mundo.

De verdad, animaos a visitar Jerez de los Caballeros, comprobad lo que os cuento, sentid el calor de su gente, el sabor de la Ruta del Jamón Ibérico Dehesa de Extremadura y la paz de la dehesa.
Os encantará.


Por cierto, a los compañeros de viaje debería dedicarles otro post, gente buena, más majos que las pesetas y que gracias a Jerez de los Caballeros ahora cuento entre mis amigos.
¡Hasta la próxima!


4 comentarios:

Lolah dijo...

Qué preciosa crónica, Silvia, me parecía estar oyéndote con esa alegría y ese entusiasmo que tienes y que fue una de las mejores cosas de ese viaje.
Ojalá haya otra oportunidad de compartir algún otro viaje tan estupendo como este.
Un besazo.

noe dijo...

Estupendo viaje, que maravilla, con lo que me gusta el jamón a mi, salivando estoy, muy bien explicado el post me has echo transportar ahí,
toda una experiencia sin duda, besitos

Graci Roldan dijo...

Me salió error, así que repito, pero esta vez abreviando. :)

Se nota que lo has escrito con mucho cariño. Me encanta. Este post es como tú. Transparente.

Quiero volver con mis hijos a Jerez de los Caballeros. Me pareció un pueblo precioso.

Un abrazo. Me encantaría volver a verte. Eres una persona encantadora.

galicintas dijo...

Muchas gracias por lo bien que hablas de mi tierra,me alegra que entre tus mejores recuerdos ahora estén este pueblo,su gente y sus tradiciones,mucha gente no nos conocen y nos maljuzgan.
Un beso