Como ya os he contado, en Santander son típicas las torrijas o tostadas en Navidad, no se toman éstas sino las tradicionales que suelen ir bañadas en almíbar, pero no faltan en la mesa de ninguna familia estos días.
En la mayoría de hogares las encontraremos también en Semana Santa, aunque no se muy bien porque motivo en esa época mi madre nunca las hizo...
El nombre de la receta en honor a la persona de la que las aprendí, son muy sencillas y están deliciosas, creo que merece la pena probarlas si no lo habéis hecho ya.
INGREDIENTES (para una barra de pan)
Pan de torrijas
Leche
Azúcar blanca
Canela en rama
Cáscara de limón
Huevo (yo necesité 3)
Aceite de girasol
Canela en polvo y azúcar morena (para espolvorear al final)
Y para la crema pastelera:
1 sobre de Flanín El Niño
300 ml de leche
2 cucharadas soperas de azúcar
Unas gotas de esencia de vainilla (opcional)
Lo primero que tenemos que hacer es poner a infusionar la leche (aproximadamente 700 ml para una barra de pan) con un palo de canela, 4 cucharadas soperas colmadas de azúcar y la cáscara de limón (procurando que vaya sin la parte blanca).
Dejamos que llegue a hervir a fuego suave, mantenemos durante unos 12 minutos al fuego y retiramos.
Reservamos para que temple.
Ahora es el momento de hacer una crema pastelera muy consistente, para que no se nos desmonte el chiringuito cuando hagamos las torrijas.
Lo conseguiremos con 300 ml de leche, de los cuales reservamos un poco para diluir el sobre de Flanín, el resto de la leche la ponemos a fuego suave en un cazo con 2 cucharadas soperas de azúcar y unas gotas de esencia de vainilla para potenciar aún más su sabor (si no tenéis no pasa nada).
Cuando va a romper a hervir añadimos el vasito donde hemos diluido el polvo, apagamos el fuego y movemos rápidamente para que no se hagan grumos, espesa MUY RÁPIDO! así que tener cuidado que no se os queme.
Reservamos para que se enfríe, evitaremos que se haga costra en la parte superior si cubrimos con papel film pero de manera que el film esté en contacto con la crema...
Partimos el pan en rebanadas de 1 cm más o menos y dejamos emparejadas, para que después casen...
En este momento la leche ya estaré tibia o fría, bueno pues ahora ya está chupado, tan sólo tenemos que ir haciendo una especie de sandwich rellenos de crema.
Una vez montados bañarlos en la leche y cuando han empapado bien pasarlos por el huevo batido y a la sartén con abundante aceite de girasol (ya sabéis que para las frituras dulces es mejor porque su sabor es más suave) vamos friendo y sacamos a un plato donde habremos colocado papel de cocina para que dejen allí el exceso de grasa.
Espolvoreamos con una mezcla de azúcar moreno y canela.
Dejamos que templen y listo para disfrutar.
Espero que os gusten y que me contéis que os han parecido.













.jpg)



