Es una receta muy típica en Francia, allí sus "moules" son más pequeñitos y sus cáscaras están inmaculadamente limpias porque son de una especie diferente a los que comemos aquí.
Se sirven en la cazuela donde les cocinan y acompañados de patatas fritas, aunque os pueda sorprender la combinación ,os garantizo que está deliciosa.
INGREDIENTES
1 kg de mejillones
1 cebolla
1 puerro (la parte blanca)
1 diente de ajo
1 cucharada de Curry
Una pizca de cúrcuma
Un poquito de mantequilla
1 brick de nata pequeño
1 vaso pequeño de vino blanco
Más sencillo no puede ser, ponemos los mejillones limpios en una cazuela SIN agua, sólo con el vasito de vino blanco.
Cuando se van abriendo vamos retirando a otra cazuela y mantenemos tapados para que no se enfríen.
Colamos el caldo resultante de abrir los mejillones, es una mezcla de su propio agua y el vino blanco. Reservamos.
En la misma cazuela donde hemos abierto los mejillones ponemos un trocito de mantequilla y sofreímos la cebolla, le puerro y el diente de ajo muy picadito.
Cuando está transparente añadimos el curry, la cúrcuma, un vaso del caldo de los mejillones y el brick de nata. Dejamos hervir durante unos 4 minutos a fuego fuerte.
NO pongáis sal , que seguro que no es necesario.
Podéis añadir una pizca de pimienta negra recién molida.
Una vez ha hervido, vertemos la salsa resultante por encima de los mejillones y servimos.
Allí los sirven MUY calientes, casi hirviendo, a mi me parece un poco excesivo pero debe ser la tradición...
Yo no los he acompañado de patatas fritas y mayonesa mezclada con mostaza de Dijón pero es la costumbre.
¡ESPERO QUE OS GUSTEN!
Fuente de la receta: propia.
Presentada en plato de pizarra.

